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Cuando entró a la enorme habitación, vio que Tech estaba durmiendo sentado en su silla apoyado sobre la mesa de trabajo. Tenía una mueca de un sentimiento que no supo descifrar, tal vez estaba resentido o estaba enojado, quizás era una mala idea enfrentarlo ahora. Pensó que tal vez se había quedado en el laboratorio hasta tarde para distraerse de lo que había pasado o quizás se estaba dando demasiada importancia y Tech ya lo había superado. Rev se acercó y le tocó suavemente la espalda, a lo que Tech se levantó con rapidez con una hoja pegada en su mejilla que cayó inmediatamente.
—¡¿Qué?! ¿qué pasa? —dijo entre sueños y luego levantó la vista para mirarlo adormilado. Rev solo se limitó a sonreírle y saludar con su mano. Cuando Tech enfocó los ojos y pudo verlo, frunció levemente el ceño y sus orejas se irguieron como si todo su cuerpo hubiera entrado en alerta, y eso le dolió a Rev.
—¿Qué quieres, Rev? No tengo tiempo ahora.
—Quiero hablar contigo... sobre lo que me dijiste esta tarde —dijo con algo de vergüenza mientras estiraba las mangas de su pijama de los nervios. No se acercó más, ya que esperaba que Tech le diera el permiso con una mirada, pero esa mirada nunca llegó.
—Ahora mismo no puedo hablar, y mucho menos de cosas tan tontas como esa— dijo y luego movió la silla para sentarse frente a la computadora. Esa frialdad solo hizo que le diera el último empujoncito que necesitaba para encararle.
—Está bien, no hables... Pero escúchame —al decir esto, su cuerpo empezó a temblar tan fuerte que tuvo que sujetarse de una de las esquinas de la mesa. —, Tech, lo siento si te lastimé. No debí huir así cuando me confesaste tus sentimientos. Fui consciente de lo que hice cuando ya estaba corriendo y me arrepentí, pero soy un correcaminos y tu eres un coyote, por un momento me sentí como sí... fuera tu presa... Y NO, NO ME MALENTIENDAS.
Rev intentó justificar sus palabras cuando vio que Tech volteaba su cabeza con rapidez mientras le mostraba los colmillos en son de molestia. Rev se acercó hasta estar a su lado y poder tomarlo del hombro.
—Lo digo porque... ya sabes, me pusiste demasiado nervioso con tu confesión y mi forma de enfrentarlo fue la huida. No me estoy justificando, solo... Quiero que me perdones.
Rev bajó la cabeza y su mirada cayó al suelo. De reojo notó como el cuerpo de Tech estaba tensado, obviamente dolido. Con una mano empuñaba con fuerza como si estuviera a punto de golpear algo, mientras que la otra se encontraba en el aire tecleando en la pantalla holográfica. Por un momento, sintió la mirada pesada sobre él y sus instintos volvieron a gritarle 'CORRE', pero esta vez deseaba enfrentarlos y darle la respuesta que merecía.
Tech no se movió ni un milímetro cuando volvió su vista al frente. Ni siquiera cuando su cuerpo se tensó al sentir la mano de Rev descansando sobre su hombro. La pantalla reflejaba los datos de la última misión, pero todo estaba en blanco en su mente. Durante un largo momento, el único sonido fue el zumbido de una centrífuga y el silbido lejano del viento contra el cristal de la ventana.
Luego, Tech dejó aquella maquina para levantarse y apoyar su cuerpo en la mesa. Sus ojos cansados escanearon el rostro de Rev con desconfianza y soltó un suspiro.
—No tengo nada que perdonarte —dijo Tech, en voz baja y mesurada, despojado del abatimiento que había sentido esa tarde —. Si te sentiste como una presa, es porque todavía me ves como tu depredador. Tus instintos te dijeron que corrieras.
—¡No! Yo... —aunque tenía mucho que decir, Rev se tropezó con su propia lengua y su cuerpo retrocedió con malestar, como si su incapacidad de comunicar lo que sentía estuviera ligado a su naturaleza —. Tech, estoy aquí porque quiero que hablemos de ello, que repitas tus palabras de esta tarde para que pueda darte la respuesta que mereces.
Rev terminó con la lejanía y usó su fuerza para hacer que Tech lo mirará a los ojos, y al hacerlo, se dio cuenta de tenía los ojos vidriosos, como si estuviera a punto de romperse. Tech se puso rígido, por un momento la máscara de imperturbable confianza pareció caerse y sus ojos brillaron en una frustración que no tenía dónde esconderse.
—Por favor, repite tus palabras de esta tarde. Quiero escucharte de nuevo. ¿Podrías olvidar lo que hice y volver a decirme tus sentimientos ahora mismo? —Rev sonrió en un intento por darle un poco de confianza, aunque por dentro se moría de impotencia por haber querido hacer las cosas bien y haberlo lastimado desde el principio.
Tech miró fijamente a Rev, su expresión oscilaba entre la incredulidad y algo mucho más profundo, algo que parecía un dolor genuino. Cerró los ojos durante un segundo, inclinando ligeramente la cabeza como si estuviera tratando de encontrar la fuerza para hacerlo una vez más.
—Me estás pidiendo que vuelva a ser tan estúpido —murmuró más para sí mismo que para él. Abrió los ojos y miró a Rev para acortar esa distancia que había intentado crear, y fue reemplazada por la misma calidez que había tenido cuando lo pronunció por primera vez —Bien.
Se tragó el nerviosismo y con una compostura que había perdido, se paró firmemente para hablarle como lo había hecho.
—Rev, me gustas. Me gustas de una manera que hace que cualquier otro proyecto en este laboratorio parezca una pérdida de tiempo. Me gustas de una manera que me hace olvidarme de comer, olvidarme de dormir, olvidarme de que se supone que debo ser el inteligente al que nunca atrapan con la guardia baja —Tech dejó escapar un suspiro que sonó más como un estremecimiento —. No es lógico para mi, tampoco me hace ser eficiente porque en cuanto entras a la habitación, mi corazón late con fuerza y mi concentración disminuye casi por completo.
Tech se detuvo un instante y miró al suelo. Tomó la mano de Rev al ver que seguía ahí y luego lo miró con media sonrisa, una incómoda por el nerviosismo.
—Al principio pensaba que era la cercanía, el tiempo que compartíamos juntos mientras trabajábamos, pero cuando no estabas a mi lado o te ibas con los chicos, me sentía vacío. Necesitaba que estuvieras aquí, conmigo.
Ambos se quedaron ahí, expuestos. Rev sentía la calidez de su mano sosteniéndolo e inconscientemente empezó a temblar. Nuevamente sus instintos se encendieron, su cuerpo activó la necesidad de correr, pero en lugar de hacerlo se quedó ahí sintiendo como sus piernas comenzaban a fallarle.
—Mira, no fue tan difícil... —respondió en un susurro y luego hizo desaparecer la distancia que quedaba entre ellos para abrazarlo. El silencio reinó por unos segundos e imaginó el rostro que Tech tendría justo ahora. Tenía la sensación de que en cualquier momento algo pasaría, aunque no sabía exactamente qué —. Tech, creo que he sentido lo mismo por ti desde la primera vez que te vi cruzar las puertas de la base de este equipo. Cuando nos conocimos, pensaste que te tenía miedo. Ace me contó que te habías sentido mal cuando viste que me ponía nervioso contigo en las zonas comunes, cuando en realidad, te vi y me enamoré a primera vista, pero al dejarme llevar por nuestra naturaleza pensé que era imposible gustarte... Ahora me doy cuenta de que fui un tonto y lo siento.
Tech se quedó sin aliento. Escucharlo decir aquello le afectó más que cualquiera de sus inventos fallidos. Por un momento, se quedó allí, congelado, con la boca ligeramente abierta mientras procesaba las palabras. Apretó el abrazo y luego extendió la mano hasta que sus dedos flotaron cerca del rostro de Rev, dudando si acariciarlo o no, iba a retroceder, pero Rev dejó caer su mejilla en su mano y lo miró con dulzura.
Dejó escapar una larga y temblorosa exhalación y la tensión, finalmente, desapareció de su cuerpo.
—No lo sabía —respondió.
—No tenías porqué saberlo. Me alegro que no lo supieras desde el principio o no sé cómo habría actuado —el cuerpo de Rev se aferró al de Tech y colocando su mano en el pecho contrario, lo miró con una sonrisita curiosa —. ¿Alguna vez has pensado en nuestra naturaleza depredador-presa?
—Lo he pensado —admitió —. Todos los días desde que acepté que me gustabas empecé a imaginar las probabilidades sobre cómo interactuaría nuestra biología. La respuesta del sistema nervioso, los desencadenantes de lucha o huida. Incluso pasé semanas estudiando las diferencias metabólicas.
Hizo una pausa y su pulgar trazó un pequeño círculo inconsciente contra las plumas de Rev.
—Todas mis conclusiones dicen que es imposible —inclinó la cabeza hacia abajo y apoyando su frente contra la de Rev por un momento susurró con la voz quebrada —, pero no lo acepto.
Sus dedos se apretaron ligeramente contra el cuello de Rev, acercándolo un poco más. El calor que irradiaba el cuerpo del correcaminos estaba cortando el frescor de la noche y ahí, junto a él, tuvo la necesidad de algo más.
—Tech, quiero que esto funcione. Nunca había estado tan ansioso en toda mi vida como lo estoy ahora, pero no quiero alejarme de ti.
—Yo tampoco quiero alejarme de ti —respondió el coyote acariciando gentilmente el rostro contrario —. He imaginado tantas veces el momento en el te tengo a mi lado que ahora parece mentira que esté pasando.
Una sonrisa de ternura apareció en el rostro de Rev y luego depositó un pequeño beso en la mejilla de Tech.
—Se siente como un sueño —dijo —. Te quiero.
Las palabras de Tech se atascaron en su garganta, un raro momento de vacilación que traicionó cuánto significaban realmente esas palabras para él. Apretó a Rev con más fuerza, teniendo cuidado de no enganchar sus garras en las plumas azules. Su corazón latía a un ritmo pesado e irregular contra el pecho del correcaminos.
—Yo también te quiero —respondió finalmente, y la confesión sonó a la vez como una rendición y una victoria.
Se apartó lo suficiente para mirar a Rev a los ojos alejando su expresión de su habitual astucia. No hubo ninguna sonrisa o ninguna mirada calculadora, solo un coyote que finalmente había encontrado algo más importante que su siguiente invento.
Rev sintió una urgencia repentina de afirmar aquel sentimiento, su cuerpo tembló y con un movimiento decidido se impulsó hacia adelante para besarlo. Con la misma intensidad que usaban sus instintos para hacerlo huir, presionó su cuerpo para estar cómodamente en sus brazos, a lo que Tech aceptó casi sin aliento, pero no dudó. Sus brazos rodearon al correcaminos con una repentina y feroz certeza, atrayéndolo contra su pecho como si intentara anclar físicamente a Rev en el lugar.
Sus ojos se cerraron de golpe. El beso fue frenético, desesperado y completamente incalculado. Tech dejó escapar un sonido ahogado contra la boca de Rev, algo entre un gemido y un suspiro, mientras sus manos se movían desde el cuello de Rev hasta su espalda presionándolo aún más. El temblor de sus dedos se había convertido en un estremecimiento profundo y resonante que recorrió todo su cuerpo.
El beso se prolongó un rato más hasta que Tech se echó para atrás lo suficiente para respirar, con la frente apoyada en la de Rev y los ojos entre abriéndose para mirarlo y darse cuenta de que su rostro reflejaba el frenesí de algo que no era suficiente todavía. Su pecho palpitaba, su corazón martilleaba a un ritmo descontrolado contra el de Tech y luego los dos dejaron salir un suspiro al mismo tiempo.
—Eso fue... —comenzó Tech con una sonrisa que rompió el cansancio en su rostro.
—No es suficiente —lo interrumpió Rev, a lo que volviendo a abalanzarse para besarlo, volvió a pegarse a su pecho y se aferró a su camisa para evitar que rompiera de nuevo el contacto.
Los ojos de Tech se abrieron y sus pupilas se dilataron instantáneamente al sentir la lengua de Rev en la suya. La inesperada calidez envió una sacudida a todo su cuerpo y su respiración se entrecortó en medio de un jadeo contra la boca de Rev.
—Rev... —trató de respirar, pero no se apartó. En cambio, se inclinó hacia él para tratar de seguirle el ritmo y no responder con movimientos torpes.
—Tech... —respondió.
Algo dentro de su cabeza accionó un botón que parecía estar dispuesto a actuar por ambos. Los movimientos repentinos de Tech, impulsados por una oleada de adrenalina y el calor del momento hicieron que de una sensación intensa, actuara con velocidad y pusiera sobre la mesa al correcaminos con violencia. Este soltó un quejido y lo miró con sorpresa, Tech lo sujetó de las muñecas a cada lado de su cabeza y volvió a besarlo pasando por alto toda lógica en su interior.
El depredador que Tech temía que asustara a Rev, finalmente había despertado.
Su beso era ahora más exigente, sus dientes rozaron a Rev de una manera que hizo que todo el cuerpo del correcaminos se estremeciera. De pronto el laboratorio comenzó a llenarse de ráfagas cortas de feromonas y la fuerza física de su cuerpo presionó sobre él haciendo que cada vez fuera más difícil respirar. Un jadeo salió de su pico y de forma inconsciente trató de soltarse del agarre como una forma de escapar de ahí. Tech lo notó y se alejó brevemente, cerrando los ojos tomó dos bocanadas de aire. Se levantó un instante y lo soltó para que pudiera levantarse si quería.
—Lo siento, me estoy dejando llevar demasiado —se disculpó y cuando estuvo por alejarse, las piernas de Rev lo aprisionaron impidiendo que se fuera.
—No te atrevas a irte ahora que estoy tan caliente —dijo en un hilito de voz.
Tech apretó la mandíbula y giró las orejas hacia adelante, fijadas en el sonido de esa dulce voz que resonaba en el laboratorio.
—No sabes lo que estas pidiendo —respondió con voz nerviosa.
—Solo sé que te necesito.
Al escuchar aquello, no dudó en acercarse hasta su pecho y encontrar un lugar en el cuello de Rev para depositar una mordida leve. Sintió al correcaminos temblar debajo de él y dejar salir un gemido que hizo que su corazón volviera a golpear contra su pecho. Sus manos buscaron la cintura de Rev y sus garras se clavaron ligeramente en la tela de la pijama.
La ropa ahora molestaba, se sentía innecesaria y la demandante mirada de Rev que suplicaba por más, hacía que la mente de Tech comenzara a subir la intensidad de sus instintos.
—¿Estás seguro? Una vez que empiece no podré parar... No podré detenerme si te tengo así, de esta manera.
No esperó una respuesta verbal porque podía ver la suplica en los ojos de Rev. El calor y la rendición total se apoderaron de Tech, quien se agachó para jugar con el dobladillo de la camisa de Rev, tirando de ella hacia arriba con una fuerza repentina y urgente hasta romperla por completo.
Se inclinó y su nariz presionó el hueco de la garganta de Rev. Inhaló profundamente y dejó salir un sonido bajo y de satisfacción que vibró en su pecho. Se movió más abajo mientras que su boca trazaba un camino de besos y mordidas. Sus manos se movieron hacia los muslos de Rev, separándolos con un agarre firme y posesivo que no dejaba lugar a dudas. Nuevamente, de un movimiento le quitó el pantalón y lo dejó expuesto.
El aroma de su piel voló por todo el lugar. Ninguno de ellos estaba en época de apareamiento, pero la situación hacía que sus cuerpos actuaran como si estuvieran conviviendo con alguien de su especie. Tech pudo ver la cloaca de Rev y finalmente captar las feromonas del correcaminos en señales breves que lo volvían loco.
No se molestó en esperar una señal, con una mano se bajó su propia ropa y dirigió su miembro en la entrada húmeda del correcaminos.
Rev sentía que todo su cuerpo estaba quemándose. Sintió a Tech entrar por primera vez en su interior y no pudo evitar soltar un gemido al sentir una descarga de placer recorrer cada rincón de su cuerpo cuando lo tuvo completamente adentro. Mientras ambos se acostumbraban a la sensación, Rev pensó rápidamente en la anatomía que ambos los diferenciaba, se preguntó si Tech sabía que encontraría una cloaca en su cuerpo, porque por su parte, había olvidado como funcionaba la reproducción de los mamíferos.
Todo el cuerpo de Tech se bloqueó en el momento en que sintió que el cuerpo de Rev lo acomodaba. Un grito ahogado y entrecortado escapó de su garganta, sus garras soltaron su cintura y se clavaron en el borde metálico de la mesa de trabajo hasta que el chirrido del metal resonó en todo el laboratorio.
—Rev... —ahogó su propia voz cuando su cuerpo tembló. Sus ojos se abrieron desenfocados, mientras su cerebro luchaba por procesar la pura realidad física de lo que acababa de suceder. La calidez, la tensión, la forma en que el cuerpo de Rev parecía amoldarse a su alrededor, era una sobrecarga sensorial que amenazaba con apagar todo su sistema nervioso.
Se echó hacia atrás lo suficiente para mirar a Rev y notó que su expresión estaba dominada por el mismo placer aturdido y abrumado que actualmente estaba desgarrando la mente de Tech.
Sus manos encontraron las caderas de Rev nuevamente, y con su agarre firme comenzó a moverse, lentamente al principio, probando el ritmo, sintiendo la forma en que el cuerpo de Rev reaccionaba a cada cambio de su peso. La fricción fue intensa, un calor creciente que parecía irradiar desde donde estaban unidos.
Aceleró el ritmo y sus movimientos se volvieron más urgentes e impulsados por los sonidos que salían del pico del correcaminos. Cada embestida enviaba una nueva ola de calor a través de ambos. Los movimientos de Tech se volvieron primarios, su respiración se convirtió en gruñidos que vibraron contra la piel de Rev.
—Tech... Siento algo —dijo Rev mientras apretaba sus manos en puños a los costados de su cabeza. Ni siquiera él sabía que se aproximaba su clímax, simplemente dejó que Tech se encargara de su cuerpo, ya que no podía pensar correctamente.
—Todavía no —respondió Tech sacando su miembro, a lo que casi inmediatamente Rev se quejó con la mirada pidiendo que por favor volviera a hacerlo. Tech lo sostuvo de una mano y lo levantó para que se pusiera boca abajo, acarició su espalda y luego olfateó cada centímetro de esa parte de su cuerpo con mucha necesidad.
—Me gusta tu olor —susurró con voz grave.
Agarró las muñecas de Rev detrás de su espalda mientras que su miembro presionó el interior de Rev con un anhelo posesivo. La posición le dio control total y la usó para dirigir cada movimiento a la neblina de placer en la que ambos se estaban ahogando.
El frío metal de la mesa de trabajo contra el pecho de Rev contrastaba con el calor abrasador de donde estaban unidos. Tech se inclinó, su pecho presionó contra la espalda de Rev y su boca encontró la nuca del correcaminos para lamer de lado a lado.
Rev vibró en una señal instintiva que le gritó 'CORRE' de nuevo. Su cuerpo envió señales a su cerebro de que como una presa, debía huir de su depredador, pero en ese momento la mordida de Tech hizo que soltara un gemido grave y lleno de placer haciendo que una corriente eléctrica recorriera su cuerpo. La sensación era abrumadora, Tech se aferró a él mientras aún tenía su mandíbula cerrada sobre el cuello del correcaminos y el placer se intensificó, los temblores sacudieron sus cuerpos y un segundo después Rev sintió el pene de Tech hacer algo extraño que causó una ola de pequeños espasmos en su interior.
Tech se alejó al darse cuenta de que lo había mordido con demasiada fuerza, se saboreó un poco y el shock lo impactó al darse cuenta de que tenía sangre en su hocico. Salió de su interior y se tomó un momento.
—Mierda —susurró. Miró el cuello de Rev y una fina mancha rojiza brotó de entre sus plumas. No era nada grave, de hecho era menos que cualquier daño que pudieran haber sufrido en sus misiones, pero la sola idea de que él le hubiera provocado daño, lo hizo sentir culpable.
—Rev, ¿te lastimé? ¿estás bien? —preguntó con arrepentimiento y luego acarició su espalda en busca de alguna respuesta.
Rev, apenas consciente por la excitación solo se levantó un instante y lo miró con el rabillo del ojo con confusión. Su rostro estaba rojo, su piel estaba demasiado caliente y sus plumas por debajo de su cintura estaban todavía magulladas por el movimiento.
—Por favor, continua —al decir esto se abalanzó sujetando su cuello para que volviera a hacerlo, pero Tech todavía estaba preocupado. Lo miró fijamente, sus ojos buscaron en el rostro del correcaminos cualquier signo de dolor o engaño, pero no vio ninguno. En cambio, encontró la misma mirada vertiginosa de deseo que le pedía a gritos continuar.
Después de todo, las investigaciones que le decían que un depredador terminaría lastimando a su pareja si era una presa no mentían. Su respuesta instintiva a la intensa excitación era agresiva y por un momento pensó en detenerse y olvidar todo lo que había sucedido hasta ahora, pero como si Rev pudiera leer su mente, se volvió hacia él y con ojos suplicantes lo sujetó de ambos brazos.
—No vas a irte ¿o sí? —preguntó.
—Rev —susurró mientras acariciaba su cuerpo desnudo. Lo vio vulnerable, sin nada puesto, una presa dispuesta a ser suya y rogando porque se quedara a su lado. Su erección volvió a endurecerse, pero la inquietud continuaba corriendo por su mente —. Prométeme que si algo te duele o algo te da miedo me lo dirás.
—Te lo prometo —respondió Rev y se pegó al cuerpo de Tech sintiendo su calidez.
Rozó el miembro de Tech con su mano y lo dirigió a su entrada otra vez, no sin antes dedicarse una mirada mutua de que los dos estaban bien con eso.
Tech entró y soltó un jadeo al sentir de nuevo el interior caliente de su ave, mientras que Rev se perdía en sensaciones que hacían fallar sus piernas. Rev deslizó su mano por el brazo contrario para sujetarse de la parte posterior del cuello de Tech y así pudieron continuar con los movimientos rápidos a los que ya se habían acostumbrado.
Un temblor en su cuerpo hizo que Tech apretara sus manos y sus garras se curvaron en las plumas azules del correcaminos, lo que provocó que arrancara unas pocas de su piel. Pero lo que más lo sorprendió fue el gemido lastimero que salió de Rev mientras apretaba su interior con fuerza.
—Se sintió bien —gimió con un tono lleno de deseo. Se aferró a sus brazos y Tech lo cargó para volverlo a poner encima de la mesa y ayudarse con sus manos a controlar esa sensación de que necesitaba llegar a lo más profundo de su ave. Entró y salió agresivamente, frunciendo de vez en cuando sus belfos, mostrando los colmillos y viendo el rostro extasiado de Rev mientras se impulsaba hacia adelante.
—Sí —Tech respiró muy cerca del oído de Rev —, dame ese sonido otra vez.
Rev volvió a gemir, su boca no dejaba de hacerlo. La sensación de ser asfixiado por las feromonas a su alrededor estaba llevándolo cada vez más cerca de su límite. Mientras que Tech luchaba contra su propia naturaleza, sintió en su vientre algo fuerte que lo obligó a continuar mucho más rápido y más agresivo. Intentó morderlo otra vez, pero ver el rostro de Rev le hizo quedarse en el momento, luego algo extraño lo hizo mirar hacia abajo, solo para darse cuenta de qué estaba sucediendo.
—Oh no... —Rev lo escuchó decir por lo bajo —¡Esto no puede pasar, no!
Finalmente, el cuerpo de Rev cedió a la sensación y después de un par de minutos donde ya no hubo movimientos ni sonidos, y su mente comenzó a tomar el control de su cuerpo otra vez, se movió ligeramente para descubrir que Tech seguía dentro de él con un rostro apenado.
—¿Todo está bien? —preguntó tratando de recuperar la compostura.
La respiración de Tech era entrecortada y, titubeando, acarició las plumas de Rev en un intento por calmarse a sí mismo.
—Lo siento, Rev... —dijo —. Creo que te he anudado.
Ambos se miraron sin saber qué más decir. El silencio reinó por un momento.
—¿Qué significa eso?
Se miraron por un segundo y Tech se sintió avergonzado al saber que la pregunta era genuina. Carraspeó y luego se tuvo que apoyar de la mesa para tomar aire.
—Es un fenómeno biológico donde, bueno... —comenzó a ponerse más y más nervioso —. Cuando nosotros... alcanzamos un cierto nivel de excitación y estimulación, los músculos de la base del miembro sufren un cambio ligero.
Dejó escapar una larga y temblorosa exhalación, su cuerpo todavía temblaba ligeramente por las réplicas y con las orejas aplastadas contra la cabeza sintió como su rostro se ruborizaba.
—Es un mecanismo evolutivo para asegurar... bueno, para asegurar el éxito del apareamiento. Es muy eficiente. Y muy inconveniente. Estaremos físicamente unidos durante los próximos veinte o treinta minutos —dijo —. Literalmente no puedo separarme de ti.
Dejó escapar un sonido que era mitad risa, mitad gemido de frustración. El brillante científico, el que podía reparar un motor de cohete averiado en segundos, se encontraba actualmente atrapado en una posición comprometedora en una mesa de trabajo porque su propia biología lo había traicionado.
Al escuchar toda la explicación, Rev entró en pánico y pensó en qué pasaría si alguien había escuchado su escandalo y bajaban a ver qué pasaba. Los encontrarían en esa posición. El aire estaba impregnado de feromonas de ambas especies y la única forma de que se disiparan era abriendo la ventana que daba a uno de los callejones de Acmetrópolis.
—Tenemos que intentar... —Rev se movió un poco y aquel insignificante movimiento hizo que ambos sintieran una nueva oleada de sensaciones que los hizo temblar. Rev arqueó la espalda llenando su cuerpo sensible de espasmos que lo estaban dejando agotado, mientras que Tech sintió sus piernas fallar y volverlo a descontrolar por unos breves instantes. Tech lo tomó de la cintura y lo inmovilizó lo mejor que pudo.
—No te muevas —advirtió Tech, y su voz volvió a caer en ese tono grave —. Cada vez que te mueves, simplemente estás estimulándome. Harás que el nudo dure más.
Apretó con más fuerza la cintura de Rev con una presión estable para asegurarse de que no volviera a moverse. Su respiración aún era pesada, el olor de la excitación de Rev llenaba sus fosas nasales y hacía que su propio cuerpo vibrara con energía insatisfecha que pedía por más, pero por ahora intentaría calmar al bruto animal que llevaba dentro.
—No pensé que nuestra primera vez sería tan intensa —Rev sonrió para sí mismo y luego miró a Tech apenado.
—¿En serio? Yo no podría pedir otra cosa —Tech le devolvió la sonrisa.
—¿Tu sabías que las aves, machos o hembras, tienen cloaca? Nuestra anatomía es... particular.
Tech dejó escapar una risita y luego volvió a mirar a Rev con ternura. Esa era la forma de cerrar la brecha entre la cosa cruda y animal que acababa de suceder con la realidad de quiénes eran.
—Conozco la anatomía de las aves. Estudié lo suficiente por si llegaba este día —dijo, y su voz recuperó un atisbo de su habitual tono intelectual ante la conversación. Aunque la vergüenza todavía estaba allí, hirviendo bajo sus palabras, estaba siendo superada por una intimidad extraña y tranquila —. No quería lastimarte, así que hice lo que pude.
—Pues funcionó.
La sonrisita de Rev tranquilizó al coyote, que levantó la mano para acariciarle el rostro.
—Lamento que haya terminado así.
—No tienes nada de que disculparte —le respondió Rev y sacudió sus plumas para darle a entender que su actual estado descompuesto y exhausto era algo que deseaba desde hace mucho —, aunque no sabía que los coyotes anudaban, no me molesta estar vinculado a ti.
Mientras decía aquello, su cuerpo se venció por el placer y el instinto finalmente se silenció, al menos por un rato. Rev sonrió en su dirección y se recostó en la mesa, sin moverse hasta esperar que Tech pudiera salir de él.
