Chapter Text
Habia una tradición que solo se hacia cuando los asesinos de alto y mayor nivel podian lograrlo, también era una forma de cierta manera de desanimar a los reclutas debido a la responsabilidad, especialmente por aquella responsabilidad, una que claramente altair no le dio mucha importancia y solo siguio subiendo y subiendo de rango.
Hasta que llego este día y Altair.... Altair sinceramente no sabia qué pensar realmente acerca de lo qué estaba pasando y viendo a sus ojos, lo cual viera quien lo viera diría qué está loco y exagerando por dicha reacción qué tiene en ese momento, pero en su defensa jamás pensó qué sus propias manos manchadas de tanta sangre y causantes de tantas muertes, dolor y sufrimiento sostendrian alguien tan... inocente...
Deva: Solo ten cuidado al sostenerlo, fue un dolor sacarlo de contrabando del palacio del fuego.- decía quejumbrosa una de sus hermanas, Deva, tres años menor que el al igual que los rangos pero una luchadora y espía importante.
Ella al igual que el resto de sus hermanas, y de menor rango eran llamadas y hacian una tarea importante para toda la hermandad, traer a ellos niños, buscaban en pueblos pobres y lugares ya desechos y destruidos por la guerra de los 100 años que se causo, eh incluso las mas atrevidas de ellas los sacaban de lugares ricos pero toxicos y poco aptos para tener hijos, si bien apenas lograron tener más y más niños huerfanos de la guerra y familias horribles que alimentar eran pocos los dispuestos a quedarse con ellos, y ante eso el gran maestro de los asesinos llevaba a un niño y escogia a lazar a alguien para que fuera su protector, y claro como el es el gran maestro nadie le podía contradecir.
Altair: ¿Lo secuestraron del palacio del Fuego?.- pregunto luciendo levemente impresionado aunque en el fondo si lo estaba verdaderamente.
Deva: ¿donde esperabas que lo sacaramos? ¿de una casa pobre o en llamas? No, tenia que ser del maldito palacio del fuego.- dijo mientras ponía los ojos en blanco.
Altair: ¿que seria peor que el palacio del fuego?.- pregunto curioso pero sin dejarlo ver realmente.
Deva: Los templarios o peor aun, un maestro aire.- dijo haciendo una mueca al pensar siquiera en eso, altair hizo una mueca de simpatia ante ella y simplemente se decidio por acercar al niño en sus manos hacia su pecho, a lo que el niño muy contento hizo un breve murmullo para meter su manita regordeta a su boca. .-Ademas, no es como si lo secuestraramos a los ojos de su abuelos o tío, lo hicimos a los de su madre y padre.- decía orgullosa de tal cosa.
Altair: ¿Por que de ellos? Pense que con lo teritoriales y posesivos que eran con sus hijos imitanto el comportamiento dragon apenas lograrias salir con vida y en una sola pieza.
Deva: Ellos dos no se merecen llamarse siquiera padres o tener un hijo o hija.- dijo sombría.
Altair: Hablas con odio, resentimiendo y furia hermana. Mas yo no entiendo el por que lo haces.
Deva: El padre, quien debe de ser feliz con su desendencia y cuidarla le hizo la herida por tan solo existir sin el llamado fuego de agni.- hablo mirando el vendaje en el ojo del niño, que cubria casi toda su cara y sin embargo el bebé de dos años aun parecia contento en las manos de un asesino. .-La madre que debe de velar y proteger a su bebé indefenso decidio acabar su sufrimiento queriendo ahogarlo para acabar su vida que recien comezaba.- dijo mirando los moretones apenas visibles en los hombros y cuello del niño que parecian inexistentes como si no existieran en primer lugar y mucho menos iban a ser importantes en su niñez seguramente iban a desaparecer en unos meses a diferencia de la herida que tenia en su pala derecha la cual tenia un vendaje que cubria una herida fatal.
Altair solo sintio que su agarre se apretaba y se hacia mucho mas fuerte y protector de lo esperado que hasta el se sorprendio levemente de tal cosa, en especial considerando lo poco expresivo que era en realidad, los años siendo entrenado haciendo eso, y lo poco de infancia que tuvo.
Ante ese pensamiemto miro hacia abajo, a su nuevo cargo que el mismo maestro le habia dado y el mismo al que no se podía negar.
Altair: Te conozco de apenas unos minutos y siento que vas a hacer un dolor.- dijo para si mismo más que para otra persona sin quitarle los ojos encima a su cargo.
Deva: Si quieres te lo cambio y no se lo digo al gran maestro.- sugirio estando ya mas acostubrada a tal cosa, pero se sorprendio cuando Altair negó con la cabeza. .-Bien, su nombre es Zuko pero la tradiccion lo dicta y tu deber es cumplirlá.
Altair: ... Assim. Su nombre es Assim.- respondio después de un momento de silencio.
1 año después
Altair: Lo entiendo muy bien maestro, sin embargo debo yo de preguntar ¿que sera de mi cargo ahora que eh bajado de rango y estoy en esta misión?
Maestro de los asesinos: Me gustaria quitarte tu cargo, asi tal vez compredas lo que un padre o una madre sintio cuando se les arrebato a sus hijos este día. Pero no puedo, no ahora ni siquiera en un millon de años o milenios, el vinculo padre eh hijo, aprendiz y maestro, cargo y cuidador es sagrado para nosotros y ni siquiera yo me atreveria a profanar tal vinculo que tienes con tu cargo. Es por esa razón que lo llevaras contigo a cada mision, a cada interrogatorio, a cada charla, a cada hurto, a cada asesinato.
Altair: Pero solo es un niño.- se negó por primera vez horrorizado de siquiera pensar en su cargo viendo tales cosas a tan temprana edad, recordo sus ojitos tan dulces eh inocentes en el momento en el que partio la ultima vez. .-¡Tienen solo tres años!
Y siquiera la sola idea de esa carita sea manchada por sangre que le salpicaria, de ver como la visa se extingue en los ojos del enemigo, de escuchar las excusas de sus enemigos al borde de la muerte, era y es algo que cambiaria para siempre a su cargo.
Y se negaba profundamente a que sucediera tal cosa en primer lugar.
Maestro de los asesinos: Lastima, debiste de pensar en eso antes de causar todo esto.- hablo haciendo un gesto y haciendo que un pequeño niño entrara de la mano con una asesina la cual fulminaba con la mirada a Altair pero a Altair eso no le importaba lo único que lo hacia era el niño que vestia de forma similar a el.
La única diferencia es que traía un cuchillo en su mano hizquierda similar al suyo y en su cinta de la cintura tenia una fina y delgada linea blanca pero muy notable a simple vista.
Assim: ¡Baba!.- hablo felizmente caminando hacia su cuidador que lo recibio con los brazos abiertos y lo cargo, acunandolo contra su pecho, luego miro suplicante a su maestro.
Altair: Por favor, dejalo quedarse en lo que termino mi mision se lo suplico gran maestro.- hablo en tono suplicante por primera vez en su vida.
Maestro de los asesinos: Lo siento Altair, pero no me dejaste otra opcion que esta.- dijo herido pero sin que nadie lo viera. .-Sera mejor que marches ya.
Altair: Pero-
Maestro de los asesinos: Ya altair.
Todo quedo en un helado y tenso silencio, y luego sin mirar atras ni un momento se dio media vuelta y partio lo más rápido posible, totalmente determinado queriendo terminar lo mas pronto posible la misión para que su hijo pudiera volver a su hogar, tener un techo y comida, volver a jugar con sus primos y hermanos de corazón y alma.
