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Redivider

Summary:

El verano anterior a su sexto año en Hogwarts, Harry decide tomarse sus propias palabras de corazón: es hora de dejar ir al Gryffindor. Mientras intenta ir por la vida con los ojos de un Slytherin, sorprende a todo el mundo al descubrir de lo que es capaz.

Después de todo, los Slytherin utilizan cualquier medio a su disposición para lograr sus objetivos, incluso cuando no les gusta mucho esos medios.

La secuela de Evitative.

DESCONTINUADA

Notes:

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Chapter 1: Date la vuelta y enfrenta lo desconocido

Notes:

NA: He visto que hay gente que ha dado la historia por abandonada. Lo siento por que haya habido una pandemia, protestas, y una cirugía de rodilla. Mierdas que pasan.
Ahora mismo los tags escasean un poco porque hay algunos elementos de la historia de los que no quería hacer spoiler, pero decidí incluir algunas advertencias por adelantado. Esas advertencias no son aplicables a este capítulo y no entrarán en juego hasta dentro de un tiempo, pero quería avisar por adelantado. (Me tomo las advertencias mucho más en serio que los tags.) Una aclaración: “violencia gráfica” es un tag, pero NO va a haber violencia sexual. Rotundamente no.
Dicho esto: en cierto momento se añadirán tags a la historia, etiquetas de personaje, y una etiqueta de una cierta relación. Y si os preocupa encontraros cosas que os molesten u os chirríen, por favor, estad atentos a esas etiquetas. Cambiarán. Creo que la historia evita cualquier cosa demasiado molesta, pero no puedo anticiparme a las manías de cada uno. (Y conociéndome, no puedo anticipar todo lo que voy a escribir.)
Espero que disfrutéis de este viaje tanto como es gustó Evitative. Estoy de los nervios.
Como recordatorio, esto nunca será un fic de odio. También sería muy guay si la gente pudiera abstenerse de antagonizar a los personajes en los comentarios. Me saca de quicio.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

 

Querido Harry,

¿Todas las cartas que me escribirás este verano van a ser como la primera? ¿Van a ser todas cortas, escasas en detalle, y faltas de poesía?

Admitiré que han sido en cierto modo enternecedoras: la falta de tacto de tu carta me recuerda a ti y tu a completa falta de etiqueta. Aun así, leerla ha llenado una muy pequeña parte de mi tiempo. Considerando que se prevé que este verano sea uno de insoportable aburrimiento y monotonía, espero que pongas tan solo un poco más de esfuerzo en entretenerme.

Si no lo haces, tendré que entretenerme yo solo escribiéndote cartas largas como novelas. Supongo que podría trabajar en mi redacción de Encantamientos, pero acabo de descubrirme observando lo que llevaba escribiendo por más de una hora antes de darme cuenta de que no había añadido nada y no estaba comprendiendo nada de lo que había escrito hasta ahora. Ni siquiera estoy seguro de si lo que he puesto estaba en inglés. El pergamino bien podría estar en blanco para toda la coherencia que he logrado reunir.

Para ser justos, tengo un motivo para estar distraído: mi madre apenas me ha dirigido la palabra desde que me recogió de King’s Cross. No puedo fingir que no sé por qué, y no puedo evitar tomármelo como algo personal; a menudo habla de forma amigable con la señora Zabini así como con Blaise, pero a mí no me ofrece más que silencio. No te preocupes, sé que lo superaremos con el tiempo. La he visto dar este trato a mi padre más veces de las que puedo recordar. Estoy seguro de que me estará importunando con otra cosa en cuestión de poco.

Por otro lado parece que la madre de Blaise está fingiendo que no hay nada mal en absoluto. Blaise no ha dicho nada, pero parece estar bastante incómodo con est a situación . En las comidas siempre espera a que alguien más coma primero y hace extremadamente obvio que no quiere estar a solas con su madre. Todos los comentarios que hace cuando estamos los dos juntos es acerca de como su madre va a asesinarlo y hacer que parezca un accidente; lo menciona tan a menudo que estoy empezando a preguntarme si espera que yo tome venganza si pasa algo. Incluso ahora, mientras te escribo, parece estar bastante distraído. Ha estado trabajando en una redacción de Aritmancia durante más de dos horas, pero los pergaminos que ha desgarrado ya se acumulan en docenas, y eso que antes ya lanzó una consistente pila de ellos al fuego.

Ya que Blaise está tan distraído ante la perspectiva de que su madre pueda o no asesinarlo cualquier día de estos, es una pobre fuente de entretenimiento. De nuevo, no me queda otra que entretenerme solo.

Supongo que la casa de los Zabini es agradable, pero es bastante pequeña en comparación con la Mansión Malfoy. No tiene jardines por los que deambular, ni caballos que montar. Solo hay un comedor, y la biblioteca apenas tiene el tamaño de mi dormitorio de casa. Blaise y yo pasamos mucho tiempo en la biblioteca-

Los labios de Harry se curvaron un poco mientras doblaba la carta y la guardaba en el bolsillo lateral de su bolsa. Ya la había leído media docena de veces, y casi había memorizado los lamentos de Draco acerca de la falta de comodidades de la casa de Blaise. Se preguntó qué pensaría el inmensamente malcriado Draco de la casa de los Dursley; aunque Vernon y Petunia parecían estar bastante orgullosos de su parcela en la urbanización, sonaba absolutamente minúscula comparada con la casa de Blaise, ni mencionar la de Draco.

Al menos Blaise tenía una biblioteca. Al menos Draco tenía acceso a esa biblioteca.

Harry había sabido que iba a ser aún más infeliz de lo que generalmente era en los veranos con los Dursley, pero no había esperado frustrarse simplemente con las horas de confinamiento en su pequeño dormitorio. Tenía toda la frustración usual de ser apartado del mundo mágico para estar con algunos de los peores muggles que cualquier mago podría imaginar, pero sabía que no era el único motivo.

Supuso que ese era el primer verano en que verdaderamente quería seguir aprendiendo y estudiando, y era incapaz de hacerlo. Los únicos libros que tenía interés en estudiar eran aquellos con los que ya estaba familiarizado, y estaba desesperado por adentrarse en algo nuevo. También sentía que tenía una motivo de peso para seguir aprendiendo; aparentemente estaba destinado a destruir a Voldemort, después de todo.

Por fortuna para Harry, a su irritación le quedaba poco tiempo. Iba a dejar a los Dursley apenas cuatro días después de llegar.

Harry sacó un pedazo de pergamino y un bolígrafo, sonriendo mientras lo hacía. En parte era porque no creía que le fuera a dar tiempo a esperar a que se secase la tinta si escribía con pluma, pero también porque sabía que escribir con un bolígrafo muggle haría rabiar a Draco.

Querido Draco,

Para cuando leas esto, debería estar en casa de Andromeda.

Sí, sé que la longitud de esta carta va a irritarte. Y sí, lo estoy haciendo a propósito. Los viejos hábitos nunca mueren.

Te echo de menos.

Harry

A pesar de su relativamente recién descubierta y aún creciente debilidad por Draco Malfoy, Harry se había dado cuenta de que aún se lo pasaba en grande molestándolo. De hecho, Harry quería encontrar aún más formas nuevas e inventivas de sacar de quicio al puntiagudo, sarcástico, y besable chico.

Harry sintió como se sonrojaba un poco ante el pensamiento. Lo dejaba estupefacto. Él, Harry, estaba románticamente involucrado con el Jodido Draco Malfoy. Él y Draco estaban básicamente saliendo, si es que se lo podía llamar así.

Fuera lo que fuese, el aleteo que se había formado en su estómago cada vez que él y Draco se besaban o se tocaban o incluso se miraban en los últimos días del curso había sido brillantemente extraño. Harry amaba esa sensación. Hasta solo con pensarlo el pequeño revoloteo volvía a empezar, aunque no era tan intenso como cuando realmente estaba en presencia de Draco. Harry echaba de menos esa intensidad.

Los ojos de Harry recorrieron la última línea de su carta, y sintió las palabras con todo su ser.

Le echaba de menos.

Supuso que ese era el motivo por el que ahora estaba tan empeñado en pensar en nuevas formas de molestar a Draco. Quizá el anhelo por repoblar las mariposas de su estómago era el motivo de que sus pensamientos parecieran volver continuamente a Draco. Sabía que a veces podía ser un poco obsesivo, pero nunca habría esperado obsesionarse con Draco Malfoy.

Para ser justos, Harry sabía que podría estar pensando en formas de molestar un poco a Draco simplemente para aliviar parte de la culpa que sentía cuando leía la carta de Draco.

La madre de Draco no le hablaba, y Harry sabía que era por su culpa.

También sabía que no era a causa del nuevo estatus de Harry en la vida de Draco; por lo que sabía, la madre de Draco no era consciente de que su hijo se había pasado los últimos días de su quinto año besuqueándose con Harry Potter.

Era a causa de que la decisión de Draco de aliarse con Harry le había costado a Narcissa Malfoy su marido y su hogar, así como su hermana.

Y Draco no habría tenido que tomar esa decisión tan pronto si Harry no hubiera tomado la impulsiva, estúpida, y, como Harry pensaba ahora en ello, increíblemente gryffindor decisión de ir al Ministerio de Magia.

Quizá si Draco hubiese podido hacer esa elección bajo circunstancias más racionales, todo habría salido mucho mejor.

Harry no podía sentirse arrepentido por el hecho de que Lucius Malfoy y Bellatrix Lestrange hubiesen sido arrestados en el Departamento de Misterios. De hecho, se sentía bastante satisfecho porque ya no estuviesen causando dolor y miseria a todo aquel que se interponía en su camino.

Sin embargo, sí que se arrepentía de que el padre de Draco hubiese sido arrestado, lo que había causado el enfrentamiento entre Draco y su madre.

Era una extraña combinación de sentimientos y Harry aún no sabía muy bien como procesarlos todos juntos.

Harry se dio cuenta de que había estado mirando a la carta sin verla realmente, y recordó que iba corto de tiempo; Andromeda estaría allí en cualquier momento. Dobló el pergamino y se giró hacia Hedwig.

—¿Puedes llevarle esto a Draco de mi parte? —preguntó.

Hedwig le dio un picotazo cariñoso en la mano, después gorgojó. Mientras Harry le ataba la carta a la pata, le llegó otro destello de inspiración y soltó una risita —¿Te cansarías si volases a casa de los Zabini y de vuelta todos los días? —Quizá Harry podría seguir molestando a Draco simplemente enviándole cartas cómicamente cortas y vacías todos los días.

Hedwig ladeó la cabeza y Harry juraría que el ulular que salió de su pico sonaba confuso. Harry supo por qué de inmediato; era porque los Dursley se enfadarían si Hedwig estuviera saliendo y entrando en la casa constantemente.

—¡Casi se me olvida! —exclamó Harry —.Nos vamos. Estaré con Andromeda Y Ted Tonks para cuando hayas terminado, así que e allí después de ver a Draco. ¿Vale?

Hedwig ululó una afirmación, y después echó a volar por el cielo nocturno.

Cuando hubo perdido de vista la silueta de Hedwig, Harry se dio la vuelta e hizo una mueca de inmediato cuando su atención se centró en el baúl. Aunque no había ganado ni una sola pertenencia desde que llegó al hogar de los Dursley, parecía que sus cosas se habían expandido. Por algún extraño motivo Blaise le había ayudado a empacar cuando se fueron de Hogwarts, y Harry no tenía ni idea de cómo había logrado encajar toda la ropa, libros, y cachivaches que ahora estaban esparramados fuera del baúl.

Harry empezó a embutir todo de vuelta dentro apresuradamente, pero no logró cerrar el baúl.

Estaba sentándose sobre la tapa en un intento fallido de cerrarlo cuando escuchó que llamaban a la puerta. Se puso de pie de un salto y la tapa se abrió con tanta fuerza que bien podría tener un resorte, pero Harry no le prestó atención.

Los Dursley no llamaban a la puerta de Harry.

Un breve acceso de pánico atravesó a Harry. ¿Y si la carta de Andromeda no había sido de Andromeda, después de todo? Harry conocía su letra mejor que su voz, y claramente parecía la suya.

—¿Harry?

Harry pestañeó, y el pánico se desvaneció al instante. Abrió la puerta de par en par para encontrarse con la visión de Andromeda Tonks de pie en el pasillo, con su hija, Nymphadora, quien prefería ser llamada “Tonks” a su lado. La inherente elegancia de Andromeda hacía que de algún modo la casa de los Dursley pareciese pequeña y ordinaria, y el pelo púrpura y azul de Tonks hacía que el pasillo se viera plano y aburrido.

Era una vista surrealista para sus ojos cansados.

—Hola, Harry —dijo Tonks, otorgándole un pequeño saludo extraño.

Sin despegar los labios Andromeda compuso una cálida sonrisa —Es bueno volverte a ver, —dijo.

—Sí. A ti también —dijo Harry rápidamente, distraído —.¿Cómo habéis llegado aquí arriba?¿Los Dursley no están-

—¿No los oíste irse? —preguntó Andromeda —.Creo que les oí mencionar que habían sido asaltados por el repentino deseo de ir a la librería.

—¿La… librería? —preguntó Harry desconcertado. Era de noche, pero ese no era el principal motivo de su incredulidad —. ¿Cuándo… cuándo han empezado a leer?

Tonks soltó un suspiro exasperado con brusquedad —Mamá, me encanta que estés siendo más abierta y honesta conmigo, ¿pero tengo que recordarte que sigo siendo un auror? —preguntó, cruzando los brazos y lanzándole a Andromeda una mirada que destilaba molestia.

Su madre simplemente le sostuvo la mirada fríamente. Finalmente Tonks rompió la tensión con otro suspiro que pareció hacer que se desinflara —Tan solo no me digas que has usado una Imperius.

—Muy bien —dijo Andromeda —, no te diré que he usado una Imperius.

¡Ma-dre! —dijo Tonks con un jadeo. La lucha de miradas continuó hasta que Tonks explotó su chicle —. Compórtate —Después sonrió, y de pronto si pelo se hizo más largo, el azul eléctrico y violeta dieron paso a un pulcro y brillante castaño, antes de que todo se asentara en una cascada de gruesos rizos que enmarcaban su cara.

Era idéntico al pelo de Andromeda, y por primera vez Harry se asombró por lo mucho que Tonks se parecía a su madre.

Andromeda rodó los ojos mientras el pelo de Tonks retrocedía hasta su estado original —Tengo trucos mucho más sutiles que una Imperius, Nymphadora —Después volvió a dirigir su atención hacia Harry, quien no pudo evitar sonreír ante el intercambio.

—¿Estás listo para irte, Harry? —preguntó.

Harry hizo una mueca, la sonrisa cayendo de su cara —Eh… ¿casi?

Una de las cejas de Andromeda se arqueó hacia arriba —¿Por qué eso suena como una pregunta? —Miró detrás suya y frunció el ceño —¿Entiendo que ese baúl es tuyo? —preguntó, con un tono repentinamente desdeñoso.

—Yo… bueno, sí —murmuró Harry.

—¿Y por qué recuerda visiblemente a un volcán? —preguntó, dando unos pasos hacia el baúl y ladeando la cabeza como si inspeccionase la devastación.

Tonks soltó una risita —Ohh, Harry —bufó —, hay algo que deberías saber si vas a vivir con mi madre.

—¿Oh? —preguntó Harry titubeante.

—Va a obligarte a ser ordenado —dijo Tonks, sonriendo —, y si eres la mitad de malo que yo-

—Si este es el resultado de un intento de empacar, me temo que puede que sea incluso peor que tú, Nymphadora —dijo Andromeda, interrumpiéndola.

Tonks estalló en carcajadas al oír eso.

—¡Lo siento! —exclamó Harry, sonrojándose —. El baúl parecía mucho más grande cuando tenía once. Supongo que he… conseguido muchas cosas desde entonces —Sabía que eso había sido especialmente cierto el año anterior: Había adquirido varios libros, además de todo un guardaropa nuevo por cortesía de sus compañeros.

La mirada de Andromeda se desvió hacia él, sus ojos entrecerrados y calculadores —¿Esto es todo, entonces? —preguntó, sus palabras sonaban extrañamente afiladas.

Harry asintió.

Algo irreconocible cruzó por la cara de Andromeda, y entonces se dio la vuelta hacia el baúl, sacando su varita. La agitó hacia arriba y todas sus cosas parecieron zarpar hacia arriba para formar una nube caótica, y Harry pudo ver como todo, desde sus libros hasta sus sudaderas, flotaba a su alrededor. Su sonrojo se volvió más intensos cuando vio un par de calzoncillos pasar por delante de su cara.

Los ojos de Andromeda barrieron la habitación y con un elegante giro de muñeca, sus cosas parecieron a gravita en categorías; su ropa se dobló sola por el camino y se amontonó, sus plumas y tinteros se metieron en un rollo de pergamino blanco, y sus libros se apilaron por tamaño.

Después se inclinó e inspeccionó los libros durante un momento. Con otro movimiento de su varita unos cuantos salieron del montón y formaron una segunda pila, y Harry reconoció de inmediato que era su modesta colección de libros sobre artes oscuras. Ella acarició el lomo de Maldiciones y Maleficios Casi Indetectables con su varita —Disfruté particularmente de este cuando tenía tu edad.

Harry soltó una carcajada —Era- —Se congeló. Casi había dicho que también había sido el favorito de Sirius, pero recordó que Tonks aún seguía de pie en la puerta. Miró por encima de su hombro, sintiéndose un poco alarmado.

Tonks simplemente explotó su chicle —No te preocupes —dijo, encogiéndose de hombros —, mis labios están sellados —Después su cara se arrugó en consideración —. Sobre tu colección de libros, por lo menos. Voy a tener que decirle a Dumbledore que hemos venido a recogerte.

Harry no pudo evitar fruncir el ceño de repente —Vale —dijo ásperamente. Después de como habían dejado las cosas él y Dumbledore en su despacho, Harry seguía sintiéndose un poco traicionado al oír el nombre del director —, supongo que es tu trabajo —Sonó mucho más mezquino de lo que había pretendido.

—Pero Dumbledore está convenientemente lejos ahora mismo —continuó Tonks, ignorando alegremente la acidez de Harry —. No tengo ni idea de dónde está, así que no puedo decírselo —Harry podría haber jurado que su pelo se iluminó un tono o dos mientras le sonreía ampliamente —. Probablemente tienes al menos un día o dos antes de que se entere.

—¿Podrías solo… hacer que sea lo más tarde posible? —preguntó Harry con aspereza.

—Sé que a Dumbledore no le gustan mucho las artes oscuras, y puede que no esté contento con lo que hiciste en El Ministerio —dijo Andromeda —, pero pareces inusualmente… resentido con él.

Harry simplemente dejó salir un gruñido, cruzándose de brazos y lanzándole otra mirada a Tonks. Se dio cuenta de que debía haberle contado a su madre lo que pasó en el Departamento de Misterios.

—No es algo sabio hacer de Albus Dumbledore tu enemigo, Harry.

Harry soltó un pesado suspiro ante las palabras de Andromeda —No es un enemigo —dijo —, es solo que me ha… ocultado algunas cosas que no debería. Realmente no me apetece hablar con él aún.

Andromeda dejó salir un sonido de comprensión —Bueno, podemos retrasarlo tanto como sea posible, pero no para siempre —Agitó su varita una vez más y sus cosas se hundieron en el baúl con pulcritud. Aunque todo parecía estar organizado y tenía pinta de que la tapa se cerraría, seguía viéndose a punto de rebosar.

Harry suspiró, contento de tener la ocasión de desviar el tema de Dumbledore —Supongo que probablemente debería… tirar algunas cosas —dijo —, eso o conseguir un baúl más grande.

—Eso es bastante innecesario —dijo Andromeda, cerrando el baúl, con un elegante giro de su varita —, no es nada que un hechizo básico de expansión no pueda arreglar —Levitó el baúl frente a ella y le levantó una ceja a Harry —. ¿A no ser que quieras ir de compras a por un nuevo baúl? —preguntó.

Harry sacudió la cabeza, sintiéndose un poco aliviado.

—Muy bien —dijo Andromeda con un asentimiento —, Nymphadora, ¿serías tan amable de encabezar la salida?

***

Casi tan pronto como llegaron al humilde, limpio, y claramente mágico hogar, Tonks les deseó buenas noches y se fue a su propio piso.

De inmediato Andromeda apremió a un asombrado Harry para que subiera las escaleras, dirigiéndolo al baño. En cuanto entró un aroma embriagador golpeó sus sentidos, y sus fosas nasales se ensancharon por instinto, como si intentasen capturar tanto del intoxicante aroma como fuera posible. Oía extraño y maravilloso.

—Dejé atrás muchos de los lujos que tuve en mi juventud cuando me casé con Ted —dijo Andromeda —, pero uno que me negué a abandonar fue el de disfrutar de un buen baño caliente.

Harry miró al interior de la bañera humeante y vislumbró motas de lo que parecían hierbas y flores flotando en el agua caliente. A pesar de las plantas, o quizás gracias a ellas, ciertamente se veía tentador. No había tenido el más mínimo deseo de bañarse antes de entrar en el baño, y pensó que no podría de rechazar la oferta de Andromeda incluso si quisiera.

Aun así, estaba bastante confuso —Eh…

Andromeda se acercó a un armario y sacó un tarro lleno de incluso más especias, y lo puso al borde de la bañera antes de girarse hacia Harry —Tenemos mucho que hablar, Harry —dijo —, pero es casi medianoche, y es vital que estés dentro de la bañera antes de que el reloj marque las doce.

—¿Qué? —preguntó Harry, arrancando la mirada de ella y volviendo a fijarse en el agua herbolada —. ¿Esto es… —Le sacudió un rayo de claridad —¿Qué tipo de magia es esta?

Andromeda le sonrió —Un pequeño brebaje oscuro combinado con algunas pociones sabiamente escogidas —Sacó una toalla del mismo armario y la dejó en un perchero de la pared —. Este baño eliminará cualquier magia de rastreo que haya sido colocada sobre tu persona.

Un escalofrío recorrió la columna de Harry al oír sus palabras —¿Quién crees que está intentando rastrearme? —preguntó, alarmado.

La cara que le puso Andromeda hablaba por sí sola; claramente pensaba que esa era una pregunta absurda —El Ministerio, por supuesto —dijo —, vamos a tener que librarte de ese pequeño hechizo irritante que detecta la magia en menores de edad.

Los ojos de Harry se ensancharon.

—Tengo la firme creencia de que los niños deberían poder defenderse sin ser castigados, especialmente en tiempos de guerra —continuó Andromeda —, y aunque la guerra estaba en pausa en esos momento, hice lo mismo con Nymphadora cuando era mucho más pequeña que tú —Apretó la mandíbula —, no permitiré que haya extraños monitoreando los movimientos y comportamiento de mi hija.

—Yo… —Harry hizo una pausa, tragando saliva —. Gracias.

—De nada —respondió Andromeda. Después hizo gestos al tarro de hierbas que descansaba al lado del baño —. Tienes que verter todo el tarro en la bañera cuando llegue la medianoche —señaló al reloj de la pared por encima de su hombro.

Harry asintió —¿Tengo que… decir algo? ¿O tener mi varita conmigo? —preguntó.

—Puedes decir lo que desees, pero no incrementará ni dificultará el efecto —dijo Andromeda, con la diversión danzando en sus ojos —. Ya he encantado las hierbas por ti —Hizo una pausa —. Y no te recomiendo que metas la varita en la bañera. El rastreador está sobre ti, no sobre tu varita. Detecta la magia que se usa en tus proximidades.

—¿Entonces… entonces por qué tú pudiste usar magia para empacar mis cosas? —preguntó Harry, confuso.

—Porque rellenamos un formulario en El Ministerio diciendo que vendríamos a llamar a tu casa —dijo Andromeda —, es un trámite básico, y está casi completamente automatizado. Rara vez se monitorea —Su expresión se endureció —. Es una mala política que se ha impuesto de muy mala manera, lo que nos da más motivos para deshacernos de ella. También es un hechizo débil que es muy fácil de evadir, y no muy difícil de eliminar —Señaló a la bañera —. Ahora métete.

Se dio la vuelta pero se detuvo junto a la puerta —Después de echar las hierbas, tómate un tiempo para relajarte, Harry —dijo suavemente —, tienes un verano difícil por delante, y deberías aprovechar estos momentos de tranquilidad mientras puedas —Le ofreció una cálida sonrisa —. Te veré por la mañana.

***

Se tomó el consejo de Andromeda al pie de la letra. Harry casi se quedó dormido en el baño, y solo se las arregló para arrastrarse fuera del agua hasta el cómodo dormitorio al otro lado del pasillo. Las sábanas estaban frescas contra su piel recalentada, y el aroma refrescante pronto lo acunó hasta el mejor descanso que había tenido en meses.

Se permitió despertarse lentamente a la mañana siguiente, dejado que su mente retomara lentamente la consciencia. Se estiró y se preguntó distraídamente si la tranquilidad que estaba sintiendo era un efecto secundario de cualesquiera que fuera la magia que había encantado el baño o si simplemente era el baño en sí. Rápidamente decidió que no le importaba particularmente y remoloneó mientras se vestía a pesar de la emoción subyacente por tener la oportunidad de pasar tiempo con Andromeda. Le había cogido bastante cariño a través de su intercambio de cartas a lo largo del año anterior.

Cuando Harry descendió las escaleras y entró en el comedor, un hombre sentado en la mesa levantó la vista por encima de El Diario El Profeta para mirarlo, y bajó el periódico para revelar una brillante sonrisa —Harry, ¿no es así? —dijo el hombre —. Soy Ted, el marido de Andromeda.

—Hola —dijo Harry como saludo mientras se fijaba en la apariencia del hombre. Tenía el pelo castaño oscuro, casi negro salpicado de plata, y unos extraños y eléctricos ojos color miel acentuados por las expresivas arrugas en su contorno. Eso, combinado con los pequeños hoyuelos de sus mejillas, le decía a Harry que probablemente pasaba gran parte del tiempo sonriendo.

—Toma asiento —dijo Ted, haciendo gestos a la silla frente a él —, Dromeda volverá pronto con el desayuno.

Como si la hubiesen invocado, una humeante taza fue puesta delante de Harry —Té para ti, porque probablemente eres un mago normal —dijo Andromeda mientras dejaba una taza más grande delante de Ted —, a diferencia de mi marido, que prefiere beber semillas artificiales en polvo.

Harry soltó una carcajada —¿Qué?

—Café instantáneo —dijo Ted apreciativo. Levantó el tazón y le hizo un saludo a Andromeda con él —, me da todo lo que necesito para empezar mi día.

—Respeto muchas de las cosas que han creado los muggles, pero tu “café instantáneo” es una abominación —respondió Andromeda. Ted solo se rio de su contrariedad.

Mientras Harry echaba unas cucharadas de azúcar en su té, Ted levantó El Profeta de nuevo, y la página frontal saltó de inmediato a los ojos de Harry.

Había dos fotos que contrastaban una con la otra. En la izquierda estaba Cornelius Fudge, viéndose acongojado, empequeñecido, y extremadamente angustiado. La foto de la derecha retrataba a un hombre que Harry no había visto nunca; lo primero que pensó Harry fue que se veía adusto, lúgubre y severo. Unos ojos penetrantes brillaban debajo de unas cejas inusualmente pobladas, y aunque el tipo de foto era el usual entre los magos, Harry tenía la sensación d que el hombre lo estaba mirando directamente.

—“El Ministerio Cambia de Mandos Mañana” —murmuró Harry, apenas consiente de que estaba leyendo el titular en voz alta —, ¿quién es? —preguntó —. ¿Quién es el nuevo Ministro, quiero decir?

—Rufus Scrimgeour —dijo Ted, cerrando el periódico y lanzándolo a través de la mesa en dirección a Harry —, era prefecto cuando Andromeda y yo estábamos en primero —Dio un sorbo a su café antes de sacudir la cabeza —. Siempre ha sido un poco imbécil.

Harry escaneó rápidamente el artículo, descubriendo que Scrimgeour había sido el Jefe de la Oficina de Aurores, y que ahora iba a relevar a Fudge en el puesto de Ministro de Magia.

—Es por eso que Andromeda ha querido ir a recogerte antes de lo que tenía originalmente planeado —dijo Ted.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Porque en cuanto Fudge ya no esté en el poder —dijo Andromeda mientras ponía un plato de huevos delante de Harry —, la orden de discreción que puso sobre sus aurores se invalidará.

Harry pestañeó antes de darse cuenta de a qué se estaba refiriendo. Cuando estaban en el Departamento de Misterios, Harry había confesado haber usado las artes oscuras. En un sorprendente movimiento, Fudge había ordenado que todos los que hubieran oído la confesión de Harry permaneciesen en silencio. Aunque sus recuerdos estaban un poco borrosos por todo lo que había pasado aquella noche, Harry sabía que al menos una docena de aurores y otros oficiales del Ministerio habían estado presentes.

Y como Harry era Harry Potter, sabía casi con certeza que alguien iba a contarle al Profeta lo que había dicho.

—Pero lo único que me vieron hacer fue-

Andromeda levantó una mano, mandándolo callar —El desayuno primero, Harry.

Harry casi protestó, pero solo tuvo que ver la cara de Andromeda para darse cuenta de que discutir con ella sería tan útil como discutir con la Profesora McGonagall.

Solo cuando ya estaba comiendo se le ocurrió que Andromeda podría haberlo silenciado porque su marido no conocía su uso de las artes oscuras, y mucho menos el de su mujer. Andromeda le había dicho a Harry que aunque su familia sabía que era una bruja oscura, les había llevado a creer que ya no utilizaba las artes oscuras.

Una vez terminaron de desayunar, Harry y Ted ayudaron a Andromeda a limpiar la mesa y la cocina,aunque Harry notó con diversión que todas las superficies que limpiaba Ted eran repasadas después por Andromeda. Ted se dio cuenta de que Harry la estaba viendo hacer eso sin fallar una sola vez, y sonrió y sacudió la cabeza en dirección a Harry, pidiéndole silenciosamente que no lo mencionara.

Cuando sus últimos platos y tazas volvieron a los armarios, Ted le dio a Andromeda un cariñoso beso en la mejilla —Os dejaré a los dos en paz —dijo —, hoy tengo un turno largo, así que no estaré de vuelta hasta tarde —Pasó la vista entre Harry y Andromeda —. No sacrifiquéis ninguna cabra a la luna mientras no estoy.

Harry lo miró atónito mientras Andromeda se reía. Ted se despidió de Harry agitando una mano y se fue.

—¿Sacrificar cabras? —preguntó Harry —. ¿Qué cree que estamos haciendo, exactamente?

—Solía hacer las mismas bromas horribles cuando le dije que era una bruja oscura —dijo Andromeda, sacudiendo la cabeza —, por desgracia, decidió traer esas bromas de vuelta cuando le dije a él y a mi hija que quería volver a practicar abiertamente.

Las cejas de Harry se dispararon hacia arriba, y entonces recordó algunos de los comentarios que Tonks había hecho la noche anterior —Parecen… estar tomándoselo bien.

Andromeda asintió —Admito que la conversación fue mejor de lo que esperaba —dijo —, Nymphadora tiene un poco más de conflicto que Ted, pero eso no es nada inesperado. Los aurores son bien conocidos por detener magos oscuros, mientras que Ted ha dedicado su vida a ayudar a todos los magos y brujas, sin importar el tipo de magia que practiquen.

Extrañamente eso le recordó a Harry al motivo por el que se había declarado en Beltane; había sido un símbolo de que quería proteger a todos los magos, oscuros y luminosos por igual —¿A qué se dedica Ted?

—Es medimago —dijo Andromeda —, le gustaría llegar a ser sanador, pero dice que no tiene paciencia para estudiar los exámenes extra —Sacudió la cabeza —. Creo que es porque a los medimagos los llaman a donde se los necesita. Los sanadores hacen que aquellos que lo necesiten acudan a ellos. A decir verdad, creo que se aburriría si lo obligaran a quedarse en un solo sitio —Una sonrisa cariñosa agració sus facciones antes de que levantase la tetera y sacase dos tazas de té del armario en que acababan de meterlas.

—Puede que solo tengamos unos días, Harry. Las noticias de tu uso de las artes oscuras saldrán pronto a la luz —dijo. Su tono de voz había cambiado instantáneamente desde alegre y divertido a severo y sombrío —, sería aconsejable que decidieras que quieres responder antes de que pase —Le hizo gestos para que tomara asiento en uno de los taburetes de la mesa de la cocina.

Harry parpadeó ante el abrupto cambio de tema —Yo… sí —dijo con un suspiro, dejándose caer en el taburete —. Dumbledore dijo que lo permitirían ya que técnicamente volvemos a estar en guerra, pero…

—Pero tú eres una figura inusualmente pública, y todo el mundo va a tener una opinión sobre qué significa —dijo Andromeda, sentándose enfrente suya.

—¿Qué crees que debería hacer?

Andromeda sacudió la cabeza de inmediato —No voy a tomar ninguna decisión por ti, Harry —dijo —, se me conoce por querer tomar mis propias decisiones. ¿Y tú crees que hubiese elegido que mi hija fuese un auror si yo hubiera tomado esa decisión por ella? —Juntó sus manos en el regazo, fijando una mirada rígida en Harry —. Esto depende completamente de ti.

—¡Pero no tengo ni idea de lo que debería hacer! —protestó Harry débilmente. Y era verdad: aunque llevaba semanas sabiendo que la noticia podría salir en cualquier momento, ahora que era algo inminente se sentía perdido. Resopló, encorvándose para descansar la barbilla sobre sus brazos —. Estoy acostumbrado a solo… —se apagó.

—¿… lidiar con las cosas después de que ya hayan pasado? —Terminó Andromeda por él —. Ser reactivo en lugar de proactivo es bastante gryffindor de tu parte.

Harry se sintió simultáneamente molesto y desasosegado. Había llegado a odiar el hecho de que todos los magos y brujas que conocía le dieran tanta importancia a su casa de Hogwarts —¿Por qué tienen que ponernos a todos en pequeñas cajitas? —refunfuñó —. Una casa no debería definirnos.

Andromeda soltó una carcajada —Eso es bastante correcto —dijo —, no se supone que los valores de nuestra casa caractericen quiénes somos como personas. Nosotros simplemente ejemplificamos esos valores a través de nuestras acciones. Los valores son una guía para como enfocamos nuestras vidas.

Como de costumbre, las explicaciones de Andromeda le decían mucho a Harry y su molestia se disipó, pero aún se sentía inestable. Después de todo, ¿qué se había dicho a sí mismo, y después a Daphne, al final del curso?

Era hora de dejar ir al gryffindor.

Fue su perspectiva Gryffindor de la vida la que le había llevado a ir con sus amigos al Ministerio. Había llevado a la conmoción de las vidas de sus compañeros, resultando en el arresto de sus padres. Había llevado a que su padrino resultara arrestado.

Había llevado al problema que estaba enfrentando ahora mismo.

—Los slytherin se adaptan al cambio, y somos aún más adaptables cuando podemos anticipar ese cambio —continuó Andromeda —, y creo que podemos decir con seguridad que las cosas están a punto de cambiar en gran medida para ti.

Harry asintió, sentándose.

—De nuevo, no tomaré decisiones por ti —dijo Andromeda —, pero lo que sí podemos hacer es repasar tus opciones.

—Ni siquiera estoy seguro de cuáles son esas opciones —dijo Harry en voz baja.

Andromeda se puso de pie para retirar la tetera del fuego —La primera opción sería no hacer nada —dijo —, las noticias llegan al mundo mágico, pero tú no respondes a ello. Tu silencio resultaría en rumores que te perseguirían a donde fueras, probablemente por el resto de tu vida.

—Eso no es nada nuevo —dijo Harry, frunciendo el ceño —, el año pasado hubo un rumor rondando por la escuela que decía que estaba intentando ser el siguiente Señor Oscuro.

—Y el silencio produciría que ese rumor se extendiese más allá de Hogwarts —dijo Andromeda, confirmando sus sospechas —, ¿es eso lo que quieres?

Harry sacudió la cabeza.

—La siguiente opción requeriría mentir —continuó Andromeda mientras echaba el agua caliente en otra tetera eléctrica —, negar que hubieras dicho nada. Afirmar que los oficiales del Ministerio que escucharon tus palabras simplemente te están calumniando.

Harry soltó un pesado suspiro —Y eso tampoco es nada nuevo. Eso es lo que se pasaron haciendo todo el año pasado.

—Entonces puede que esa opción sea digna de consideración —dijo Andromeda —, la mayoría del mundo mágico se ha dado cuenta de que el Ministerio estaba intentando desacreditarte cuando dijiste que Quien-Tú-Sabes había regresado. Puedes hacerlos creer que esto es más de lo mismo.

Harry se encogió de hombros, podría funcionar, pero no sonaba muy alentador.

—La tercera opción sería decir la verdad sobre lo que hiciste en el Ministerio, pero mentir acerca de tu intención de seguir adelante con ello —Dejó la tetera en la mesa y se dio la vuelta a por las tazas y los platos —. Declaras que solo has estado medrando en las artes oscuras, y que te sientes absolutamente fatal por ello y que nunca volverás a hacerlo —Sonó divertida al decirlo, y Harry supuso que era porque se parecía a lo que ella le había dicho a su marido hacía años.

—No creo que eso funcionase muy bien, tampoco. Terminaría con los mismos rumores que si no hiciese nada —respondió Harry —. Para ser honestos, nada de eso suena muy bien —dejó ir otro suspiro.

—La otra opción es que hablemos un poco sobre el año pasado —Andromeda dejó una taza de té frente a Harry y volvió a tomar asiento delante de él —. Es el mayor riesgo, pero también podría llevarnos a la mayor recompensa.

Harry ni siquiera tuvo que preguntar a qué se refería —Hacerlo público —dijo —, lo admito todo, incluyendo el hecho de que soy un mago oscuro.

Andromeda asintió.

—Se me ha mencionado más veces de las que puedo contar —dijo Harry —, es solo que… ¿y si tiene represalias? Eso probablemente generaría más rumores sobre que estoy intentando reemplazar a Voldemort.

Andromeda se inclinó Hacia delante —Harry, voy a hacerte una pregunta que ya te he hecho antes —dijo —, solo quiero saber si tu respuesta ha cambiado.

Harry levantó una ceja —Vale.

—¿Qué es lo que quieres por encima de todo lo demás?

—Quiero derrotar… a Voldemort —dijo Harry, pero incluso mientras las palabras estaban saliendo de su boca se sintieron incorrectas, y supo que Andromeda lo adivinaría.

—¿Esa es la verdad? —preguntó Andromeda, con tono afilado.

—Yo… —Harry hizo una pausa —. Es lo que tengo que hacer.

—¿Tienes que derrotarlo, o tienes que querer derrotarlo?

Harry se encogió de hombros —Ambas, supongo —dijo —, hay una estúpida profecía y todo. Si no lo mato yo a él, el me mata a mí.

Los ojos de Andromeda se ensancharon —Nunca he tenido mucha confianza en la adivinación —dijo, su voz sonando crispada —, y no creo que una profecía deba tomar tus decisiones por ti, tampoco.

—Pero tiene que caer —dijo Harry —, sé eso. Ha causado tanta… muerte y destrucción y dolor. Hay que detenerlo.

—No estoy en desacuerdo —dijo Andromeda.

—Y lo que está haciendo no le hace exactamente ningún favor a… la gente como nosotros —continuó Harry —, los magos y brujas oscuros, quiero decir.

—Y aun así la comunidad oscura acude a él —dijo Andromeda —, porque creen que su victoria les permitiría dejar de ocultar quiénes son.

Harry frunció el ceño —No quiero esconderme, pero definitivamente no quiero que gane —dijo en voz baja —, no podemos permitir que gane —Sacudió la cabeza —. Y sé que hacerlo público podría mostrar a los magos y brujas oscuros que… podrían tener elección más allá de Voldemort.

—Y eso debilitaría sus apoyos, lo que lo debilitaría a él —dijo Andromeda —, ya hemos hablado antes de esto, Harry.

—Lo sé —dijo —, pero… anunciar al mundo que soy un mago oscuro también podría mandarme a Azkaban.

—Ese no es un miedo infundado —dijo Andromeda —, muchas brujas y magos oscuros han sido arrestados por practicar su magia.

—Lo que es… —Harry se apagó. Hizo una pausa, pestañeando, y sus pensamientos se agitaron caóticos.

Aunque Voldemort tenía seguidores que realmente creían en la superioridad de la sangre mágica, muchos magos y brujas oscuras acudían a Voldemort porque sentían que él les protegería. Temían la opresión y la persecución del mundo mágico más de lo que temían a Voldemort.

Voldemort había sido capaz de ganar el poder que tenía gracias a la visión que tenía el mundo mágico de la oscuridad.

Él era un síntoma de la persecución, no su causa.

—Quiero que los magos y brujas oscuros sean libres —soltó Harry de repente, y sus palabras se sintieron mucho más verdaderas que las que había dicho antes. Miró a Andromeda a los ojos y apretó la mandíbula —.Eso es lo que quiero por encima de todo lo demás.

Los labios de Andromeda se curvaron de forma singular. Parecía que estaba intentando no sonreír —Entonces creo que ya sabes que opción elegir, Harry —dijo.

Allí, en la casi inquietantemente limpia cocina de Andromeda, la decisión fue tomada. Harry iba a contarle al mundo que era un mago oscuro.

Ciertamente Andromeda había estado en lo cierto al decir que a Harry le esperaba un verano difícil.

Notes:

NA:No pude resistir la tentación de subvertir el tema de “Harry va de compras a por un baúl nuevo”. :P
Antes de que nadie pregunte, nunca tendré un calendario de publicación. Los horarios me estresan. Lo siento.
Y sí, se hará referencia a Sirius en el próximo capítulo.

NT: Hola! Vichan finalmente me dio luz verde para empezar a traducir, así que podréis esperar más capítulos (aunque el ritmo de actualización no será muy apresurado porque no quiero acercarme demasiado al número de capítulos publicados en la historia original)