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Una baile, una propuesta

Summary:

Ser invitado por su abuelo a una gala interdimensional no estaba entre los planes de Damian para ese fin de semana, pero la persuasión de su madre sumada a la idea de poder cobrarle un favor a esta, le hicieron imposible resistirse a la idea de asistir, después de todo ¿que eran unas horas de aburrimiento contra la perspectiva de molestar a Timothy con su bazo faltante? Los pros eran mayores que los contras. 

 

O Damian asiste a una gala interdimensional, encuentra a un chico extraño y cierra un trato sumamente importante.
Un trato que cambia vidas.

Notes:

Bueno, como siempre ooc en mis personajes porque ¡No soy la autora original, creadora o lo que sea!
Eso, espero que les guste.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Ser invitado por su abuelo a una gala interdimensional no estaba entre los planes de Damian para ese fin de semana, pero la persuasión de su madre sumada a la idea de poder cobrarle un favor a esta, le hicieron imposible resistirse a la idea de asistir, después de todo ¿que eran unas horas de aburrimiento contra la perspectiva de molestar a Timothy con su bazo faltante? Los pros eran mayores que los contras. 

Así que allí estaba Damian, con su mejor túnica de gala - de sus colores heráldicos-  un corte nuevo y joyas de oro que resonaban a cada uno de sus pasos. Damian se habría sentido sobrevestido de no ser por la variedad de invitados a la gala. 

Había divisado a una criatura que parecía la mezcla de una gallina de corral con un antílope en una esquina bebiendo una copa de champagne con lo sospechosamente parecian ojos, a su lado habían pasado al menos dos cíclopes, una ninfa del bosque presumida y lo que parecía ser una fantasma con mal gusto en moda - ¿o quizás estaba de moda cuando falleció? - Damian no podía precisar. 

Su abuelo caminaba con gracia entre las criaturas, asintiendo con la cabeza a algunas y haciendo una leve reverencia a otras, incluso había recibido un golpe en la espalda de una rata gigante que, si hubiera sido un humano, habría terminado con una extremidad menos por tal falta de respeto frente a la Cabeza del Demonio. 

Por otro lado, su madre había desaparecido en cuanto pusieron un pie en el lugar, dejándose llevar por una girafa con fuertes opiniones sobre las esmeraldas. 

Damian miro la mesa de aperitivos discutiendo mentalmente cuál de ellos parecía menos mortal o más apto para el consumo humano, pero, en cuanto otro canapé lo miró con desdén, decidió que lo mejor era empezar a hacer ayuno intermitente. 

A Maya parecía irle de maravilla con eso por lo que decía en sus cartas.

Damian había estado pensando en el último caso que había tomado y que había tenido que abandonar por la estúpida gala, cuando un voz a su lado lo hizo sobresaltarse.

-Pueden parecer asquerosos pero los canapés ojos de Juiw son deliciosos, en especial los preparados por el chef del palacio. 

Al voltear Damian se encontró con un adolescente de cabello blanco que flotaba como si la gravedad fuera solo una sugerencia, con orejas puntiagudas como las de un elfo y la sonrisa más inquietante que alguna vez haya visto. El hombre lo miraba con curiosidad y su postura daba a entender que estaba allí con un propósito, uno que Damian desconocía. 

Damian intentó ignorar la forma en que el cuerpo del chico desaparecía hacia sus extremidades inferiores, transformándose en algo parecido a una cola de aspecto fantasmal y mantuvo una expresión seria. 

-Soy vegetariano y a menos que ese Juiw sea una planta exótica no me parece apropiado - replicó con elegancia, ya que no sabia que clase de ser podría ser ese. 

El chico podría ser un espíritu lamentable o un príncipe de las tinieblas teniendo en cuenta la confluencia de seres en el lugar, Damian no podía ser engreido con alguien que podría ser la causa de un apocalipsis en su dimensión si lo pillaba mal parado. 

-Una decisión completamente respetable - dijo el chico llevándose la mano a la barbilla - Y los Jiuw son un animal por si te lo preguntas… algo similar a una oveja de tu tierra. 

Damian hizo una mueca de disgusto antes de fruncir el ceño. 

-¿Mi tierra? -Dijo en voz baja - ¿Sabes de donde vengo? 

-¡Claro! - exclamo el ser sonriendo como si hubiera adivinado un acertijo, aunque sus ojos se mostraban conocedores - Ese atuendo de medio oriente, la piel olivácea, los ojos color ectoplasma y bueno, la singular compañia del anciano demente con el que entraste … sin ofender…

La última frase fue agregada como ocurrencia tardía y Damian tuvo que contener el amago de sonrisa que tiraba de sus labios. 

-No me ofende - dijo mirando al ser - Mi abuelo tiende a tener ideas… excéntricas y algo egolatras…

-Seamos sinceros, es un loco de remate, pero si tu quieres decirlo así allá tú… pensándolo bien, ¿Puedo robarme esa frase? Suena elegante y buena para usar en los debates del consejo.

Damian se debatió unos momentos antes de asentir, el chico - ¿ser? - frente a él parecía tener su edad, quizás un poco mayor, por lo que hablar de estar en un concejo parecía extraño, no creía que un adolescente fuera adecuado para una posición de poder, pero teniendo en cuenta el tipo de evento, el otro podría ser fácilmente una encarnación cósmica milenaria disfrazada de un jovencito.

-Por cierto… ¿Cual seria tu nombre, chico esmeralda? - pregunto el otro acercandose peligrosamente a su rostro con aire inquisitivo. 

Si su abuelo le hubiera permitido traer su espada, Damian no habría dudado en clavársela al otro en esos momentos, estaba bastante seguro de que solo lo atravesaría, pero podría servir de elemento disuasorio para que no se involucra en su espacio personal, lamentablemente, se encontraba desarmado - si no contaba las pequeñas armas ocultas que servían para emergencias más que para amenazar - y en una gala donde el poder de su oponente no se podía medir de un simple vistazo, por lo solo dio un paso atrás con reticencia, aunque no pudo evitar fruncir el ceño con disgusto por la intromisión. 

Ignoro el leve aleteo en su pecho ante la presencia tan cercana de un ser atractivo, no era el momento para contemplar ese tipo de cosas.

-Damian, Damian Al Ghul - respondió sin mencionar el apellido de su padre, los Waynes ya eran bien conocidos y no quería que su familia se asociará con quienes fueran estos seres hasta saber si eran de fiar. 

-Damian, Domador, que doma o somete - hablo la criatura mirandolo con ojo crítico antes de sonreír con demasiados dientes para ser humano, Damian se mantuvo firme - alguien valiente por lo que veo, pareciera que el nombre encaja contigo… aunque aún queda mucho por ver.

La implicación de eso, de tener un futuro donde el otro lo vería nuevamente sonaba ominoso. Damian sabía su valor, el legado que conllevaba cada uno de sus pasos y lo que su sola existencia representaba, pero eso no significaba que quisiera estar en la mira de lo que a todas luces parecía ser un depredador interdimensional. 

-Bueno, Damian - habló el ser, su voz extrañamente aterciopelada cuando  pronuncio su nombre - yo soy Daniel Fenton, pero todos me conocen como Phantom, puedes llamarme así o simplemente Danny. 

-Daniel - replicó Damian a modo de saludo.

Estaba acostumbrado a ser formal y, aunque le había llevado un tiempo, sus hermanos le habían hecho entender que llamar a una persona por su apellido podía ser tomado como algo insultante en occidente. Sin embargo, eso pareció ser un error, ya que los ojos de Phantom brillaron con una furia contenida y la temperatura ambiente pareció descender varios grados.

-Phantom - le contestó el ser, sus ojos brillando de manera inquietante- o Danny si lo prefieres, pero nunca Daniel, pajarito.

Damian apretó los dientes mientras sus hombros se tensaron, el ser frente a él era poderoso, lo sabía de antemano, pero la manera en que se comportaba, como los demás invitados comenzaron a alejarse de ellos con cuidado en cuanto Phantom lo reprendió por usar su nombre le hizo entender que, entre todos estos seres poderosos, se encontraba frente a uno de los que regían sobre la jerarquía del lugar. 

-Esta bien, Phantom - respondió al otro manteniendo la compostura, si algo había aprendido era a no dejar entrever el miedo ni la duda frente al peligro - y es Damian, no pajarito. 

Phantom lo miró con los ojos entrecerrados, los labios apretados mientras parecía acercarse nuevamente, entrometiendose en su espacio personal, antes de sonreír con diversión, esta vez, con una sonrisa casi humana, si no fuera por la longitud anormal de sus colmillos, parecía genuinamente divertido. 

-Esta bien, Damian.

Damian esperaba que después de eso, la entidad se esfumara o simplemente fuera a hablar con los demás invitados, pero no lo hizo, se quedó a su lado analizando como quien mira a una especie nueva, alguien interesante. 

Interesante, ugh, odiaba esa palabra desde que Stephanie se había burlado de las novelas románticas donde el protagonista seguía a su interés amoroso porque lo encontraba interesante, un cliché vulgar y repulsivo.

Damian sintió que se le erizaba la piel al pensarlo y miró de reojo al ser a su lado.

¿No sería así verdad? ¿No había llamado la atención de esa criatura cósmica sin querer? Los dioses lo libren si llegaba a ser así.  

-Su Alteza - dijo una voz conocida sacando a Damian de su aturdimiento.

Ra’s Al Ghul, su abuelo, aquel que nunca se había permitido mirar a alguien hacia arriba, quien se posaba sobre cualquiera y no bajo de ellos, quien ante cualquier falta de respeto exigia sangre como pago, ese hombre, La Cabeza del Demonio, se encontraba haciendo una reverencia elegante ante Phantom, quien solo lo miro con aburrimiento.

-Ra’s - respondió Phantom con tedio en su voz - ha pasado un tiempo, aunque, estoy bastante seguro de que tu nombre no estaba en la lista de invitados de hoy. 

Ra’s se mantuvo firme y no mostró ni un dejo de incomodidad ante la clara acusación del otro, pero Damian apretó con fuerza la copa que sostenia, aquella que habia tomado de reojo cuando un camarero - una extraña criatura peluda con multiples ojos en todo el cuerpo - se lo habia ofrecido, no habia bebido ni un poco, no seria tan tonto como para intentarlo, pero le servia para mantener las manos ocupadas. 

-No podía perderme una conmemoración como esta mi señor, perdóneme por ser un poco atrevido - hablo Ra 's sonriendo con falsa adulación, una sonrisa que Damian nunca había visto en el otro y que le dio escalofríos. 

¿Qué estaba pasando? ¿Por qué su abuelo se había inmiscuido en un evento así? 

Phantom rodó los ojos y se llevó los dedos al puente de la nariz, un gesto de cansancio que Damian había visto muchas veces en Timothy y Padre. 

-Uno pensaría que te llego la indirecta después de tantas solicitudes de audiencia rechazadas - hablo Phantom.

-Un hombre debe saber perseverar.

-Una cosa es perseverar y otra es volverse un grano en el culo para alguien ¿sabes?.

Su abuelo hizo una mueca ante la comparación y Damian sintió que la comisura de sus labios se contraian mientras contenía la sonrisa. Quizás el riesgo y la molestia valían la pena, si esa situación seguía así por unos minutos más, después de todo nunca era un mal momento para ver a su abuelo en vergüenza o humillado. 

-Su Alteza… debería saber que esta vez le propongo un trato valioso - replicó Ra 's después de recobrar la compostura.

-No hay nada que puedas darme Ra 's Al Ghul, nada de lo posees es del más mínimo valor o interés para mi, es más, tu solo existencia me perturba.

-Que palabras tan duras por parte de su Alteza. -respondió Ra’ s mirando de reojo a Damian quien solo le devolvió la mirada impasible. 

-Eres un ser que debió haber muerto hace años y ,por más que no aprecia tu presencia en mis dominios, es algo necesario, el orden natural.

-El orden natural se puede reescribir, si se tiene la suficiente fuerza y astucia.- replicó su Abuelo sin dejar de sonreír, pero apretando el puño con fuerza. 

-¿Y tu la tienes no? - bufo Phantom haciendo girar su propia copa - No vengas con escusas de ese tipo, Cabeza del Demonio, ya he tolerado demasiadas de tus tonterias solo para no arruinar la fiesta en honor a mi hermanita, no pongas a prueba mis límites. 

-No quiero importunar, Rey Phantom, ni hacer un espectáculo en pleno festejo, pero su falta de respuesta me ha llevado a tomar medidas más drásticas.- hablo Ra’s como si colarse en una fiesta ajena fuera algo aceptable en esa situación. 

Damian se preguntó cómo había conseguido las invitaciones que le había tendido tanto a él como a su madre, qué personaje había sido sobornado por su abuelo y cuanto le había costado ese favor. 

-Como ya había dicho, aprende a tomar las indirectas, Ra’s.- resoplo el Rey Phantom con hastío. 

Un momento.

El Rey. 

Damian sintió que su mente se desconectaba levemente de la conversación hostil frente a él, mientras rebobinaba los últimos intercambios entre los dos hombres. Su abuelo lo había llamado Rey, Phantom era un Rey. 

Su madre le había hablado hace años sobre aquellos reinos con los que su abuelo tenía tratos, zonas donde los humanos no podían ser considerados más que hormigas, donde su existencia parecía tan efímera como la de un diente de león azotado por una corriente de viento.

Talia le había dicho que su abuelo jugaba en las ligas mayores aún siendo un ser perteneciente a un mundo primitivo, que era un pionero y un conquistador que había llevado su influencia hasta los Reinos Infinitos.

Damian había dejado de pensar en ello con los años, con la nula exposición real que tuvo en su vida a estos, llegando a un punto se convenció de que era solo un cuento que su madre le contaba para dormir, alguna historia destinada a exaltar la grandeza de su abuelo, de encaminarlo en esa fé ciega que su familia tenía en Ra’s. 

Estaba equivocado. 

Resulta que si era cierto, y, si las palabras de su madre eran ciertas - nunca había sido de otro modo, comenzó a entender - en los reinos solo había un ser capaz de llamarse a sí mismo Rey. 

El Rey de los Reinos infinitos, aquel que gobernaba sobre todo lo que una vez fue y lo que alguna vez sería, aquel que tenía en sus manos la llave a las múltiples realidades que acechaban la narrativa del mundo. 

El Rey Phantom.

Mierda. 

Damian había estado hablando con un Rey, El Rey, aquel gobernaba sobre todos allí,aquel al que le había respondido de manera cortante era un Rey y este solo lo había mirado con interés. Había atraído el interés de un rey. 

Una voz, asquerosamente parecida a la de Drake cuando presumía de tener la razón, lo reprendió por seguir siendo el mocoso engreído de antaño y, aunque quería replicar que no era ni una pizca de aquel chico que piso Gotham por primera vez hace más de seis años, el hecho de que haya hablado con falta de cortesía con un ser en una ocasión donde no sabía nada sobre el terreno, era una estupidez y una falta de visión flagrante. 

Se sentía como en sus primeros años, cuando a pesar de sentir que lo sabía todo siempre metía la pata por ser demasiado impulsivo en su misión, en su afán de demostrar su valía a su padre, un padre al que no necesitaba complacer con ….

-...la mano de mi nieto. 

¿Qué? 

La voz de Ra’s, y las implicaciones de esa frase, calaron en lo más profundo de los pensamientos de Damian, haciéndolo volver a la realidad, donde su abuelo miraba al Rey Phantom con una sonrisa engreída mientras el Rey lo miraba como si estuviera desquiciado.

-Me estas ofreciendo - Phantom escupió la última palabra con un toque de asco - la mano de tu nieto a cambio de extender tu posesión de los pozos de ectoplasma .. ¿Es eso? 

-Si, mi señor - habló Ra’ s aun con una sonrisa - se de buena fuente que ha pasado por periodos turbulentos desde que asumió el trono, la necesidad de un consorte se ha vuelto apremiante desde que su coronación oficial es inminente.

Phantom miró a Ra 's con una mezcla de furia y dolor en los ojos, o algo parecido que Damian no pudo identificar, su cuerpo denotaba tensión y la mano que agarraba la copa ahora tenía un conjunto de garras negras arañando el cristal. 

Damian quiso replicar ya que la situación era inquevocamente algo que le incumbia, después de todo había sido él quien su abuelo convocó y no su prima Mara, por lo que era bastante claro quien tomaría el papel de consorte en los planes de su abuelo. 

Matrimonio. Damian no sabía qué pensar de el. El matrimonio en sí no significaba mucho para Damian, era un acuerdo mutuo legalmente vinculante, tan pesado como un contrato o una alianza, pero la idea de estar atado con un ser que probablemente podría destruirlo con un solo movimiento de su muñeca era perturbador, ni hablar de que probablemente el matrimonio entre entidades de los Reinos probablemente iba más allá de una firma en un juzgado, por lo que Damian sabia, bien podría terminar con un ritual de sangre o algo parecido. 

Damian quiso acallar la vocecita que le decía que si fuera con alguien como Phantom, alguien poderoso, de buen aspecto y levemente aterrador, no se sentía tan asqueado de la idea de casarse. 

Phantom no parecía complacido con la idea de comprometerse con Damian - lo cual fue un leve golpe en el orgullo para él - pero la falta de una negativa tajante ante las palabras de Ra’s le hizo entender a Damian que quizas habia más cosas en juego para el Rey que darle una prórroga del uso del Pozo de Lazaro a su abuelo. 

Esto último era algo que Damian tendría que investigar más adelante, necesitaba saber cómo estaban conectadas las aguas del pozo con los Reinos y las implicaciones de eso en su resurrección - y la Todd- a manos de esta.

Phantom pareció llegar a una conclusión, pues desvió la mirada de Ra 's y la posó en Damian, mirándolo de pies a cabeza, como si fuera la primera vez que lo viera. Damian de repente se dio cuenta de que la cantidad de joyas, accesorios y maquillaje que llevaba habían sido intencionales por parte de Ra 's. Lo habían adornado como una muñeca que querian vender. 

Damian reprimió el impulso de arrancarse las cadenas y pulseras de un tirón, concentrándose en la forma en que el patrón en los pendientes de Phantom cambiaban como constelaciones en movimiento. 

-¿Me concede esta pieza, Damian? - hablo Phantom extendiendo la mano hacia Damian.

Damian lo miró con una ceja enarcada, el otro no había respondido a su abuelo, pero el gesto dejaba entrever que el trato podría concretarse, lo que le produjo un nudo en la garganta, aún así, con la reticencia arraigandose en su pecho y luchando por salir de sus costillas.

Damian se obligó a tomar la mano de uno de los seres más poderosos que conocía, al cual no podía exasperar, no sin saber cuáles eran los límites de su paciencia.

Damian no miró a su abuelo mientras Phantom lo dirigía a la pista, no quería ver la sonrisa de suficiencia ni el deleite en sus ojos al ver como su plan marchaba a la perfección. 

Cuando llegaron al centro de la pista, Damian se dio cuenta de que no sabia que tipo de danza se ejecutaban en ese tipos de bailes, claro, estaba versado en bailes de salón y una docena de otros, después de todo era el heredero de legados poderosos - sin contar que servían a la hora de infiltrarse - pero una cosa eran los bailes de humanos y otra muy distinta era los que se desarrollaban en el Reino que conectaba las infinitas realidades posibles.

Phantom, pareciendo ser consciente de su dilema, pasó uno de sus brazos por su cintura, atrayéndolo hacia él y comenzó a dirigir el baile. El Rey había dejado de lado su apariencia anterior, dejando entrever un par de piernas largas enfundadas en un traje de alta gama oscuro, detrás de su espalda se podía ver una capa que se asemejaba al firmamentos nocturno, una vista fascinante incluso para Damian, quien había estado en el Atalaya innumerables veces. 

Sus dedos se contrajeron levemente, deseando poder tomar sus materiales de arte y plasmar esa vista en un lienzo. 

-Tu familia si que es una cosa ¿eh? - hablo Phantom mientras lo guiaba.

Atrás había quedado el tono duro con el que habían terminado su primera charla o el velo amenazante que había cubierto las palabras del otro cuando hablaba con Ra 's. Ahora hablaba con más relajo pero aun con un tono tenso subyacente, como quien está a punto de negociar un acuerdo millonario pero no quiere dejar entrever su nerviosismo.

Interesante. 

Puaj, qué horror, se emprendió internamente Damian. 

-En todas las familias suelen haber individuos ciertamente peculiares - comenzó Damian intentando mantenerse formal, como en aquellos años en que aún se estaba acostumbrando a ser humano, no un arma - Aunque vale decir que la nuestra se lleva la mayoría de ellos. Parece que nuestras proporciones se encuentran invertidas.

Phantom soltó una risita, antes de hacer que Damian girara sobre sí mismo. 

Paso,paso, giro.

-Debo decir que tienes razón, Damian - hablo Phantom sonriendo de lado - entre tu abuelo el fósil milenario y la familia de furries que tienes por parte paterna no hay mucha gente normal a tu alrededor. 

Como si fueras uno para hablar, señor entidad cósmica, quiso responder Damian pero se mordió la lengua y dio un giro destinado a alejarlos de la pareja que danzaba cerca de ellos y que estuvo a punto de empujarlos con su cuerpo cubierto de espinas.

Un momento.

-¿Lo sabes? - preguntó tenso, una cosa era que él supiera sobre su abuelo y su madre, otra muy distinta era que supiera sobre su familia.

-Claro, Damian, puedo ver las almas de las personas, lo innato e inconfundible de su ser, además una vez que logras atar los cabos con la identidad de un murciélago el resto se desenreda fácilmente - le respondió Phantom con leve encogimiento de hombros.

Eso quería decir que en algún momento Phantom se había encontrado con alguno de ellos tanto en su trajes como de civil, llegando a conectar los puntos sin problemas. 

Mierda. 

-No te pongas tenso, no es para tanto, la verdad me importa poco lo que pase con los vivos de tu mundo, no son mi universo original, así que no me inmiscuire de no ser necesario, es como ver una serie, sabes más que los demás personajes porque ves desde perspectivas que ellos no, pero no te entrometes porque no eres parte de ellos.

Damian se tomó unos segundos para analizar la frase. Phantom pertenecía a otro universo, lo que si bien era claro teniendo en cuenta que regía los Reinos Infinitos, parecía ser aun más complejo, había algo en su voz, en sus palabras que hacían que Damian pensara que el universo original del otro quizás no eran los Reinos. 

-Tiene sentido. - respondió Damian dejando que la idea se asentara en su mente. 

Se sentía mal ser comparado con un personaje de ficción pero supuso que tenía sentido para alguien como Phantom.

-Bueno, Damian - hablo Phantom con calma- la razón por la que te pedí este baile es para que podamos negociar sin la necesidad del vejestorio respirandonos en la nuca. 

-No sabia que habia algo que negociar - replicó Damian con voz resentida sin poder contenerse, demonios, debería ser más educado con alguien como Phantom.

Pero, contrario a lo que Damian esperaba ante el reproche en su voz, eso pareció divertir al otro. 

-Nuestro compromiso claro , si es que quieres llevarlo a cabo. 

-Hace unos momentos no parecía tener voz ni voto en ello - replicó Damian con dureza, tomando el permiso implícito que Phantom le había dado para ser más atrevido.

Paso, paso, vuelta.

-Mira, puede que el vejestorio me caiga como un puñetazo en los riñones, pero tiene razón en que necesito tomar un consorte, de preferencia alguien sin el suficiente poder para interferir en el consejo ni con los observadores, sin ofender.

-No me ofende - mintió Damian mordiéndose la lengua nuevamente, a este paso iba a vomitar sangre en cualquier momento.

-No mientas, Damian - sonrió Phantom- y no me refiero a tus capacidades, si no a que no eres un habitante de los Reinos, por lo que no tienes un bando o alianza que busque manipular el flujo de poder. 

Damian miro a Phantom con otra luz en esos momentos, claro, Phantom probablemente era el ser más poderoso que conocía, pero las intrigas políticas eran algo - al parecer - multiversal, por lo que el otro debía navegar por aguas pantanosas si no quería ser considerado un mal regente o un tirano. 

Damian se preguntó si se podía arrebar la corona con un motín.

-Supongo que mi abuelo no es lo suficiente para considerarse un partido en los Reinos.

Phantom chasqueó la lengua. 

-Para nada, a lo mucho, es un comerciante persistente, una sanguijuela de las alcantarillas.

-¿Alcantarillas? 

Phantom levantó una ceja.

-¿De donde crees que vienen los pozos ectoplasmáticos que usa Ra 's como jacuzzi personal? 

Si Damian no se hubiera sumergido al menos una vez en ellos se habría reído de la imagen, ahora simplemente se sentía asqueado. 

-Entonces…¿Aceptaras el trato de mi abuelo? Porque debo decir que no me entusiasma la idea de darle más poder o de perpetuar el actual. - explico mirando de reojo a donde Ra’s bebía en compañía de lo que a todas luces era un hombre lobo.  

-Nop, no negociaré con el vejete - hablo Phantom haciendo una mueca - negociare un trato contigo, Damian.

-¿Conmigo?

Phantom se encogió de hombros con inocencia fingida, cada gesto que Damian veía en el ser lo hacía cada vez más humano en cierta manera. Era extraño. 

-Para que un intermediario cuando podemos hablar cara a cara - le respondió Phantom mientras la música cambiaba dando paso a otra tonada que Damian no pudo reconocer, pero que sigo bailando con el otro.

-Y ¿qué gano yo con ésto? - respondió Damian ladeando la cabeza levemente - porque, como te he dicho, no me interesa que mi abuelo mantenga los pozos y por lo que has dicho, que los retires de sus dominios no sería un beneficio para mi, ya que simplemente estarías haciendo tu trabajo.

-Listo ¿eh? - Phantom lo hizo dar una vuelta doble, que de no haber sido por el entrenamiento que poseía se habría mareado - Serias mi consorte, por unos años al menos, por la tanto un poder en proporción a tu título, aunque sin obligaciones problemáticas, solo seria de nombre, además no tendría problema con que tengas amantes si es que quieres, aunque tendrías que avisarme con antelación.

Damian detuvo sus pasos levemente tirando de Phantom, haciendo que este lo mirara, sus ojos clavados en los del otros, antes de seguir bailando aunque su mano apretó la del otro con más fuerza, sin estar seguro de que ese cambio afectaría a Phantom. 

Por la mueca de Phantom, sí lo hizo. 

-Si vamos a estar comprometidos, casados o lo que sea, no habrá nadie más ¿entendido? 

-Mmm no te tome por posesivo, Damian - le sonrió Phantom - una cita, un baile y ya quieres acaparar mi corazón.

-Yo no soy quien está proponiendo un compromiso en el primer baile - le respondió Damian haciendo girar a Phantom, tomándose más libertades a medida que entendía al ser frente a él - Y si vamos a hacer esto no podemos demostrar grietas en nuestra unión, si lo que dices es cierto, tus detractores podrían usar eso en tu contra.

-Bueno, en eso tienes razón … así que nada de romance externo por parte de ninguno de los dos - contempló Phantom apacible - me gusta. 

-Bien… si soy tu consorte, ¿que poder conlleva el nombre? ¿Qué me estás ofreciendo? 

-Ser mi consorte te pone sobre todos mis súbditos, sólo por debajo de mi, tendrás el estatus de gobernante - habló Phantom con un discurso parecido al que Damian había escuchado en las series de época - además podrás pedirme favores que cumplire para complacer a mi amado esposo ¿No es genial?.

-¿Favores? ¿Tuyos? - Damian alzó una ceja ante el chico.

-No pongas esa cara, los favores de el Rey de los Reinos Infinitos son cotizados para que lo sepas, podría detener uno de tus apocalipsis en unos diez minutos, cinco si tengo un compromiso previo - replicó Phantom haciéndolo girar una vez más, con una suavidad indescriptible pero, en vez de una vuelta completa, fue una y media, haciendo que terminaran con la espalda de Damian apoyada en el pecho de Phantom - puedo hacer muchas cosas Damian, puedo detener el tiempo por ti si me lo pides, puedo hacer que todos se arrodillen ante ti, hacer que aquellos que te han herido paguen por sus pecados, puedo darte todo y más Damian Wayne.

Damian sintió el pecho de Phantom contra su espalda, las capas de tela separaban su piel desnuda del otro pero aun así sentía el frío glaciar que envolvía al Rey filtrándose en su ser, un escalofrío recorrió su columna. 

Quiso pensar que era por el frío. 

-Pero… ¿Por qué? - respondió Damian su ojos cruzándose con los de su madre quien los miraba con los labios apretados - Tu no me conoces, no sabes quien soy en realidad.

-Oh, Damian… - tarareo Phantom - puede que no te haya conocido hasta que nos topamos en esta fiesta, pero el Anciano del Tiempo me ha hablado, me ha mostrado lo que podemos ser, lo que podemos llegar a formar, no tiene que ser romántico si no lo quieres, pero tu, Damian Wayne Al Ghul eres la clase de persona por la que vale la pena arriesgarse, por la que vale la pena luchar, tu alma, tu ser, tu futuro es fascinante.

Damian tragó saliva, sus ojos aún clavados en los de su madre quien lo miraba con miedo en sus iris, sabía que su abuelo no le había dicho nada sobre el plan, su madre no era la mejor en ese papel, pero Damian sabia que ella no dejaría que su abuelo lo entregara a un ser de otra dimensión como parte de un trato, su madre no lo venderia. 

¿Pero era acaso venderse cuando Damian también quería ver a donde lo llevaba todo eso? 

Damian sabia que era un insensatez comprometerse con una entidad de la que no sabía más que su nombre y su rango, alguien que podía ser mucho más allá de lo que mostraba, de sus sonrisas divertidas y palabras certeras, pero aun así algo dentro de él se sentía cálido cada vez que pensaba en un futuro al lado de Phantom. 

Damian había sido criado para liderar, para dominar a los demás, nunca permitiéndose ser cuidado, no por voluntad propia. Sabía que era capaz, era un luchador experto que podía valerse por sí mismo en combate y fuera de él, pero eso no significaba que no se sintiera tentado a ser protegido por alguien más. 

Y si lo que Phantom decía era real, el mismo señor del Tiempo alentaba su unión, bendecía el compromiso que forjaron. Además, Phantom había dicho que se podían separar, si el divorcio existía en los Reinos, no había nada que Damian tuviera que objetar.

-¿Entonces? - hablo Phantom directamente en el borde de su oreja, el aliento frio provocando un escalofrío en su columna - ¿Qué dices, Damian? 

Damian se deslizó fuera de los brazos de Phantom y lo miró con cuidado, recorriendo los mechones blanquecinos con los ojos, la forma en que flotaban alrededor de su cabeza como un halo esponjoso, los múltiples pendientes que adornaban sus orejas élficas y la forma en que su nariz era ligeramente respingada, su porte y la forma en que se erguía en la pista de baile, con la ligereza de alguien que no tenía nada que demostrar pues ya todos sabían que tan poderoso era. Fuerte, confiable y seguro. 

Damian alzó la mano y la extendió hacia Phantom, sonriendo con todos los dientes por primera vez en la noche. 

-Espero su cooperación, Prometido. 

Phantom lo miró unos segundos con asombro en sus ojos - y si a Damian no le fallaba la vista, con un rubor cubriendole las puntas de las orejas - antes de sonreír con felicidad genuina, haciendo que la comisura de sus ojos se arrugara levemente. 

Daniel extendió la mano, pero, contrario a lo que Damian esperaba - un apretón de mano a forma de sellar el trato-  tomó la mano de Damian con delicadeza y la acerco hacia sus labios dejando un pequeño beso en su dedo anular. 

Damian contuvo la respiración. 

Los labios contra su piel eran suaves y levemente fríos, pero no era eso lo que hizo que Damian se estremeciera por dentro, no, fue la mirada que Phantom le dirigió mientras hacía esa acción, cargada con algo que Damian no pudo descifrar y que lo hizo sentir débil en las rodillas. 

La música seguía sonando pero los murmullos propios de una reunión social habían parado, todo parecía estar en un silencio arrollador mientras Phantom, Daniel, se erguía nuevamente, aun sin soltar la mano de Damian y le dedicaba una sonrisa.

-Será un placer, mi hermoso prometido - respondió Daniel, su voz rompiendo la paz del lugar antes de que todos comenzaran a susurrar nuevamente como un panal de avispas agitado.

Damian le sonrió de vuelta, Daniel soltó su mano y le ofreció el gancho, el cual Damian tomó con gracia antes de que comenzaran a caminar por el salón de baile hacia lo que parecía ser una chica - muy parecida a Daniel ¿su gemela quizás? - quien sonreía con diversión.

Un brillo extraño atrajo la atención de Damian, dirigiéndola hacia su mano.

Allí, destacando contra su piel bronceada, contrastando con las pulseras de oro y los intrincados diseños de henna, se encontraba un anillo de color plateado, sencillo pero elegante, con una piedra hexagonal en el centro donde se podia ver un pequeño cumulo de estrellas en movimiento. 

Justo en su dedo anular. 

Damian sonrió levemente mientras alejaba su mirada del anillo para centrarla en su prometido, admirando su perfil mientras pensaba en las joyas ancestrales de la familia Wayne que custodiaba en el fondo armario. 

Su prometido había sido tan generoso ¿Acaso Damian no debía corresponderle el gesto?.

Bueno, todo lo quedaba era esperar el futuro que iban a forjar. 

Damian lo esperaba con ansias. 








Notes:

Damian entrando a la gala
Damian : voy a conseguir ese bazo que guarda el Abuelo con ayuda de Madre y se lo restregare en la cara a Timothy.
Damian saliendo de la gala
Damian: ¿Sera posible regenerar el bazo de Timothy con ectoplasma? Le preguntare a mi prometido luego.

 

Ras : ¡Tenemos un trato!
Damian : Tenemos suena a manada, saquese, ese trato es solo mio.

 

Danny: Que aburrido otra gala, ire solo por Dani
Clockwork apareciendo de la nada : Mira aqui Danny, mira esto, las posibilidades son infinitas.
Danny despues de ver mil futuros posibles con Damian : a por mi hombre se a dicho!

 

Holaaaa! Espero que les haya gustado, la verdad me dio mucha intriga como se desarrollo esto, yo solo queria escribir a Damian y Danny bailando y pum.. ¡Matrimonio arreglado! Jajaja cosas que pasan upsi
Espero que les guste.