Chapter Text
La tierra crujía bajo sus botas mientras el soplo de la brisa helaba la piel sudorosa. Con la inhalación superficial y el arma cargada caliente entre sus dedos, sus ojos aciano miraron a través del polvo que levantó las corrientes de aire. Después de un tiempo de silencio quieto desvió su atención al camino tras suyo.
“No hay movimiento”.
A su señal, detrás de la curva del pilar de lo que quedaba de un establecimiento de comida rápida, los Teen Titans y sus compañeros salieron sin prisa, apenas observando lo que quedó de la ciudad que una vez conocieron y algunos protegían. Sus expresiones arrugadas por el cansancio no escatimaban la intensidad de su lucha por ver algo además que ellos realmente vivo.
“Muy bien, esta es la cuestión, si pasamos por las vías de la ruta 15 podremos encontrarnos bajo la ciudad de Malad, nos ahorraría un par de días en lugar de dar pequeños pasos en las ciudades”. Dijo Cyborg, con un pedazo de mapa resultante de las vías perteneciente a una estación turista que corrieron con suerte hace un par de días. Portaba una chaqueta sobre los hombros para evitar el polvo a los espacios que su armadura necesitaba para la movilidad, con un solo brazo móvil resulto sumamente necesario el mantenimiento continuo con la ayuda de Beast Boy. “Hay un par de túneles de carreteras que podríamos usar como refugio”.
“Todavía podría quedar humedad, la lluvia de ayer representaría un problema. Es solo por el verano que los detiene en lugares húmedos”, dice Raven dando un paso al frente del grupo, con el ceño perpetuamente fruncido ahora.
Se reprime intentar evitar su avance, en cambio, gira a la llegada de los demás.
“Oh, mierda, dices que nos estarían esperando en el único lugar donde tenemos oportunidad de descanso y agua fresca?”, gime lastimeramente Jason frotando la cabeza por el sol sobre ellos, el dia es demasiado largo como para que sea cómodo, pero nadie se queja, si fuese, en cambio, en pleno invierno seguramente terminaría en un mayor desastre.
Suspira, bajando el arma a un lado, pero manteniendo atención en sus alrededores, hace un ademán hacia Tara para que se aproxime y con ella una mochila de recursos, agarra una botella de agua a medio uso y se la tiende a Jason. Su hermano lo toma agradecido antes de beber la porción mínima que pueden permitirse, solo puede esperar a que cualquier signo de deshidratación termine antes de empezar.
Se baja la tela que cubre su boca y mira a los demás cuando se endereza.
“No podremos ir todavía a Malad, los suministros se nos acaban, pronto debemos encontrar más para movernos”.
Cyborg frunce el ceño, señalándole con la única mano que también porta el mapa. “Decidimos no hacerlo hasta conseguir al menos esto, si nos desviamos ahora nos llevará al menos otros cuatro o siete días retomar nuestro camino”.
“Eso, si no hubiésemos contado el desperdicio que permitió Beast Boy y Starfire en el metro ahí” señaló tras sus hombros, precisamente los culpables se encogieron de culpa y toleró pensar que no le importaba lo suficiente. Cuadró los hombros. “Así que debemos alterar los planes”.
“No fue precisamente culpa suya que sucediera, si tan solo tu hermano hubiese vigilado–”. de inmediato se vio interrumpido con el asalto a su pecho de metal de Jason y una mirada de furia.
“No me vengas con esa mierda. Tuve que cubrir doble turno en la guardia, no es mi falta en absoluto que esos dos no sepan menos que dormir profundamente. Deberían estar agradecidos de que salvé sus traseros a costa de mi pierna”.
“Llevan días cargando las cosas por nosotros sin parar si no es para dormir o comer. Incluso si una es de otro mundo y BB es solamente un humano, todavía se está recuperando de la amputación”, añade Raven, por si no fuera poco por la tensión, ella lo mira fijamente. Frunce el ceño y guarda el arma para tratar de tranquilizar a todos.
“Esta bien, dejemos de buscar culpables y–”.
“No eres quién para decirlo”. Escupe Cyborg, con demasiada dureza en sus palabras que por un momento detiene a todos. Empuja a un lado a Jason para elevarse sobre él. “Si no fuese por tu estúpida idea de rodear todo el jodido complejo para evitar más supervivientes que podrían ayudarnos, no tendríamos que pasar por esto. Grayson”.
El pelinegro eleva una ceja, sin retroceder ni un centímetro eleva la mirada con ojos apacibles, y sonríe de medio lado lo que enfurece aún más a su viejo amigo. Con una mano cubierta por guantes hasta los dedos rodeados por vendajes, señala a cada miembro de su pequeño grupo y sus palabras no concuerdan con la tranquilidad expresada.
“Starfire sigue herida por el ácido de la emboscada y no puede volar, Beast Boy debe ahorrar energía por la amputación que lo salvo de convertirse en un monstruo, Jason está incapacitado por su pierna y la vigilancia que me respalda, Raven no tiene poder alguno siendo un blanco fácil para cualquier antihéroe que nos encontremos, tú no puedes usar tu cañón sónico y apenas te queda energía para seguirnos el ritmo si no conseguimos usarla sabiamente. Yo, no puedo ser nada más que los separa de esas bestias con mi arsenal y Terra es la única que puede salvar nuestros traseros cuando esto sea demasiado malo para unas cuantas balas y cuchillas”. Gruñe entre dientes, mostrando un poco de la frustración que carga desde hace bastante tiempo. Cierra los puños, pero golpea el pecho de metal con fuerza suficiente para hacer retroceder a Cyborg medio paso, incluso si lo hizo con los dientes apretados no es su problema.
“A diferencia de tu recarga y combustible que podemos sacar de un carro, de ser un alienígena guerrero o del poder autosuficiente mitad demonio. A los demás nos falta agua y comida para que ninguno sea un peso muerto y es necesario evitar a cualquier persona que pueda esconder rabia ante ustedes, titanes, lo que pone en riesgo en extensión a mis compañeros. Y si eso nos lleva a un paseo que tampoco tengo deseos de seguir solo para mantenernos con más tiempo con vida, entonces puedes ayudar a tus amigos heridos en lugar de quejarte por estas contingencias porque, y lo sabes, tú y Raven son incompetentes contra lo que sea que nos ataque”. Retrocede, respirando hondo, mira a los demás con la atención centrada en ellos.
“Si desean sobrevivir más tiempo, entonces, sigan mis órdenes sin buscar pelea, no la necesitamos. Y si prefieren irse por su camino les recomiendo, Titanes, que nadie aquí está de humor para impedirlo. Eran mi responsabilidad en el Búnker, pero eso se acabó cuando salimos a la superficie”. Murmulla, se asienta el silencio suficiente para sonar claro en el valle por demás desértico de plantas visiblemente balanceándose en son de propia consciencia.
Cuando nadie dice nada, y los titanes parecen reacios, pero desvían la mirada, Dick cree que están conformes. Mira los cielos por un momento antes de arrugar la nariz por la humedad del aire, no es nada bueno.
“Tenemos que irnos, lloverá pronto”, vuelve a cubrirse la parte inferior de su rostro. Y los demás se ponen de pie para seguirlo.
/./
Los pasos tras suyo son, de alguna forma, menos que confortantes, le recuerdan su primera salida del bunker. Hace una mueca en su interior mientras el pico del arma se dirige a cada pequeño movimiento que detecta. Es una mierda no tener un solo descanso por el día y sin confiar su suerte por las noches. Sin embargo, le da algo de tranquilidad que no se hayan topado con ningún ser en la última semana, daría un tiempo extra para sanar a Jason y Starfire del ataque. Por el rabillo del ojo mira a los demás cuando escucha una maldición. Cyborg pisotea a una de esas plantas que lo tomó del pie, con algunas de las cargas que comparte con Beast Boy mientras el menor se está tomando un descanso a su lado con ojos ojerosos. Starfire y Raven parecen compartir el equipaje, aunque Raven tenga algo de debilidad como consecuencia de la supresión de sus poderes es evidente en su expresión ceñuda la frustración que trata consigo misma por no poder hacer más.
Hay un tropiezo, lo que pone a todos tensos, Jason fue lo suficientemente rápido para atrapar el cuerpo inconsciente de Beast Boy, al no tener respuesta, sigue la línea de pensamiento preocupado, lo toma de la frente y mira a Dick. Casi pueden compartir otra piedra sobre sus hombros magullados.
“Tiene fiebre”.
Logran conseguir un pequeño lugar seco dentro de una tienda de convivencia, tomo un corto tiempo ingresar para asegurarse de la falta de monstruos, pero por fin pueden permitirse un descanso merecido justo a tiempo de la primera helada de la lluvia afuera.
Su anterior uniforme de aprendiz le permite guardar unas cuantas vendas y conservar el aire más limpio a través del sudor y el cansancio de sus músculos, al menos tiene eso. Puntos negros aparecen en su visión por lo que sacude la cabeza, no es tiempo para caer rendido, busca en un bolsillo del equipaje de los pocos medicamentos que Raven le da con mala cara pero con disposición por su amigo. Sabe de la atención cariñosa que se tienen especialmente estos dos y no puede evitar sonreír para sus adentros. Y pensó que mejoraría desde que se fue.
Toma algunos desinfectantes para la rodilla que sufrió Jason tirando de Beast Boy y un poco de Ibuprofeno para disminuir la fiebre mientras tratan de aliviarlo con algo de agua digerible de su equipaje de mano luego de considerar una mirada a la lluvia. Arriesgarse a otra lluvia ácida probablemente no potable no es de lo mejor con alguien enfermo, decide. Raven no dice nada ante la resolución silenciosa de utilizar su propia agua para el trabajo. Por un momento de duda, considera sacar una aspirina de las tres que guardan, se muerde el labio inferior y siente los ojos de la hechicera taladrando su cabeza, aunque eso normalmente no afectará sus decisiones, decide no tentar su suerte a otra pelea.
Una vez atendidos. Detiene a Jason en su labor de levantarse de las mantas deshiladas que lo abrigan. Viendo la protesta en sus ojos Dick se adelanta:
“Necesitas descansar, tiraste a Beast Boy durante todo el trayecto y tu pierna no mejorará si sigues haciendo guardia”. Jason lo aparta de un manotazo. Nada impresionante, honestamente.
“Debiste pensarlo antes de decidir compartir la vigilancia al menos la mitad de la noche. ¿Eres jodidamente estúpido? Ni siquiera puedes seguir de pie, no importa que seas su aprendiz”. Escupe, Dick sonríe un poco cuando no encuentra la misma mordida que con los titanes. Algo minúsculamente reconfortante para sus parpados pesados.
Mira de vuelta a los demás, cada uno con intentos infructuosos de conseguir la mínima comodidad y sin alcanzarlo del todo. BB se encontraba rodeado de sus amigos, con Starfire controlando su temperatura y estremeciéndose a cada complicación en su respiración, el cansancio tirando de sus facciones alegres le provoca desviar la mirada a Tara, ayudando a Raven con hacer un ordenamiento de los víveres que les quedan. Cyborg ajustando algunas de sus funciones de su sistema para no aparecer con plantas entre sus cables. Dios no desee repetir esas primeras noches al pasar por el parque de Jump City.
“Dick” lo llama, pelinegro parpadea para quitarse el sueño y de sus pensamientos para volver a Jason. La mirada cerrada, pero con ojos cuidadosos lo toma con sorpresa. “Déjame hacerlo y vete a dormir o te arrastraré a la cama y tu orgullo frente a los idiotas será reducido al punto que se te sea realmente difícil mirarlos a la cara”.
Dick bufa, un sonido un poco demasiado fuerte par su gusto, se relame los labios agrietados y determina que es mucho mejor dar un paso atrás en este momento. Otra discusión sin duda lo dejará durmiendo en su guardia. Además, lo quiera o no, Jason parece haber mejorado a comparación de otros días.
Jason sonríe con dientes.
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Es en medio de la noche que lo siente.
Abre los ojos, por un momento desconcertado de su sobresalto inquieto. Entonces el movimiento de las raíces aplastadas bajo un peso desconocido le advierte de la cercanía, el silencio agitado y las brazas del fuego de hace horas evidencian el estado dormido de todos. Escucha las respiraciones desniveladas que reconoce bastante bien, pero el jadeo que pretende ser sigiloso le advierte de la criatura que se acerca a su campamento es inteligente.
Con suma lentitud, toma el arma y los cuchillos al lado de su cabeza. Y cuando el ruido acaba, él se abalanza, lanzando la cuchilla de una mirada al ser al otro lado de su dirección, la oscuridad no suprime su puntería empeñada por años de entrenamiento y recibe como recompensa un grito no humano, sabiendo de la alerta, logra empujar al monstruo con su cuerpo de quien esté debajo y con el cuchillo restante perfora el cráneo con un golpe certero, siente a viscosidad de la sangre manchando su rostro y se asegura que ningún rastro se filtre por sus labios. Y se permite respirar cuando no siente movimiento debajo de él.
El ruido despierta a todos y pronto un fuego verde aparece alejando algunos metros la oscuridad, es mejor que el fuego real, demasiado calor y demasiado atrayente para seres deseosos de algo de caza nocturna.
“¿Qué cojones?”.
“¿Dick?”
“Oh dios, Jason!”. Es esa última parte que le permite apartar la mirada de la persona bajo sus guantes.
Retira los cuchillos antes de correr a Tara y por extensión al cuerpo caído que apartó del monstruo.
La rubia lo mira con ojos saltones mientras él cae de rodillas junto a su hermano.
“No está respirando”.
No escucha, tampoco le importa la congregación de los titanes a su alrededor, en cambio, toma a Jason en sus brazos girando su cuerpo para descubrir su cuello y el uniforme, está un poco frío y no hay movimiento de sus ojos cuando lo apunta frente a la luz encima de sus cabezas. Sin decir palabra lo toma del cuello, a la falta de pulso lo que sigue es empezar a hacer compresiones de RCP.
Pasan los segundos u horas, no lo sabe, no escucha los gritos pero siente como el peso de su mundo comienza a agrietarse, derrumbándose por su pecho hasta los suelos como si los huesos se limpiaran del magma contaminado de la carne. No supo que estaba jadeando hasta que una mano detiene su nuevo intento.
“Está muerto”. Y esas palabras lo congelan mientras los dedos delgados presionan su hombro hasta el punto de ser doloroso. Más que la frialdad en la declaración, en la verdad que su cerebro no procesa lo suficientemente rápido. Sabe que las uñas perforan la piel y el hedor de la carne descompuesta y el terrón de tierra inunda su nariz, que se distrajo demasiado. Lentamente, gira la cabeza, siguiendo el brazo con tiras de huesos y unida a los restos verdes con petalos envueltos como una planta silvestre que trepa por los restos del brazo. Lo sigue hasta el rostro de la joven que ayudó en sus momentos de desasosiego, una mujer atrevida y demasiado feliz para su pasado y un poder semejante al de Rae.
Ahora, esos ojos celestes están hundidos, casi sobresaliendo de sus cuencas con el color demasiado pálido, la planta o insecto devoró las mejillas suaves afilando su rostro regordete, la sonrisa sin labios que le lanza no tiene menores prejuicios que desde un inicio vio en los Titanes. Fingir que no le duele es una mentira que lo destroza. Más que saber que no pudo ayudarla.
Así como ella, sus excompañeros de equipo guardan silencio, pero con las similitudes descompuestas, no tiene suficiente agua para llorar su perdida. Entonces, y solo entonces, deja caer las armas mientras ellos descargan su hambre contra él.
“¡Richard!”
El grito es casi tan lejano que cuando se encuentra con su puño y al otro parpadeo en el suelo se mantiene allí, mueve su cabeza ignorando el calor en su mejilla y parece estar de pronto bajo el calor del día abrasador y en medio de unos edificios que no reconoce. Se levanta de un salto, maldiciendo internamente cuando un mareo descoordina su andar.
“Oh, gracias al cielo”, escucha a Starfire dejar de contener la respiración a lo lejos, la ignora en paz de volver a Jason que lo mira con furia.
“¿Qué cojones Dick?”. Avanza contra él, superior tan solo unos centímetros lo vuelve amargado por la edad de diferencia que tienen, vuelve a enfocarse cuando el menor chasquea los dedos frente a su rostro. “No me jodas de nuevo. Te advertí que debiste descansar idiota paranoico”. La furia esta vez parece demasiado real con sus palabras.
Aparta su mano y lo rodea, no antes que Jason lo tome con fuerza del brazo, contiene un siseo.
“¿Puedes dejarlo esta vez? Nos retrasamos”.
“Idiota pretencioso, escucha por una vez lo que tengo que decir”.
“No hay tiempo, sus discusiones pueden ir en la lista de nuestros puntos por afrontar cuando lleguemos”, interviene Raven. Jason le gruñe y Dick aprovecha para soltarse de su agarre. Toma el arma de nuevo y comprueba la carga. Con un suspiro pregunta a un Cyborg cauteloso por donde seguir, desconoce el bufido de Jason y el día acaba con otro silencio estremecedor.
Se frota los ojos, limpiándose el agua desperdiciada por el calor, frunce el ceño ante la ropa que desprende su uso desinteresado. Si no encuentran una fuente o nuevas vestimentas, se convertiría un problema para quienes tienen una cercanía a la debilidad inherentemente humana.
Cyborg está a lo lejos, a la par de Raven y Jason, coordinando puntos de encuentro que no se molestó en acercarse para forzar su inclusión. Toma un trago de su botella y la mira por un momento antes de recordar su uso con la fiebre de BB. Hablando de él. Se levanta, haciendo caso omiso a la protesta de sus articulaciones y camina con rumbo a Starfire atendiendo a un Beast Boy sin mejoras comparadas con el día anterior, si es posible, el color verde se mezcla con el rojo de las arterias subiendo por su frente enrojecida.
“¿Cómo le va?” Starfire salta, mirando su cercanía y volviendo a su amigo, una sonrisa juega entre sus labios para ser cortés que no llega a sus ojos entristecidos o el nerviosismo que atraviesan sus dedos pellizcados.
“No muy bien, aceptó comer al medio día, pero no tiene fuerzas para estar despierto más de un par de horas”.
Dick tararea, viendo los pequeños espasmos y jadeos del polimorfo. Nota la constante mirada de la alienígena a su costado, perforándolo con preguntas desde el primer día en que los llevó al búnker, tales cuestiones nunca llegaron a sus oídos por lo que perdió las esperanzas que alguna vez abandonen sus labios.
“El aire es demasiado fresco y se nos acaba el agua potable. Solo puedo ofrecer la mitad de botella de un ibuprofeno y evitar que se caliente demasiado”, termina evaluando lo que ya saben. Se levanta, mirando a su alrededor. No nota el intento fallido de Starfire de alcanzarlo antes de guardar la mano.
“Jason, como estás de humor para enfrentarme durante todo el día, acompáñame en una expedición”.
“¿Qué? ¿hablas en serio?” Responde, apartándose de su grupito con una sonrisa tirando de sus labios, casi lo hace reconsiderar llevarlo. “Muy bien, cerebro de pájaro, ¿a donde vamos?”.
“Terra, encárgate de vigilarlos, es la única entrada, mantén encendido tu walkie talkie por si encontramos peligro en las cercanías”. Menciona, Tara asiente con un -como tú digas, jefe- con entusiasmo y desvía la mirada, los ojos pálidos y el olor a sangre podrida perforan todavía sus sentidos.
Tose en su puño, aclarándose la garganta para conseguir sus cosas, Jason lo acompaña.
“Regresaremos en dos horas antes del anochecer. Si sucede algo, no nos esperen y confirmen su siguiente parada cuando estén a salvo”.
