Work Text:
“My day was so mundane, I don't think I left the house
Drank a pot of coffee, tried to write, nothing came out
Somehow, it's the weekend, I'm still bored out of my skull
And I went to a party but only on principle”
Brian pensó que el día que Armando se fuera de Chivas iba a llorar.
No lo hizo.
No lloró el miércoles en la noche cuando se despidió de él afuera de la casa de este después de esperarlo en su último día en Verde Valle, dándole todo el tiempo del mundo para firmar playeras, fotos, recibir regalos y abrazar a varios aficionados que se juntaron para verlo (eran más que en días pasados).
¿La razón? Todos sabían lo que estaba pasando aunque Armando no dijera nada (por temas de confidencialidad), todos sabían que tarde o temprano Chivas iba a ceder e iban a entregarlo al equipo greco interesado en él. Más si el mismo Armando era el que se quería ir.
Brian también pensó que entonces le tocaría llorar enfrente de todos el jueves en la mañana cuando tuviera su primer entrenamiento sin él. Si eso pasaba se iba a aguantar la carrilla porque sabía que lo valía, llorar por Armando iba a valerlo.
Tampoco lo hizo.
“Empty, look at me”
En su lugar, lo que encontró fueron miradas lastimeras (al menos de los que se atrevían a verlo a la cara), era como si todos estuvieran guardando su distancia, cuidando sus palabras, caminando en cascarones alrededor de él, tomando el asunto con pinzas.
Si hubiera sido otra persona, Brian hubiera tomado todo eso como ofensa, pero no, hacían todo eso porque era Armando de quien hablábamos, era Armando quien los dejó… no, fue el que se fue, sí, eso sonaba mejor.
Para sorpresa de todos no fue Brian quien lloró, fue Santi, estaban en un descanso cuando las lágrimas comenzaron a correr por su rostro, corrían igual de rápido que el mismo Santi. Piojo se le acercó y sin decir nada solo rodeó sus hombros con su brazo y como si fuera algo cotidiano en el más chico retomó la plática y siguió contando el chiste que había dejado a la mitad.
Jordan sólo le dio una mirada triste a Diego, hizo un ademán con sus ojos que Brian no pudo descifrar, luego ambos dirigieron su mirada hacia Brian, le dieron una sonrisa sincera acompañada de una mirada triste y siguieron platicando entre ellos dos, Brian solo regresó la mirada a sus pies.
Siguió sin llorar.
El resto del entrenamiento pasó sin ningún problema, sin ningún cambio de rutina, todos seguían iguales, Armando no era el primer jugador que se iba, pero llevaba años ahí, fuera del momento emotivo de Santi, Brian pensó que pasaría algo más, que alguien hablaría del elefante en la habitación (o en este caso en el centro deportivo) pero nadie lo hizo.
La parte razonable de Brian sabía que eso era lo mejor, no podían agobiarse por cada jugador que se iba, pero la parte emocional de Brian esperaba que alguien hiciera un desmadre, que lanzaran cosas, destrozaran todo, que alguien hiciera algo, lo que sea, pero nadie hacía nada.
Tal vez ellos estaban esperando eso de él.
Tal vez nadie hacía nada porque no querían perturbarlo a él.
Brian no iba a culparlos, hasta a él le había extrañado no haber hecho nada.
Pensó en mandarle un mensaje a Armando para que lo viera cuando bajara del avión, según su entendimiento (y la info que Mariana le dio), Armando estaría disponible para alguna llamada, mensaje o cualquier cosa a las 12 del viernes (su vuelo llegaba a las 11 am), Brian no sabía porque Mariana le dijo eso de la nada cuando estuvieron en privado en la despedida de Armando pero se lo agradeció.
“Santi lloró, pobrecito” no… borró el mensaje, quería que fuera más divertido tal vez “nmms el pobre Santi se echó a chillar” tampoco, no sonaba natural, “dude, Santi teared up lmao he got emotional asf”... no, era exagerado, era tonto y a Armando le cagaba que Brian hablara en ingles por mensajes “aquí ni poquito ingles eh cabron” recordó en la voz de Armando cuando tuvo su primera conversación por mensaje con él y se le escapó un simple “fuck”.
Brian sonrió ante el recuerdo y por ende no lloró.
Al finalizar el resto de la práctica tomó sus cosas y caminó hasta su carro, lo abrió con su llave y fue ahí cuando se detuvo en medio de la nada en el estacionamiento, tal vez ahí lloraría, cuando le caiga el 20 de que no iba a regresar al depa de Armando a jugar fifa o al menos a seguir hablando de la oferta de Grecia y lo diferente que sería su vida, que era lo que habían hecho los últimos días desde que apareció la dichosa oferta.
Se le revolvió el estómago esperando lo peor pero incluso ahí no lloró.
– Bye, Guti – se despidió Carrillo, Brian no supo cuanto vio de eso el más bajo o si apenas había llegado pero se despidió solo con la mano. Jordan siguió como si nada hasta el suyo.
Brian dejó de posponer lo inevitable (por segunda vez en el mes) y se subió, exhaló fuertemente agarrando el volante y de nuevo… no lloró.
“I'm a zombie in my body, I'm a train off of the track
I feel dirty, I feel rotten, and the colors are all flat
I'm a sad shell of a woman and I've got maggots for brains
But that's just the thing that happens when my
When my baby goes away”
La noche del Jueves siguió su curso con “naturalidad”. No le mandó nada a Armando. Ni siquiera un “buen viaje” cuando aún tenía tiempo, la noche del miércoles había decidido no hacerlo porque sintió que le hubiera dolido demasiado mandarlo, que eso hubiera hecho todo esto mas real pero ahora que lo piensa, no hubiera estado mal, Armando se lo hubiera contestado antes de que despegara, pero no lo hizo y por ende tampoco recibió nada antes de que el más bajo se fuera.
– Es mejor así – dijo para sí mismo mientras aún revisaba la última conversación con el susodicho, llevando la boquilla de la cerveza a la boca dándole un buen trago.
La conversación era una simple foto de un vaso con refresco en una mesa “aquí estaba” y un “gracias, ya voy por él” de Armando, era estúpido todo esto, ¿Cómo podía ser esa su última conversación antes de que él se fuera al otro extremo del mundo?
Pero qué más podía hacer, no podía hablarle como si nada, solo esperaba… no, más bien rezaba que Armando le mandara algo cuando llegara, que una parte de él no se haya olvidado tan pronto de Brian, que si mantuviera su promesa.
Brian se sentía un cobarde, por eso esperaba que Armando fuera valiente.
“When my baby goes away
He goes away”
El viernes fue exactamente igual, llegó a la misma hora de siempre, con diferente ropa, misma actitud, mismo dolor, y aun sin llorar.
Esto debió despertar una especie de curiosidad en Jordan, Diego, Piojo y hasta en su mismo CM pues parecía que nadie quería dejarlo solo, Brian no entendía, si, se veía un poco más cansado pero no daba el aspecto de alguien que hubiera llorado, porque no lo había hecho.
Aunque siendo completamente justo con ellos, a él también le preocupaba que aún no hubiera llorado. No era por falta de dolor porque ese tenía de sobra… era otra cosa.
Fue a las 11 am cuando le pegó el golpe de todo, no quería salir a saludar a los fans pero tampoco quería darles motivos para que empezaran a hacerse ideas, le afectaba, sí, pero no quería que salieran con teorías respecto a su “ship”, ahora que Armando iba a ser el nuevo no quería meterlo en problemas por simples rumores y delirios.
Por más reales que fueran de su parte.
No solo eso pero si sus cuentas salían correctas a esta hora Armando estaría llegando a Grecia, su mente dio vueltas y por arte de magia una persona se posicionó detrás de él tomándolo por los hombros.
– No vayas si no quieres, quédate con los demás – habló Tala en voz baja, Brian agradeció internamente que no fueran sus otros guardaespaldas que no lo dejaban respirar solo hoy, aunque Tala viera más de cerca lo que pasaba entre Armando y él (por el mundial), no parecía muy interesado en participar en su sobreprotección, solo lo cuidaba en lo mínimo, Brian sentía que eso era justo lo que necesitaba.
– Cabeza fija en el partido de mañana mejor – palmeó su espalda antes de seguir su camino a la cancha, él tampoco estaba interesado en saludar gente hoy.
Brian gruñó para sí mismo “que nos agarren confesados a todos mañana” pensó y decidió jugar lo mejor que pudiera, dejando lo demás a la suerte. Solo por este partido, aunque Armando lo hubiera regañado por pensar eso.
Pero Armando no iba a enterarse.
“Everything feels moldy like the fruit that's in my fridge
And everything that's funny, I wish I could tell to him
And sometimes, at a low point, I even wish for a tragedy
'Causе I know he'd come over and takе real good care of me”
El partido del sábado fue un martirio físico y emocional para él, milagrosamente salieron “victoriosos” a pesar de todo (2-2 contra Xolos, Morita realmente lo había dado todo).
Aunque jugó del asco (quiso excusarse con que no rindió tanto por su contraparte emocional pero sabía que era una mamada, no le pagaban por jugar así) una parte de él esperaba que mínimo Armando estuviera viendo aunque fuera imposible por la diferencia horaria y tal vez los canales y accesos para verlos. Al menos esperaba que revisara los resultados y jugadas en redes sociales.
Esperaba que mínimo le hablara para mentarle la madre o burlarse de él por como se había caído antes de que lo mandaran a la banca casi al final del primer tiempo, lo que sea pero que se acordara de él porque aún no recibía un mensaje o algo.
“Es la diferencia horaria” se decía a sí mismo para no sobrepensarlo.
Cuando por fin pudo llegar a su depa checó la hora (9:14 pm) y vio que tenía dos mensajes de Jordan “we mañana quieres venir a mi depa? va a estar Campillo, ahí vemos que plan” “Si quieres venir le caes a las 4” Brian sonrió ligeramente, a pesar de conocerse hace poco Jordan era muy considerado con él, aunque estaba casi seguro que también era porque ya sabía mucho de Armando y él por Campillo.
Bloqueó el celular no sin antes darle una última revisada a su conversación con Armando. Seguía con el mismo último mensaje de siempre.
“It's weird, he's not here”
Aún no lloraba.
Tampoco tenía hambre.
Tampoco tenía sueño.
Ya le estaba cayendo el 20 de que estaba pasando.
A pesar de la falta de sueño se fue a zancadas a su cuarto, se lanzó boca arriba en la cama y antes de cerrar los ojos notó como algo brillaba en la oscuridad, probablemente por la poca luz que entraba desde las persianas medio abiertas de su ventana.
Era un llavero plateado y costoso de Sasuke… “puta madre” pensó, se giró y hundió su rostro en su almohada, soltó un grito ahogado y comenzó a patalear frustrado.
– No lo hagas… puta madre, Brian, ¿por qué no guardaste esa chingadera? – se regañó a sí mismo por no guardar nada de Armando, sabía porque no pero esa razón no parecía lógica ahora mismo en la soledad de la noche.
También se regañó por seguir hablando en español aun estando solo, Armando no estaba, ¿entonces por qué no podía volver a la normalidad? Pero también, ¿a qué normalidad podía volver realmente?
– ¡Puta madre! – se sentó en la cama de golpe, se golpeó dos veces en los muslos, luego tomó su almohada poniéndola en su regazo y le dio 3 puñetazos, la lanzó agresivamente de regreso a su lugar habitual y soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo.
Caminó hasta su ropero a paso veloz y tomó el llavero, lo vio como esperando que algo cambiara en ese objeto inamovible pero obviamente no lo hizo. Brian sintió como sus ojos comenzaban a picar, ¿por fin lloraría?
“I'm a zombie in my body, I'm a train off of the track
I feel dirty, I feel rotten, and the colors are all flat
I'm a sad shell of a woman and I've got maggots for brains
But that's just the thing that happens when my
When my baby goes away”
Para verdadera sorpresa de Brian, tampoco lloró. La lagrimas se regresaron tan pronto amenazaban con llegar. No le importó.
De hecho sintió que era mejor, quería que cuando por fin llorará por él que fuera algo digno de llorar, que no fueran lagrimitas sueltas y ya.
Eso le parecía poco y Armando merecía más.
Merecía que Brian le hiciera un océano entero de puras lágrimas, que esas lágrimas llegaran hasta Grecia y la hundieran, que Armando supiera que venían de él y que la única forma de detenerlo fuera nadando de regreso a México, que lo tomara entre sus brazos, lo abrazara como si no pudiera respirar sin él. Que luego le diera un zape por tremendo desastre que hizo y que luego por fin lo besara.
Entonces fue cuando Brian captó lo que estaba pasando.
No lloraba porque Armando no le mandaba mensajes o por la estupidez que era su última conversación con él.
Aún no lloraba porque se dio cuenta que no había besado a Armando.
Solo le dio un piquito el martes, el miércoles ambos estaban ocupados cuidando sus corazones rotos, y estaban rodeados de gente.
El jueves ya no estaban juntos.
El viernes Armando ya estaba en Grecia y Brian seguía en México.
Y ahora sábado estaba Brian solo, en su cuarto, derrumbado por la simple existencia de ese llavero de Sasuke, porque Armando tenía el de Naruto (o al menos esperaba que si se lo hubiera llevado con él).
Miró la hora en el reloj sobre su mesita de noche, 11:42 pm, entonces allá debían ser las 8:42, no sabía a qué hora se levantaría Armando considerando que allá era Domingo, pero entonces por puro impulso decidió cometer una estupidez.
Sentía que por todo lo que estaba pasando se podía permitir esta idiotez.
Se puso una sudadera de Armando, se fue a la cocina y tomó una foto del llavero asegurándose que la manga se viera, se la mandó sin ningún texto y esperó lo peor.
Volvió a checar la hora, 12:02 pm, allá eran las 9: 02 am entonces. Allá ya era domingo desde hace horas, si Armando no le contestaba pronto entonces por fin tendría una excusa para llorar.
“What can I do
But think of you?
But think of you?
What can I do
But think of you?
But think of you?”
A las 12:06 le llegó un mensaje, Armando le había enviado una foto del cielo con un mensaje “igual de hermoso que tú” junto a un emoji de un gato, su código secreto con él.
Brian por fin lloró… lloró porque lo extrañaba, lloró porque las cosas iban a ser diferentes ahora, más difíciles.
“Pensé que ya te habías olvidado de mí…” envió Brian.
“¿Cómo podría hacerlo? Si ya hasta compré otras dos sudaderas para ponernos” Brian ya estaba moqueando para ese punto, no respondió, sus manos temblaban y veía borroso.
Armando volvió a mandar un mensaje, eran las llaves de su nuevo hogar con su llavero de Naruto, entonces vio que Armando tenía puesta la sudadera de Brian y que estaba en la calle.
Armando no se puso la sudadera para provocar una reacción en él cuando por fin le mandara un mensaje, se la puso para salir a la calle sin saber que ese día Brian por fin le hablaría.
“Al diablo” pensó Brian y presionó en el icono para llamar.
– Guti… – Brian soltó otro sollozo al por fin escucharlo de nuevo – … amor no llores – Brian pudo notar que la voz de Armando estaba saliendo entrecortada, al parecer el llanto era contagioso.
Armando solicitó una videollamada la cual Brian aceptó sin pena. Armando se veía con poquitas mas ojeras, algo que se le pasaría por alto a cualquier persona excepto a Brian. Sus ojos también estaban un poco más rojos, amenazando con soltar lágrimas y parecía estar en una cafetería.
Brian no se veía mejor, estaba despeinado por su batalla con la almohada de hace unos minutos, nariz y ojos igual de rojos y estaba luchando por recuperar el aire.
– Te extraño mucho… – solo pudo decir.
– Yo te extraño más… – Armando soltó una risa corta y sin gracia – pensé que no me volverías a hablar…
– ¿Por qué pensaste eso?
– No contestaste el mensaje que mandé al grupo con los chicos… – Brian lo miró extrañado. Regresó a ver sus mensajes de whats, entró al grupo con los demás y vio que efectivamente Armando había mandado algo al grupo en cuanto había aterrizado, una foto de su maleta medio raspada junto a un mensaje “nmms casi me pierden la maleta alv”, todos en el chat se habían reído, concordaba con la hora en la que Tala le había hablado.
¿Cómo es que Brian no vio eso?
Entonces vio los mensajes de los demás preguntándole miles de cosas a Armando y vio que el mencionado les había contestado en un audio pero entonces todos luego cambiaron la conversación al partido que iban a tener.
– No te quise presionar… estaba esperando que me hablaras cuando estuvieras listo… – volvió a hablar Armando cuando pensó que Brian por fin había visto los mensajes.
Brian empezó a reír por primera vez.
Armando lo vio extrañado pero no dijo nada esperando que Brian le contara a su propio tiempo que le daba risa.
– Me la pasé estos últimos días bajoneado pensando que ya no me querías hablar, que ya te habías olvidado tan rápido de mi… y resulta que esta vez fue mi culpa por pendejo – siguió riendo y Armando se le unió, no porque le diera risa la situación, si no porque le gustaba ver a Brian feliz a pesar de todo.
– Bueno pero no es tan gracioso ¿okay? – hizo un puchero, Brian quería comérselo a besos, recordó que no podía y la risa se fue desvaneciendo – hasta le mandé mensaje a Jordan y los demás para que vieran que estuvieras bien aunque ya no quisieras verme – entonces eso explicaba todo.
– Amor, siempre te voy a querer ver… es más ¿sabes de que me di cuenta?
– ¿De qué?
– De que cuando te vea te tendré que dar muchos besos – Armando se sonrojó pero asintió.
– No me opongo pero ¿por qué?
– Porque no nos besamos desde el lunes.
Armando lo miró sorprendido, levantó la vista distraído como si estuviera contando y se llevó la mano a la boca riendo incrédulo.
– No mames si es cierto.
– ¿Te confieso algo?
– De acuerdo, pero después yo te confesaré algo también. – Brian asintió.
– No había llorado desde que te fuiste hasta ahorita… – Armando lo miró triste.
– Bueno entonces te confesaré dos cosas – Brian lo miró expectante y Armando tomó aire armándose de valor – mi mamá y Mariana ya saben… me di cuenta porque hablaron conmigo cuando vieron que llevaba llorando todo lo que hemos estado aquí en mi nuevo depa. Aparentemente Mariana ya llevaba semanas sabiendo, mi mamá no lo creía hasta que nos vio en la despedida en mi casa… – entonces por eso Mariana le había dicho eso la información del vuelo.
– ¿Y q-que piensan?
– Que estamos bien pendejos por no despedirnos bien enfrente de ellos – Brian soltó una carcajada, verdaderamente eran unos pendejos – y les dije que nosotros no sabíamos que ellos ya sabían, y me dijeron que entonces éramos doblemente pendejos porque cuidadosos y discretos tampoco estábamos siendo – Armando ya estaba riendo sonoramente mientras Brian se tapaba el rostro de la vergüenza.
– Entonces creo que está demás decir que la selección y los de chivas ya saben ¿no?
– Pues – Armando alargó la palabra – Jordan no sabía, Campillo si, el Piojo también, no sé si los demás sepan, Mateo ya sabe también, bueno, lo sospechaba y cuando llegué a Grecia me preguntó luego luego que como le haríamos con la relación a distancia, yo no le negué nada y le dije que ahí veríamos. Luego me confesó que ya sospechaba y esa pregunta era una trampa para ver si mordía el cebo y le soltaba todo. Quien sabe los demás.
Siguieron platicando un rato hasta que Brian bostezó, Armando checó la hora y vio que eran las 11:23 am lo que significaba que allá eran las 2:23 am.
– Amor, ¿Qué te parece si ya colgamos? – como si pudiera leer sus pensamientos vio que Brian comenzó a negar – mira, saqué cuentas y cuando en México sean las 10 pm, aquí serán las 7 am, podemos tener llamadas cortas en lo que voy a mi centro de entrenamiento y así no descuido mucho tu hora de sueño.
– No me basta – habló haciendo un puchero, esa rara faceta que Brian le mostraba sólo a Armando después de llorar, no importaba el motivo. Armando soltó una risa.
– Y cuando en México sean las 8 am, aquí serán las 5 pm y estaré ya saliendo de mi entrenamiento, podemos hacer videollamadas en lo que voy a casa y tú al entrenamiento – Brian solo lo miraba completamente enamorado – Eso sí, debemos aprovechar muy bien los domingos y si algún día quieres hablarme saliendo del entrenamiento puedes hacerlo aunque me desvele, ya sabes que yo aguanto más.
– Te amo – fue lo único que Brian pudo decir.
– Yo más.
– No creo.
– Pues ya empieza a creerlo amor.
Brian sabía que sería difícil, pero incluso hasta un video equis de Armando podría hacerlo feliz, esperaba que Armando pensara lo mismo.
Cuando por fin colgaron, Brian vio su reloj 3:14 am, allá eran las 12 cuando Armando lo mandó a dormir.
Brian se recostó feliz en su cama, dejó el llavero en su mesita de noche y no se quitó la sudadera de Armando, le escribió un mensaje a Jordan de igual manera “apenas colgué de hablar con Armando, no creo llegar, pero si aun esta en pie la invitación el siguiente fin hay que hacer algo” envió y se durmió.
Unas horas después cuando Jordan vio el mensaje sonrió a pesar de la frustración de una apuesta perdida con Campillo y le mandó la captura al chat que tenía con Armando, el CM y el mismo Diego, “tenían razón, no duraría más de 3 días sin saber de ti, Armando”.
Armando solo puso unos emojis llorando y le respondió “lo pensaron ustedes, yo si pensé que no me volvería a hablar”
Cuando Brian despertó de nuevo a las 2 pm vio que fue agregado a un chat llamado “gusanos” donde estaban sus amigos y su novio, Armando.
Revisó el resto de sus chats y vio que Armando le había mandado varias fotos de su día mientras él dormía. Fotos de Armando en el super, de Mariana encantada con las calles, y una selfie de Armando, Mariana y la mamá de ambos.
Brian contestó cada una de las fotos y él en cambio le mandó una de sí mismo recién despierto.
“Cuando estés de vacaciones te vienes directo a Grecia” Brian le contestó un simple “Ok” y le mandó otra foto acompañado de un “buenas noches mi Poseidón” era ridículo pero ahora que estaban a distancia necesitaban unos nuevos apodos, “Buenas noches, Tlaloc” Brian le puso un emoji riendo que después reemplazó por un corazón y se fue a buscar algo de comer.
Estaba por pedir sushi pero sin pensarlo y por inercia buscó un restaurante de comida griega, ya se tenía que ir acostumbrando ¿no? Y qué mejor que ya iniciar con cosas que lo hicieran pensar en su novio.
“What can I do
But think of you?
But think of you?
What can I do
But think of you?
But think of you?”
