Chapter Text
Valentín estaba intentando volverlo loco. La situación actual lo había dejado sin dormir bien las últimas semanas. Todo había comenzado cuando las parejas de su grupo de amigos empezaron a tener crisis. Enzo sospechaba que Julián lo engañaba con otros dos alfas así que pelearon y se tomaron un tiempo, el flaco engañó a Agustín de nuevo así que volvieron a cortar. ¿Y que decidió hacer la trola de Valentín ante estos momentos tensos? Sí, consolar a Enzo a garches y volver a culear con su ex ahora que estaba disponible de nuevo. Nicolás no podía creerlo cuando Maxi se lo contó todo, su amigo no le quiso dar detalles de sus fuentes pero le juraba que todo era verdad. Nico amaba a su amigo pero no entendía cómo podía hacer estas cosas y después conversar normalmente con Julián y el flaco como si no se hubiera transformado en su china Suárez personal.
Ésta situación llevaba casi dos meses y lo que más le preocupaba es que el omega pueda meterse en alguna pelea que arruine sus amistades permanentemente, aunque se lo mereciera un poco. Sabía que el colo podría defenderse si se daba el caso pero en el fondo sabía que le dolería perder a sus amigos por un par de calenturas. La posibilidad de que el omega salga herido física o emocionalmente angustiaba sus instintos alfa.
Además, habiendo tantos alfas solteros por ahí, ¿Porqué el omega se empecinada en andarle atrás a los que se notaba que estaban enamorados de otra persona? Él se tenía que dar cuenta de que lo estaban utilizando. Y Valentín no se merecía eso, simples encuentros sin sentimientos con personas que lo abandonarían al segundo que su guacho les vuelva a dar cabida. Si Valen fuera su omega Nico lo apreciaría de verdad, querría estar allí para apoyarlo en sus malos días, para ayudarlo en sus celos, para hacerlo sonreír en cada oportunidad…
Pero nada de eso era posible ya que su amigo prefería encarar a un alfa casado antes que darle alguna oportunidad a Nico. No estaba seguro de porqué no se le daba con él, ¿Estaba tan hondo en la friendzone que ya nunca tendría oportunidad de nada más? No quería ser tan dramático… Maxi siempre le decía que si se animaba a confesarse, con lo trola que era Valentín al menos le daría una oportunidad. Pero esa era una de las cosas que dejaba más preocupado al alfa. ¿Y si Valentín le daba una chance y luego lo trataba como uno de esos chongos a los que solo veía cuando estaba caliente? ¿Y si todos sus encuentros solo se transformaban en eso? Nicolás perdería sus noches de películas, ya no volverían a juntarse a cocinar juntos y comer. ¿Y si le dice a Valen que quiere más y el omega lo mira con lástima mientras le recuerda lo que Nico ya sabe, que solo lo ve como un amigo porque no es lo suficientemente alfa para él? Quedaría devastado, estaba seguro que sufriría por la enfermedad del rechazo aunque nunca hayan alcanzado a salir de verdad. Su conexión ya era tan profunda e importante que no podía ni imaginarse a perderla. Una de sus más profundas inseguridades con el tema era que Valentín, al ser un omega dominante tan independiente, se burle de él por siquiera sugerir ser compañeros de por vida. Tal vez esa era una de las razones por las que Valen nunca había siquiera pensado en seducirlo a pesar de cambiar de alfa tan seguido. ¿Al omega le parecerá poco atractiva su naturaleza de alfa sumisa y poco agresiva? Le gustaría ser un alfa dominante como Enzo pero obviamente no le salía. Le daba vergüenza el simple hecho de imaginarse fingiendo una personalidad diferente para que el chico que le gusta le de bola, siente que de todos modos, tarde o temprano cometería un error y sería descubierto ya que no era buen mentiroso ni buen actor.
Nicolás suspira y deja de autocompadecerse al llegar a la casa de su amigo. Valen le había dejado varios mensajes diciendo que necesitaba urgente que le comprara provisiones de comida y medicamentos para el celo. Sospecha que el omega la debe estar pasando mal, ya que hoy también le llegaron mensajes de Maxi con más chusmerio. Al parecer Enzo y Julián ya estaban conversando de nuevo y el flaco ya estaba en la etapa de volver a implorar perdón a Agustín. Eso dejaría a Valentín afrontando su celo solo si no es que consiguió a otra persona para que lo ayude. Cosa que Nico duda ya que lo había llamado a él para conseguir todo lo necesario. Espera estar llegando a tiempo.
Golpea la puerta un par de veces pero al no recibir respuesta después de demasiado tiempo decide llamar a su amigo.
Después de un minuto al fin le atiende. —¿Dónde mierda estás Nicolás?—pregunta con voz ronca.
—Ya compré todo. Estoy afuera ¿No escuchaste la puerta?
—Uhh, disculpa me había dormido. Ya te abro.
Nico guarda el celular en el bolsillo después de que la llamada se corta. Luego espera hasta que escucha pasos y oye que abren la puerta.
—Dale pasá rápido—murmura Valentín. Se lo ve decaído y sus pasos son lentos al regresar a adentro. El omega estaba descalzo y tenía puestos unos shorts que quedaban casi completamente ocultos por el buzo azul demasiado grande que llevaba. Nico recuerda que es la prenda que le prestó un día que el omega tenía frío y nunca más se lo devolvió.
El alfa sigue al otro y ni bien pone un pie dentro del departamento, lo golpean de lleno las intensas feromonas de precelo omega. El aroma dulzón y frutal es tan intenso que Nico jura que casi puede saborear las cerezas y frutillas en su lengua luego de una sola inhalación.
Valen lo guía a la cocina al parecer sin notar lo mareado que dejó al alfa. Se sirve un vaso de agua y le extiende la mano para que le dé lo que compró. Nicolás le entrega la bolsa y se sienta en una silla junto a la mesa. Tiene que acomodarse el pantalón avergonzado. Su cara se siente caliente, internamente desea que su sonrojo no se note tanto.
El omega busca las pastillas para bajar la fiebre y se toma una. —Gracias, en serio me re salvaste Nico. No había comprado nada para prepararme y me quedé sin parches de olor el otro día—, agradeció el omega dirigiendole una sonrisita cansada.
Nico le devuelve la sonrisa. —No hay problema, Valen.
—¿Querés quedarte a ver una peli y cenamos unas pizzas? Todavía no me va a pegar con todo el calor. Seguro se me active mañana.
—Claro. Ahora hago la orden. ¿Qué peli querés ver?—pregunta Nicolás mientras abre la app de comida y se dirige al sillón de la sala.
—Podemos ver la última de Evil Dead. ¿Te parece?
—Mjm—acepta sin importarle que no le suena de nada ese título. Y se concentra en pedir las pizzas favoritas de Valen.
El alfa hizo su máximo esfuerzo por ignorar las pesadas feromonas en el ambiente y la necesidad de enterrar su rostro en el cuello del omega. Quería probar si su piel era tan dulce como su aroma pero no podía, en lugar de eso tenía que concentrarse en la charla trivial de Valen mientras esperaban la comida. Cuando llegó, él se levantó rápidamente para recibirla y pagar. No quería que el repartidor percibiera ni el más mínimo rastro del atractivo olor a precelo de Valen.
Se sentaron juntos en el sillón con la caja de pizza en frente sobre la mesita ratona y un plato con algunos trozos en el regazo del alfa. El omega siempre se acurrucaba junto a él durante las noches de películas y hoy no fue la excepción. La única diferencia era que esta vez Valen abrazaba sus rodillas y tenía una expresión de molestia al descansar la cabeza en el hombro del más alto. Nico lo rodeó con un brazo y la espalda queriendo reconfortarlo al notar que sentía dolor.
—¿Querés que te traiga las pastillas?—preguntó Nico con un susurro.
—No. Todo bien. Todavía no duele tanto—. Valen suspiró por las caricias del alfa en su espalda y su pelo. Restregó la cara sobre el pecho del rubio dejando una marca de olor. Luego la levantó como si nada para buscar la película.
Nico había quedado paralizado por la acción y su respiración se entrecortó. No pudo evitar que su cuerpo quedara tenso mientras el otro se acomodaba de nuevo y empezaba a comer. La necesidad de devolver la marca era fuerte, pero no estaba seguro de si lo tenía permitido. El olfato del omega probablemente estaría sensible por el próximo celo y tal vez le molestaría llevar el olor de Nicolás durante los siguientes días. Así que se acobardó. No hizo nada y también se puso a comer.
El colorado había elegido una película de terror muy violenta y algo grotesca. Nico no entiende cómo esto le pareció una buena elección para ver comiendo pero no se queja. Estúpidamente pensó que el miedo que le generaría la peli eclipsaría lo caliente que se estaba poniendo por las feromonas y la cercanía. Las piernas pálidas y tatuadas de Valen estaban allí al alcance de su mano rozandole el muslo. Sus colmillos se extendían y le salivaba la boca por las ganas de morderlos. Sus instintos alfa se estaban adaptando a las señales que le enviaba el omega probablemente sin querer. Las feromonas de omega cómodo y el suave ronroneo de satisfacción que hizo Valen al terminar la comida lo estaban volviendo loco de desesperación.
Solo recuerda la intro de la película, el alfa se da cuenta de que el resto del tiempo se la pasó mirando el perfil de su amigo y fantaseando con cómo le gustaría atenderlo durante los siguientes días. Desafortunadamente, eso lo estaba poniendo duro y sus pensamientos provocaron que sus feromonas alfa se hicieran más intensas. Se sintió avergonzado y se disculpó por interrumpir la comodidad de Valen para huir hacia el baño.
Caminó apresuradamente por el pasillo y una vez encerrado solo se mojó la cara en el lavamanos. Al mirar su reflejo vió su rostro, orejas y cuello completamente rojos. Era como si el omega le hubiera contagiado la fiebre por contacto. Se permitió expulsar una dosis intensa de sus feromonas mientras inhalaba desesperadamente la marca de olor que había dejado Valen en su remera. Acción que no ayudaba en nada a bajar su semi erección así que se tuvo que detener para volver a mojarse con agua fría. Intentó mojar sus glándulas del cuello para que su aroma a chocolate amargo por la frustración no fuera tan obvio. Debió haber comprado unos parches de olor alfa también ahora que lo piensa.
Se recompuso lo mejor que pudo dando vueltas en el baño. La angustia de que Valen lo considere un alfa pajero más por calentarse con su amigo bajó por completo su excitación y pudo salir hacia la sala de nuevo. Pero muy a su pesar tenía que admitir que ya no podía controlarse mucho así que debía irse antes de hacer algo estupido.
Apenas pudo mirar a los ojos al omega mientras inventaba una excusa para despedirse y abría la aplicación de Uber. —Ya es tarde Valen. Me voy yendo—murmuró. Evitó volver a sentarse junto al otro para alejarse un rato de su atractivo aroma. Esperó que el omega no le prestara tanta atención mientras seguía con su película.
—¿Qué? No, Nico. No te vayas. ¿No te gusta la peli? Pongo otra si querés. Igual no está tan buena—pidió el omega.
Nico no pudo evitar sonreír y se encontró con la mirada del más bajo para contestar. —No. No es por eso. Solo estoy cansado.
—Dale Nico. Ya me abandonaron los otros alfas con los que me veía. No me hagas lo mismo vos también—dijo Valen forzando un puchero exagerado al final.
Nico sonrió y volvió a sentarse junto a él. Es débil ante los pedidos del colorado. Al volver al sillón cede a sus instintos y abraza al otro por la cintura. Frota por unos segundos su rostro en el hombro de Valen para dejar una sutil marca con sus feromonas y le contesta sonriendo. —Está bien. Te acompaño hasta que termine la peli.
—Me chupa un huevo eso—se queja Valentín. Luego se mueve bruscamente y aparta a Nico del abrazo de lado. Al alfa le entristece que lo alejen pero se recuesta en el respaldo del sillón y se queda sin insistir. Iba a ocultar sus manos en los bolsillos de su pantalón deportivo, sintiéndose avergonzado. Su movimiento se detuvo cuando el omega se sienta en su regazo de la nada. —Los demás alfas me dejaron en banda justo en mi celo. Vos no podes hacer lo mismo Nicolás.
Se queda paralizado al sentir el peso de Valen sobre sus muslos y manos calientes sostener ambos lados de su mandíbula. —Vos vas a consolarme. ¿No alfa?—susurra el más bajo cerca de su rostro.
Nico se pone nervioso y no sabe dónde posar las manos. Se muere de ganas por tomar la cintura del otro o acariciar sus muslos pero se contiene. Las deja sobre el sillón y aprieta los puños. —Ehh, no sé Valen. No quiero quedarme por una calentura y que te arrepientas después del celo—dijo con la voz ronca y entrecortada.
El omega resopla y comienza a mover sus caderas sobre la entrepierna del otro. —Solo me voy a arrepentir si me dejas insatisfecho—susurra y luego lo besa. Nicolás gime cuando sus labios se encuentran y al fin permite a sus manos explorar el cuerpo sobre él.
No tiene paciencia para un beso dulce. Lame y muerde los finos labios del omega hasta que el otro le permite la entrada a su lengua. Una de sus manos sube bajo la ropa y acaricia la espalda sudorosa del otro. La otra acaricia el muslo tatuado hasta llegar a la nalga para masajearla con entusiasmo y animar el vaivén de las caderas del otro.
Valen se separa del beso para recuperar el aliento y se pone de pie. Nico, que se sentía en el cielo, se pone alerta de repente cuando ve al otro alejarse. Pero antes de que su mente pueda inventarse mil situaciones trágicas de rechazo el omega lo llama. —Vení a la pieza. Apurate.
Nico lo sigue como un cachorro desesperado. Ve al otro prender la luz de la habitación, quitarse el buzo dejando su torso desnudo y lo imita quitándose la remera y arrojandola al suelo. Luego ve como Valen se quita los shorts y la ropa interior. El omega se sube a la cama, se posiciona en medio del nido que ya tenía armado y se pone en cuatro antes de bajar el pecho al colchón y apoyarse en sus codos mostrando una pose de presentación omega perfecta con la espalda arqueada y las piernas bien abiertas. El colorado gira su rostro todo sonrojado hacia donde Nico se había quedado paralizado en la puerta y le exige con el ceño fruncido. —Vení y atendeme dale.
Nico hace un esfuerzo enorme para no acabar en sus pantalones por el simple hecho de recibir esa orden. Se acerca apresuradamente a la cama y se arrodilla detrás del otro. Está jadeando y no podría hilar ninguna palabra si lo intentara. Se queda hipnotizado por la vista de la entrada lubricada del omega expuesta frente a él. No puede creer que este pasando esto.
Sus manos acarician los muslos, la espalda sudorosa y caliente por la fiebre y, por último, se detienen en las nalgas para apretarlas mientras acaricia con la yema de su pulgar la entrada sonrojada del ano, brillante por la lubricación natural omega. Valentín gime. —Apurate Nicolás—ordena.
Él actúa sin pensar y hace lo primero que se le viene a la mente. Inclina su rostro y lame la entrada del omega sin detenerse a pensar si era eso lo que le exigía su amigo. Escucha los gemidos del colorado mientras se deleita con el sabor de la lubricación omega. Lame la entrada con la lengua plana y mantiene las nalgas abiertas con sus manos. Chupa e introduce su lengua queriendo probar más del dulce sabor de la excitación del otro. Siente como una de las manos del omega se aferran a su pelo y jalan mientras él sigue intercambiando entre penetrar con la lengua y volver a lamer el exterior. Valentín tiembla bajo sus manos y sus gemidos roncos se detienen. Nico levanta el rostro preocupado por haberse perdido en su propio disfrute e ignorado a su compañero. Iba a preguntarle al otro si estaba bien pero al soltar las caderas ve como el cuerpo del otro se mueve un poco hacia un lado antes de caer acostado boca abajo jadeando. Nota la mancha de semen en las sábanas y se da cuenta de que Valen solo había dejado de gemir después de eyacular demasiado pronto.
Nico se inclina sobre el cuerpo desnudo del otro. Coloca sus rodillas atrapando los muslos del otro entre ellas. Baja sus pantalones y calzoncillos liberando su erección goteando líquido preseminal y la frota entre la raja húmeda del culo del omega. Sus brazos se apoyan a ambos lados de la cabeza del pelirrojo y se inclina para dejarle besos. —Valen…Valen, ¿Puedo? Tengo muchas ganas Valen. Ya no aguanto más—gime Nico mientras acelera sus embestidas. —Decime que puedo Valen. Por favor—suplica.
El omega gime y su cuerpo se estremece. —Si, Nico. Cógeme alfa dale. Hacé lo que quieras conmigo—, contesta con voz grave y rasposa mientras arqueaba sus caderas entregando el culo.
El alfa gruñe y siente que pierde todo el control que le quedaba con esa orden. Usa una de sus manos para alinear su pene con la entrada del otro. Admira la hermosa curva que forma el cuerpo de Valen al levantar las caderas para él y lo penetra hasta el fondo de una. El colorado grita más que gime ante la brusca embestida y Nicolás lo siente temblando debajo de él. Debería pensar en actuar con delicadeza con el chico que le gusta pero el omega en celo le pidió que haga lo que quiera y él quiere ser un buen alfa y obedecer. Así que empieza a cogerlo salvajemente con rudeza. Observa cómo rebota el culo del colo contra su piel con cada estocada. Empieza sacando su miembro casi por completo y volviendo a introducirlo con embestidas tan fuertes que producen unos sonidos hermosos con cada choque. Valen gime y grita con cada penetración pero no le dice que se detenga.
El alfa tiene que parar de admirar el punto en que sus cuerpos se unen al notar lo roja que se estaba poniendo la piel de las nalgas de Valen, o terminaría eyaculando antes de complacer al otro. Se apoya en sus codos para poder usar sus manos para agarrar los rulos colorados y jalar hacia atrás. Quería ver el rostro del omega aunque la posición se lo dificulte. Valentín gime por el tirón brusco pero gira su rostro como Nico deseaba. Sus caderas pierden el ritmo y ralentiza sus movimientos al notar los ojos húmedos del chico debajo de él. Nico pasa la otra mano por debajo del cuerpo del otro para intentar acariciar su pecho y calmar su respiración demasiado agitada. —Valen—traga para intentar bajar el nudo en su garganta—¿Estás bien?...—. Nico detuvo sus movimientos y comenzó a retirar su miembro del interior del otro.
—Todo bien. No pares. No pares—gimió el omega.
—Pero estás…—Nico duda. Le cuesta decidir en medio de su excitación, no sabe si debería obedecer las órdenes como quiere o si debería asegurarse que su omega esté bien.
Valen decide por él al resoplar e indicarle que le dé espacio para que se levante. El alfa se aparta rápidamente inseguro.
—Acostate—ordena el pelirrojo.
Él obedece. Valentín se arrodilló a su lado, le arrancó los pantalones y la ropa interior que aún atrapaban sus piernas. Luego se sentó en su regazo, acarició su abdomen y con la otra mano agarró su pene comenzando a masturbarlo ejerciendo poca presión. —¿Todavía querés seguir no, alfa?—preguntó Valentín con voz rasposa y tono seductor.
Nico solo pudo asentir de forma entusiasta con la cabeza y aferrarse a la pequeña cintura del colorado mientras él guiaba su pene de nuevo a su interior. Valen bajó lentamente hasta el fondo y gimió cuando pudo sentarse con todo el miembro dentro. El alfa vió embelesado como el chico sobre él se estremecía y sus piernas temblaban por estar tan lleno.
La piel del omega estaba muy caliente pero no era nada comparado con el calor abrasador de su interior, que le apretaba tan perfectamente el miembro. Valen gimió, se inclinó hacia atrás apoyándose con una mano en el muslo del alfa y arqueando la espalda. Mientras su otra mano se posaba en su vientre al empezar a rebotar. Recién al seguir ese movimiento Nico notó el bulto que se formaba cada vez que su pene tocaba fondo en el interior del omega. El alfa gruñó ante la vista y sus manos se apretaron en la cintura del colorado. Era hermoso como manos casi lograron rodear por completo el cuerpo sobre él, posó sus pulgares a ambos lados del lugar donde se formaba el bulto y presionó. Valentín soltó un sonido ahogado y comenzó a gemir más fuerte cuando Nico embistió desde abajo coordinando sus movimientos. El omega posó sus manos en los muslos del otro para tener apoyo mientras mantenía sus caderas lo suficientemente elevadas para que Nico pueda sacar su pene casi por completo y volverlo a meter a un ritmo desesperado.
La espalda del colorado se arqueó al alcanzar su segundo orgasmo de la noche. El alfa lo abrazó cuando su cuerpo se inclinó hacia adelante agotado. El omega dejó caer su peso sobre Nico y quedó inmóvil sobre su pecho, con el cuerpo completamente relajado intentando recuperar el aliento. Las manos del alfa acariciaron su espalda, volvieron a bajar hacia sus nalgas y se aferró a ellas. Acomodó al más bajo a su antojo hasta tener espacio para volver a embestir. Valentín tembló y sollozó por la sobreestimulación, pero como no le dijo que parara, Nico siguió disfrutando de lo bien que le apretaba el cálido interior del omega. Unas cuantas embestidas más fueron suficientes para alcanzar su orgasmo y llenar de semen el agujero de Valen. El colorado soltó un gemido mitad sollozo y se retorció mientras sus paredes internas exprimía hasta la última gota de eyaculación del alfa.
El omega ronroneó de satisfacción y Nico lo abrazó. Acarició su cuero cabelludo y espalda. Besó su sien sudorosa y disfruto de las feromonas de omega complacido.
Al notar que el colorado estaba listo para dormir, intentó acostarlo en la cama a su lado para poder levantarse. Valen no se quejó, solo se puso cómodo boca abajo y se acurrucó sobre la almohada que probablemente olía a sus feromonas alfa y sudor. Nico intentó darle la otra almohada pero el omega simplemente se aferró a la que ya tenía y lanzó un quejido cuando Nicolás intentó quitársela. Suspiró y decidió dejarlo.
Se levantó de la cama. Usó el baño y llevó una toalla húmeda de vuelta a la habitación. Valen probablemente despertará a la mañana siguiente queriendo saciar otro pico de su calor, así que decidió limpiarlo un poco y dejarlo dormir. Dejarían la ducha para antes del desayuno.
Una vez que estuvo satisfecho con el estado del omega, se dedicó a acomodar el nido. Le gustó encontrar otras prendas propias que Valen le había jurado que le devolvería en el pasado. Si usaba su ropa aunque ya no tuviera rastros de su olor significaba que el solo hecho de que perteneciera a Nico le brindaba confort. Con una sonrisa volvió a acostarse y a abrazar al omega como un koala. Le encantó que Valen se moviera para encajar su cabeza debajo de su cuello. Se permitió olfatearlo y jugar con sus rulos cariñosamente. Todavía siente una pequeña inseguridad al pensar que nada de esto significa lo mismo para Valentín. Sus sentimientos aún podían ser rechazados luego de terminar de ayudar con el celo pero decide dejar esa angustia para el futuro. Vuelve a calmarse con las feromonas de colorado y continúa disfrutando de ellas hasta caer dormido.
