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Lágrimas de Wisteria - InazumaElevenxEnsembleStars AU!

Summary:

EnsembleStarsxInazumaEleven AU!
Una historia donde los acontecimientos de ES e IE se entrelazan para formar uno solo. Ichigo (oc) es miembro del Eisei gakuen, con el tiempo se unirá a Knights donde descubrirá cosas que nunca antes había conocido.
Las flores de Wisteria, también conocidad como glicina, son reconocidas como muetras de amor incondicional, lealtad y nostalgia, representando a la mayor parte de los personajes de esta historia.

Notes:

El fic es principalmente un mix de inazuma con ensemble stars, esta historia se escribió por los jajas, así que no se tomen muy a pecho si hay personajes que no se parecen al canon. Ojalá les guste y lo puedan disfrutar.

Chapter 1: New Beginnings

Summary:

Nueva vida, nueva yo
Nuestra protagonista llega al orfanato Sun Garden donde conoce a 4 chicos que la convencen de unirse a ellos para ser jugadores de fútbol profesional

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Todo comenzó el día que nació, lamentablemente su madre falleció durante el parto y sólo ella sobrevivió. Su padre, que amaba a su esposa más que nada en el mundo no se atrevió a verle el rostro a la criatura que le arrebató la vida.

La niña creció, educándose sólo en base a los libros que tenían en su hogar, jamás se le permitió salir de la casa, nunca tuvo televisor, apenas y sus cuidadores le conseguían lapices y papel para entretenerse. Su infancia fue... negligente. Cuando tuvo la edad suficiente huyó de casa, creyendo que con un acto de rebeldía llamaría la atención de su padre, pero él jamás la buscó. Ni siquiera le importo. Pérdida en aquella enorme isla, deambuló sin rumbo hasta llegar a un barco, y sin siquiera pensarlo se subió en él. Un agente la encontró y la llevó directamente al orfanato, pues no había registro alguno de su existencia, su padre jamás se molestó en inscribirla, así que para todo el mundo era una Jane Dou. Quién la recibió era una chica con rostro muy serio, se asustó al recordar a su padre y se ocultó tras las personas que la habían llevado, pero la chica reaccionó rápidamente y cambio su actitud agachandose a la altura de la niña para poder hablar con ella.

"Mi nombre es Hitomiko, tú cómo te llamas?"

"Ella no tiene nombre, no esta registrada en ningún lado"

"Hoy la noche esta bastante estrellada, qué tal si le llamamos Hoshimori" Sugirió alguien desde dentro del edificio, un anciano por lo que logró distinguir.

"Padre...?"

"Qué te parece pequeña? De seguro debe ser mejor que el nombre que tenías antes jajaja" rió el anciano, tenía razón. Ella asintió. Al ver que la niña quedaba en buenas manos, los agentes se retiraron y ambos adultos invitaron a la pequeña a entrar al edificio. En cuanto entró sintió un inmenso olor dulce en el aire y su estómago rugió, provocando que su rostro se tornará rojo de la verguenza.

"Tienes suerte pequeña, siempre traigo pastel cuando vengo de visita. Los niños ya deben estar dormidos, así que puedes comer lo que queda tranquila" Dijo el anciano mientras le entregaba un trozo de torta. En cuanto probó el primer bocado se sintió como si nadará en las nubes, así de bella era la vida? Perdió la cuenta de las veces que comió, sin embargo después de aquello el anciano, que se llamaba Seijirou Kira, la nombró Ichigo. Y así nació Ichigo Hoshimori


El edificio en el que se estaba quedando era enorme, ni siquiera sabía la cantidad de personas que vivían allí, sólo que eran muchas. Su cuarto lo compartía con otra niña, al menos era mejor que vivir sola. El nombre de su compañera era Yagamai Reina, ninguna hablaba mucho con la otra, pero no era molesto, solía verla jugar con otros niños a la pelota, pero siempre terminaba peleando con otros chicos y se iba a jugar sola. 

Pasó mucho tiempo así, observando, no se atrevía a hablar con nadie porque para empezar ni siquiera sabía cómo. 

Hasta que un día un niño se le acercó, un poco más bajo que ella, pelirrojo y de ojos verdes, solía verlo orbitando cerca del Sr. Seijirou por lo que no le agradaba mucho. "Quieres jugar fútbol?" Dijo el chico, era primera vez que alguien le dirigía la palabra, alguien que no fuera un adulto, estaba segura de que Seijirou tenía algo que ver en eso y le molestaba tener que depender de alguien para poder entablar una conversación. "No sé cómo se juega" respondió resignada, creyó que con eso el niño se iría y la dejaría sola en su misería, pero no fue así. "Yo te enseño, no es tan difícil, le diré a mi amigo que nos ayudé!" Sin darse cuenta el pelirrojo se fue dejando su pelota junto a ella. 

Qué era tan divertido en patear una pelota? Es como... estúpido. Pensó, pateo la pelota sin ganas y ésta reboto con una de las paredes del orfanato volviendo a su lado, ¡Ja!, siguió repitiendo el ejercicio riendose sola de lo divertido que se le hacía el juego.

"Si crees que eso es divertido espera a jugar con nosotros jaja, te mearas de risa!" habló un pelirrojo que no había visto, parecía llevar un tulipan en la cabeza.

"Nagumo! no digas eso" gritó avergonzado el otro niño, ella miró a ambos con curiosidad, sin duda era una dupla de lo más rara, empezando porque el cabeza tulipan era el chico con el que Yagami siempre se peleaba, mientras que el pequeño era su amigo. Notando la forma en que la nueva los obserbava se animo a presentarse "Yo soy Hiroto, mi amigo es Nagumo, solemos jugar con el balón a esta hora cuando no anda nadie para entrenar tranquilos"

"Entrenar?"

"Vaya, no sabía que supieras hablar jajaja, así es, nosotros: el gran Haruya Nagumo junto a su compinche Hiroto Kiyama entrenamos para convertirnos en los mejores jugadores de fútbol de todo el Eisei!"

Eisei? Esa era la escuela del Sr. Seijirou... dijeron que si tenía buen comportamiento en un par de años estaría estudiando allí.

"Venga, por qué no lo intentas? Te enseñaremos cómo realizar pases" 

"Si prometen que será divertido..."

"Lo será!"


No lo fue.

Tenía peor coordinación que un bebé, falló todos y cada uno de los pases que le hicieron, así que al final se rindió y se fue a su habitación.

Dijeron que sería divertido... esto no es divertido

Esa había sido la primera vez que se reía tanto en su vida, tal vez incluso la primera vez que reía...

Por eso quiso seguir jugando, esperando... tal vez... volver a sentir esa emoción, pero... al final encontró una emoción peor: la frustración, la ira.

Todo eso le recordaba a ÉL.

No quería ser como ÉL.

Quería ser feliz, conocer el mundo, explorar...

Al final volvió a su misería, donde nadie la podría molestar. Era mejor así, sin sentir nada, porque no se molestaría, no se frustraría, solo nada.

"Te vas a quedar allí encerrada todo el día?"

Se sobresalto, quién demonios le hablaba si estaba dentro de su habitación? Acaso ya se había vuelto loca?

"Acá fuera tarada" Ofendida miró hacía el patio "Más alto" Elevó la vista hasta un árbol, un chico sentado sobre una de las ramas le devolvía la mirada con prepotencia.

"Y bueno, no saldrás a jugar hoy? Fue divertido ver cómo golpeabas a Haruya con el balón el otro día" Negó con la cabeza y regresó a su estado natural

"Acaso te vas a rendir sólo porque no te salió a la primera? Bravo! Eres brillante, la gente así jamás consigue algo" Trató de mantenerse calma, no permitiría que un loco trepa árboles la provocara.

"Si no sigues intentandolo como sabrás si eres buena o no, nadie consigue lo que quiere en el primer intento, si fuera así créeme que toooodo sería mucho más sencillo, pero la vida no se trata de eso"

Tapó sus oídos con sus manos en un intento de silenciar el mundo.

Lo recordó, recordó sus reiterados intentos de huida, cómo cada uno fallaba hasta que logró salir de esa casa. Ella no se rindió porque quería ser libre, y ahora? qué era lo que quería? Quería ser feliz, divertirse, reir.

"Ahora todo se ve mal y oscuro, pero cuando logres manejarte con el balón te juro que podrás ser capaz de volver a sonreir igual que antes" Afirmó Nagumo desde la puerta de su habitación con una gran sonrisa. "No digo que sea fácil, pero estaremos juntos"

"A todos nos costó trabajo la primera vez, pero ya verás que dentro de nada serás una experta" Dijo Hiroto apareciendo tras Nagumo, ella volteo la mirada buscando al chico del árbol pero no lo vió. Observó a los pelirrojos, Nagumo con su sonrisa determinada y Hiroto mirándola con dulzura, sonrió para sí misma y los tres salieron al patio a jugar bajo la mirada de un peliblanco.


 

Notes:

La torta que Kira le dió a Ichigo era de frutillas y dado que a la niña le encanto el pastel al anciano no se le ocurrió mejor idea que nombrarla así.