Chapter Text
—Unai, Unai, aquí. Una Pregunta. Muchos de sus compañeros han hecho algún tipo de reto en caso de que ganen el mundial, es el caso de Cucurella con su tatuaje de Luis de la Fuente, Gavi con el pelo rosa ¿y tú? ¿Tienes pensado algún reto o apuesta?
— ¿Y habéis preguntado a Oyarzabal?
—Si claro, pero no ha querido dar ningún reto, entonces...
—Tengo algo pensado en mente… que tal un beso con él, bueno un pico. Para reforzar la amistad y que sepan que no hay rivalidad entre nosotros.
Así acabo la rueda de prensa de Unai, el portero de la selección española, después del partido de Bélgica. En donde solo les quedaba el partido de semifinal contra Francia y ya por ultimo la final.
El se había enamorado de Oyarzabal, desde que empezó el mundial se dio cuenta, que las sensaciones en el cuerpo en aquellos penaltis en el equipo contrario en donde tenía enfrente al capitán de la real Sociedad, su amigo y rival dejaba de ser algo amistoso. Incluso después de celebrar con su equipo, Oyarzabal se acercaba y le abrazaba.
La cosa había acabado así. Hasta que unos días antes del partido de Francia, Lamine como buen chismoso estuvo viendo varios videos en tik tok, uno de ellos era sobre los retos en caso de que España ganase el mundial. Salía lo de siempre que ya se había hablado entre ellos, salvo algo nuevo, "y por ultimo Unai Simón que en una entrevista a confirmado que le dará un beso a Mikel Oyarzabal" Lamine se quedo a cuadros, buscó para ver si era fiable y no un bulo de la prensa… pero lo no era. Si, Unai Simón con Oyarzabal eh…
El primero en saber esto era Nico, que se quedo sorprendido con la pregunta pero le dio más curiosidad la respuesta así que idearon un plan, para averiguar si Unai era gay o no. Tanto Lamine como Nico irían preguntando a los amigos más cercanos de él. Primero pregunto a Zubimendi.
—Zubi ¿tienes tiempo?- Este estaba en el sofá de la sala descansando.
—Eh, sisi claro, ¿qué paso?- Lamine se sentó al lado de él mirándole a los ojos.
—Tu sabrías si Unai…- bajo un poco la voz.- ¿Es gay?
—¿Cómo? pero que dices anda, si él es un mujeriego.
— ¿Y con Oyarzabal?
-Bueno, con el es diferente, es verdad que bueno tiene una gran amistad con el dentro y fuera del campo pero vamos yo creo que no es. Pero porque me cuentas esto a mí, si quieres saber digo yo que deberías hablar con alguno de su equipo en la Liga, como Laporte o incluso Nico.
Lamine le contó el video que había visto y Zubimendi como es normal también se sorprendió.
—Bueno, bueno, si sabéis algo decírmelo que yo también me quiero enterar eh.
(Pausa de la autora para mayor introspección en el escrito, pueden buscar la canción "Gay o Europeo" en youtube, da igual si esta en latino o inglés, porque así se siente escribir esta parte, obviamente hablando de Unai y al final si la escucháis sale Oyarzabal… En este caso seria "Gay o Vasco" jajaj bueno os dejo seguir perdón)
Así termino llegando el reto a absolutamente todo el equipo, incluso los que solo estaban en banquillo. Toda la selección estaba enterada del tremendo chisme de Unai, todo el mundo menos quien iba a recibir ese beso. Oyarzabal era el único que no sabía nada, notaba raros a los demás pero supuso que era el cansancio o alguna cosa así.
Hasta que llego el partido con Francia, la semifinal tan esperada. España gana por goleada 2-0 y pasaban a la final. La emoción se sentía en el ambiente, mucha fiesta e ilusión. La ronda de prensa estaba a punto de comenzar.
—Oyarzabal te toca.
—Sí, ahora voy.
Se limpio la cara con una toalla, respiro hondo, intentando calmarse con tanto jaleo, aunque por alguna extraña razón habían dejado de hacer tanto ruido. Se levantó y se fue a hacer las entrevistas.
Sale hacia el asiento de los periodistas, se acomoda y empiezan a preguntar.
—Hola Mikel, primeramente darte la enhorabuena por ese partido y por pasar a la final me gustaría preguntarte, supongo que se habrá enterado de algunos retos de sus compañeros, ¿Qué piensas sobre del reto de Unai? Usted se ve en una situación así.
—Primero muchas gracias y segundo pues bueno, no tengo nada que decir siguiente— Esa pregunta le sacó de su mundo, cual era ese reto, que estaba pasando. Lo peor es que las demás preguntas se centraban todas en lo mismo. Así que Oyarzabal como pudo prefirió dejar las entrevistas ahí.
Por el otro lado en los vestuarios, cuando sale Oyarzabal, Lamine y Nico se levantan, encontrándose con Laporte por ahí.
— Laporte ¿Qué quieres decírselo?
— ¿Qué yo? tu empezaste con esto, anda dale. —Este negó y miro a Nico.
— Dale Nico — dijo Lamine, pegándole un codazo.
—Nono, tú fuiste el que lo vio ahora acarrea las consecuencias.— A regañadientes se pone firme.
—Oye Unai.
—Si— Este levanta la cabeza del móvil, algo ensimismado.
—A bueno, nosotros— Mira hacia atrás —Nos preguntábamos una cosa…
—Bueno adelante Lamine, a ver qué pasa. Has estado muy bien en el partido por cierto, tu y todos.
—Sisi, gracias… pero quería decirte que si es verdad, que el reto de si ganamos el mundial es liarte con Oyarzabal.
Un silencio sepulcral se instaura en el vestuario, miradas de sorpresa o más bien de intriga.
— ¿Qué?— musitó Unai, esa pregunta le descoloco, ya que el más alto, tenía bastantes sentimientos por Oyarzabal.
—Que si te vas a liar con Oyarzabal en la final si ganamos!— Lamine subió el tono de voz sin darse cuenta que había alguien en la puerta de los vestuarios viendo y escuchando todo lo que acababa de decir.
—Así que ese es tu gran reto para la final eh…—La voz de Oyarzabal retumbo, acercándose hacia él, como si un vaso de agua fría se cayera al suelo Unai se giro a verle.
—Mikel.
—Ni Mikel ni hostias, a ti se te ha ocurrido pensar por una vez, porque ya veo que no. Sabes perfectamente cómo funciona eso en el futbol. Sabes que si hiciéramos eso, en el caso, nuestras carreras desaparecerían, mira a Ferran y Pedri, ellos tienen que esconderlo y salir a decir que son heteros. — Acortó más la distancia entre el. — Lo sabes verdad Unai.
—Lo sé.
— ¿Y entonces? Unai ese reto no es algo tonto como lo de Gavi o Cucurella, entonces ¿porque? Porque arriesgar nuestra carrera.
Unai que permanecía en silencio, no podía creer lo que estaba diciendo Mikel, es como si estuviera tan ciego que no viese lo que tenia de frente. Nunca había visto tan enfadado a su amigo, así que para parar la tensión y dejarlo sin palabras. Tomo aire y dijo.
— Hori Maite zaitudalako da, Mikel. (Eso es porque te quiero, Mikel)
El otro se echo para atrás con una cara de sorprendido, de repente una voz le saco del trance.
—ESO NO VALE! Que ha dicho, aquí habláis español.
Oyarzabal se giro hacia la voz, era Lamine, con Nico al lado, miro alrededor y pudo observar la mirada atenta de sus 24 compañeros.
—Pero que hacéis aquí, ¿habéis escuchado todo?
—Pues claro Oyarzabal que te piensas, que este es nuestro vestuario, el de la SELECCIÓN ESPAÑOLA. Y aquí tú hablas español, ni hello, ni good afternoon, aquí ESPAÑOL.
La situación era como una escena de película, por un lado Lamine con Nico y los demás indignados por saber que acababa de decir Unai. Este otro que seguía en la misma posición, muy recto con los brazos hacia atrás. Su corazón iba a explotar ahí mismo, delante de todos, pero no podía arriesgarse a más con la atmósfera en ese estado, así que mantenía su postura como si fuera a recibir el mejor penalti de mismísimo Oyarzabal. Por otro lado él, su cabeza era una montaña rusa de pensamientos, la confesión de Unai, el partido de hoy, la conversación acalorada y sus compañeros de chismosos. Tomo aire y dio orden en la sala para que todos se calmaran. Se giró hacia la persona que le miraba fijamente esperando algún tipo de respuesta, apoyo su mano en el hombro y dijo.
—Gero hitz egingo dugu,bakarka. (Hablamos luego y a solas)
Sentándose en su lugar de vestuario.
—Ya estáis otra vez con eso raro, no vale. — Lamine que seguía picado por no entender de repente recordó que Laporte era del mismo equipo Vasco de Unai y se acerco en bajo.
—Oye Laporte, tu lo entendiste no, ya sabes eres del Athletic y eso no?— El otro le miro con una sonrisa.
—y eso que tiene que ver, pero no suficiente tengo con el inglés, Francés y Español. Con el Euskera no puedo.
Lamine seguía indignado, pero los demás se relajaron y olvidaron esta pelea. Unai que seguía ahí recto saco el aire que le quedaba y se soltó de la rigidez, como si su cuerpo fuera un trozo de hierro, se notaba pesado, demasiado, con una mirada rápida se sentó en su sitio. En su número el 23, no estaba muy alejado de su amigo, si es que se podía llamar así. Todo estaba medianamente tranquilos salvo por dos personas juntas, que no habían superado lo que acababa de pasar.
—Acabas de escuchar lo mismo que yo— dijo en bajo a su compañero, girándose a verle.
—Creo que si, sisi definitivamente vamos— Mirándole a los ojos también igual de sorprendido, con un hilo de voz dijo. —Entonces si es gay… madre mía Mikel, por estas cosas me gusta saber Euskera.
El otro saco su mejor sonrisa, incluso en los momentos de puro chisme tenía un humor diferente. Esas dos personas eran Martín Zubimendi y Mikel Merino, antiguos compañeros de Oyarzabal en el club de la Real Sociedad. Parece ser que ellos son los únicos que se saben el chisme completo y estarán muy pendientes de ellos dos.
La selección como no, organizó una fiesta porque habían derrotado a Francia y solo quedaba la final. Todo eran risas, bailes… menos cualquier interacción entre Oyarzabal y Unai, era como si Unai tirase de él, le hablase, intentara que hubiese cercanía incluso con ese momento tenso en los vestuarios y Mikel solo respondía con frases cortantes. La fiesta para algunos termino rápido, algo de diversión pero con cabeza, era el caso del capitán de la real. Había pasado por mucho ese día y no quería pasarlo más mal por la mañana. Así que se despidió subiendo a su habitación.
No fue lo mismo para el portero, la frialdad de Mikel, su confesión, sus sentimientos, le hacían explotar de unas maneras que ni el sabia. Salió con otros a seguir la fiesta, de bar en bar, de Kalimotxo en Kalimotxo, no paraba, no quería hacerlo, porque si llegaba a dejarlo su cabeza se llenaría de Mikel Oyarzabal, de sus ojos verdes con esas pestañas rizadas, de su sonrisa perfecta, de su actitud tranquila y no quería. Pero sus compañeros de fiesta que iban igual o menos borrachos que el decidieron volver, para descansar lo poco que quedaba de noche. Entre ellos estaban Borja Iglesias, Laporte, Llorente y demás… Andando a las 5 de la mañana por Dallas.
Llegaron al hotel y cada uno se fue a las habitaciones, Unai que pasaba para ir a la suya se encontró en frente de la habitación de Oyarzabal, lo sabía porque era su mismo número de camiseta el 2 21.
Se quedo paralizado, todos esos sentimientos que había estado reprimiendo a base de alcohol vinieron como la lluvia veraniega, sin previo aviso. En su mente pasaron los recuerdos de su confesión, de Mikel sorprendido y una pizca de miedo, el partido con su cara de concentración en los penaltis y su tiro insalvable, marcando la diferencia en los plenos 20 minutos de comienzo del partido. Mikel, Mikel, Mikel y mas Mikel… ¿y si le perdía? ¿y si su mejor amigo rival iba a irse de su vida por ello? ¿y si no lo volvía a ver nunca más? ¿y si nunca volvía a hablar con el de esa forma? ¿Y si Mikel le odiaba? esa preguntas hacían que Unai se sintiera cada vez peor ¿y si es su culpa? ¿y si no hubiese dicho eso?. Las lágrimas empezaron a brotar por sus mejillas, no quería eso, no quería perderle. Se sentó en el suelo frio, apoyando la cabeza en la puerta de Oyarzabal. Cubriéndose la cara llena de lágrimas con sus manos.
-Mikel, por favor, Lo siento. Lo siento tanto, perdóname, por favor- sacaba todo aquello, en su puerta, esperando que le oyese, que le abriese y le dejase entrar, que le dijera que le perdona, que no pasaba anda, que seguían siendo amigos, pero estaba claro que no iba a pasar.
-Mikel! Joder, perdona, vale. Lo que te dije es mentira, no era verdad era una broma, quiero que volvamos a ser amigos, por favor Mikel - Su voz sonaba entrecortada, las lagrimas, los mocos, su respiración agitada, no le dejaban articular palabras. Pero estaba desesperado, así que no se rendía, el nunca lo hacía, como buen portero era capaz de parar 200 veces y seguir levantándose y esto era igual. Iba a estar así hasta que se quedase sin voz o que hiciese que Mikel se despertase y habrá su puerta. Estuvo así un rato más. Llorando y chillando como un niño pequeño que ha perdido su juguete favorito. Todo le daba vueltas, su cabeza fuera de sí por Mikel y su borrachera hizo que su estomago se quejara. Las nauseas empezaron. Se levanto lo más rápido en la medida que pudo y se fue a su habitación, abrió la puerta en dirección al baño, ahí empezó a vomitar, salieron las palabras y su toxicidad producto del alcohol.
Lo que Unai no sabía es que si despertó a Oyarzabal, el es de sueño débil, muy maniático con las luces o ruidos al dormir y cualquier cosa le hacía despertar. Así fue el caso, seguía tumbado en la cama con su pijama pero con la oreja fuera. Escuchaba las suplicas, los gimoteos, los lamentos incluso a veces gritaba desesperado. Miro la hora eran alrededor de las 5 de la mañana y lo peor es que mañana tenían entreno. Mikel no sabía como sentirse ante eso, la confesión le había hecho sorprenderse mucho, no a malas sino simple sorpresa, ya que no era el único que estaba enamorado, y eso Unai se lo dejo claro. Pero sabía que eso nunca iba a funcionar, que las relaciones homosexuales en el futbol no estaban bien vistas, que él llevaba 10 años en la Real Sociedad y por un desliz no iba a dejar todo lo que había construido. El también soñaba con estar con Unai, como pareja, muchas noches era imposible dormir por pensar en el, pero todo eso solo salía en la noche, como todo lo que le estaba diciendo Unai en la puerta borracho. Una vez que todo fuera de día, nada de eso debía aparecer salvo la calma y concentración para el partido de la final. De tantas vueltas que estaba dando Oyarzabal no se percato que dejo de escucharle, la calma, el silencio que tanto pedía para dormir, había vuelto pero no se sentía así, sino todo lo contrario. Abrumado y agitado. No durmió mucho más, se despertó antes de bajar para desayunar, dándose una ducha fría, muy fría, así tenía que tener la cabeza durante todo el mundial, incluso con Unai sabiendo que a ninguno de los dos le hacía bien.
Por el grupo habían quedado para desayunar a las 9, la mayoría respondió salvo algunos que seguían durmiendo por la paliza de ayer.
Mikel Merino salió pronto, era de los que no habían bebido mucho. Durante la noche algo escucho a Unai, era imposible no haberle escuchado. No supo lo que dijo pero bonito no parecía. Cuando pasa por la habitación de Unai para bajar, se encuentra con que la puerta está abierta. Recuerda lo que dijo en los vestuarios e hila un poco todo, así que decide entrar.
— ¿Unai? soy yo Merino.
El baño estaba abierto con la tapa del váter levantada, supuso que había vomitado, pero no estaba ahí. Siguió adentrándose en la habitación y lo vio, tumbado boca arriba en la cama. Se acerco a él, lo iba a ayudar.
—Unai!— levanto un poco más la voz, apoyando sus manos en él para despertarlo.
—Mikel, no por favor, déjame en paz.
—Unai! despierta anda quieres.
Este se sobresalto y abrió los ojos, esperanzado de que fuera Mikel, su Mikel. En cambio había un Mikel sí, pero no el que esperaba.
—Hola grandullón, por fin te levantas eh.
—A que has venido, vete.
—De eso nada monada. —nada mas decir eso, empezó a abrir las persianas del hotel, que por suerte daban a patios y no a la calle.
—AAAA— el sol entro tan directo que le molestaba en los ojos. —Pero que haces tío, déjame dormir.
—Te he dicho que no, anda levanta, que nos vamos a bañar.
Merino tenía la intención de que Unai se lavara un poco, una pequeña ducha porque solo a la primera conversación que tuvo olía muy fuerte a alcohol, además que de ir borracho se había manchado de vomito también. Como pudo tiro de Unai para sentarle en la cama y levantarle dirección al baño. Le sentó en el borde de la bañera.
—Quítate la ropa.
— ¿Perdón?
—Vamos Unai, no me digas que tienes vergüenza a que te lo vea, que somos compañeros joder. Si no quieres no te preocupes que te baño con ropa.
Le empujo suavemente para que entrase en la bañera, mientras tanto cogió la alcachofa de la ducha y justo en ese mismo momento sonó su teléfono.
—Te voy a dejar unos momentos para que te quites todo, si no te da la gana chorrazo limpio al canto, ahí si vas a despertar.
Merino saco su móvil del bolsillo, era Zubimendi.
—Hola niño, ¿qué paso?
—Que que paso.. pues que son las 9 y no sueles ser de los que tarda en bajar, a sucedido algo.
Este se giro en dirección al borracho, por fin estaba sin ropa.
—Por fin hombre, ahora a disfrutar.
Abrió el agua fría y le disparo.
— ¿Mikel? ¿estás con alguien? ya sabes.
—Que nono, no te preocupes. Si preguntan por mi di que me he dormido o algo, ahora bajo, no te preocupes.
—MERINO, MERINO, MERINO.
Escuchó algo de fondo, como su nombre, de repente ve como Unai está siendo engullido por el chorro de agua en toda la cara. Apartándolo rápido.
—Mierda, mierda ¿estás bien?
Pasa el móvil a su hombro y hecha para adelante la cabeza de Unai para que pueda toser y sacar todo el agua, luego echarla para atrás y para verle la cara. Este otro asintió, sin articular palabras.
—Buff, perdona eh.
— ¿Me hablas a mi?
—Uy que va Zubi, nono, corta tu que ahora bajamos anda.
Y así hizo.
—Siento mucho el chorro de agua fría, pero ahora hay que espabilar y aclararnos bien, creo que bañarte tu puedes. Mientras yo te sujeto la alcachofa.
—Gracias…
Total que después de todo el show, Unai por fin termina de ducharse, se cambia con lo que ve Merino en su maleta, le pone unas gafas de sol y como pueden van agarrados hacia el ascensor. Intentando parecer lo más normal del mundo.
Cuando se empiezan a cerrar las puertas alguien se ve en dirección a ellos. Es Laporte.
—Ay muchas gracias — apoyándose en el ascensor. —Menuda fiesta nos pegamos ayer, buff, olvídate de mas shots de Tequila, tengo la cabeza que me va a explotar.
—Creo que estas hasta mejor que yo, casi ni puedo ponerme en pie.
Los dos resoplan y llegan a la planta principal, salen dirección al comedor. Como Laporte no tiene que cargar con el borracho de 1.90cm se adelanta. Entrando primero en el comedor.
—Pero bueno aquí viene Laporte, espera esas gafas no son de Llorente, uyyyy, a saber con quién ha pasado la noche— Salta Cubarsi, mientras los demás se ríen. Laporte mirándoles niega con la mano.
En eso entran los dos juntos, no tan agarrados como arriba pero algo apoyados, Merino ve un sitio justo con Zubi pero no se percata que Oyarzabal está ahí también. El desayuno transcurre difícil los cuatro pueden notar la tensión, el navarro como puede intenta hacer más ameno el desayuno, sin funcionar del todo. Es cuando terminan Merino le hace gestos a Zubimendi para que le acompañe con Unai.
Así es como ellos tres terminan en la habitación del más alto, el tumbado en la cama, durmiendo (si con ropa y gafas) y ellos dos algo separados hablando.
—Estabas con él cuando te llame verdad.
—Sí, me encontré la puerta abierta y con lo que hizo en los vestuarios y en el pasillo tuve que ayudarle.
— ¿En el pasillo?
— ¿No te enteraste? madre mía pues si que duermes si— Bajo la voz— Resulta que este se ha pasado algo de tiempo llorando y suplicándole borracho a Oyarzabal de noche en mitad del pasillo.
— ¿Que dicesss? ¿En serio?
—Sisi, no se fijo que dijo, pero que estaba, estaba.
— ¿Y qué hacemos? Porque en el desayuno, se le ha visto algo perjudicado alcohólicamente hablando.
—Y tanto… Pues no sé, supongo que habrá que decírselo a Luis no.
—Pero ¿y si le quita de principal? no podemos hacerle eso por una desilusión amorosa.
—Pero no es una simple desilusión, es con el delantero principal, no es cualquier persona Zubi.
—Lo sé, si. Nuestro antiguo capi… y si les ayudamos, ya sabes a que se reconcilien, expresen sus emociones…
—No creo que estés pensando en eso, de verdad quieres hacer de celestino… Esto es delirante pero ¿y si no funciona?
—Pues lo hemos intentado, porque yo no quiero pasarme los 4 días que nos quedan aquí teniendo que aguantar las caras largas, miradas inquisidoras… Si quieres puedes dejarme a mí, tú has hecho muy bien con Unai, ahora puedo hablar con Oya— Merino le tapó la boca y hizo señas a Unai tumbado por si acaso ponía el oído más fino—
—Mira yo que se… está bien, por simple hablar no creo que pase nada. Si sacas algo en claro me lo cuentas eh.
—Obvio Merino, aquí el dúo chismal, a que te gusta— Se rio.
—Mira que eres, tira para fuera.
El entrenamiento bueno… el apodo para Oyarzabal era low cortisol pero de low tenía poco la verdad, estaba de mal humor, tanto que a veces les gritaba. Con el tema Unai, tuvieron que convencer a Luis y hacerle un poco la rosca para que no pensara en dejarle en el banquillo.
Como veis el equipo no estaba en su mejor momento pero el día siguiente se iba a poner mucho peor. Unai durmió el día anterior completo, despertándose motivado para empezar el día, nadie se lo iba a amargar o eso creía, es mas se levanto mucho antes del desayuno. Que aprovecho para salir a correr un poco, ya que el haber estado todo un día durmiendo sin levantarse casi de la cama podía suponerle algo de dificultad a la hora del entrenamiento y en general.
Subió a su habitación para ducharse, esta vez sin ayuda y a arreglarse un poco. Bajo 10 minutos antes.
—Bueno bueno bueno, pero quien tenemos aquí, si es Unai!!— Pedri junto a los demás.
—Aquí estoy si, vuestro portero favorito— Marcándose tremendos pasos de baile.
—Sí que te has recuperado, de la cagalera o mejor dicho borrachera— Soltó Ferran.
—Bueno eso es agua pasada, ya no, ahora estoy perfecto.
Seguía bailando al rededor de las mesas, la gente iba entrando y el saludando, hasta que llego EL. Mikel Oyarzabal.
—Hola Buenos días— Dijo Unai sonriendo. El otro le miro, como si no fuera nadie, como si de una mirada pudiera cortar y dejarte sangrando días, siguió con su camino y ni le devolvió el saludo. Se quedo tenso, como esa vez en los vestuarios.
Dejo de hacer el tonto y se sentó al lado de Laporte su compañero de equipo de liga.
En los vestuarios ya Oyarzabal le mandaba pullitas de "Ahora si te apetece entrenar" o cosas así, en los entrenos empezó a soltarse un poco, a prepararse en serio para la final, pero lo que pasaba es que faltaba coordinación, faltaba esa unión que les caracterizaba como equipo. Ya la mayoría se olía de quienes podían ser. Ni más ni menos que de los Unaizabal. Se la pasaban gritando, empujando…
Así que Zubimendi decidió intervenir iba a sacar su carta de arregla parejas. Después de la comida le dijo a Mikel Oyarzabal de ir a la habitación a hablar.
—Quería hablar contigo sobre lo que te pasa con Unai.
— ¿Qué? No me pasa nada.
—Venga ya Mikel que te conozco, nosotros lo vemos.
—Ya lo sé… Pero que quieres que haga, que le dirija a palabra y no me pueda controlar. —Miro a Zubimendi con una cara de miedo, pero al final y al cabo habían tenido mucha conexión en el club y le consideraba como amigo. — Esta bien, si me gusta, joder me gusta mucho Zubi. — Se cubrió la cara con sus manos.
— Me gusta, pero es imposible, no debo, no debemos. Soy capitán en la Real, por esa tontería puedo perder mi puesto, mi carrera de futbolista. Lo puedo perder todo.
— Si todo, incluso a él. ¿Te gustaría eso? Si tuvieras que elegir entre tu club o a él a quien elegirías.
—No, no eso no. El ha sido un amigo increíble, ha estado conmigo en los peores momento y nunca me ha dejado, no se qué haría sin el…—Se quedo un momento reflexionando sobre esa elección que le había dicho su amigo. — Supongo que…— No sabía que decir, no lo había pensado así.
— Mira Mikel, si eliges tu club estarás solo, bueno con tus compañeros de equipo claro, pero si le eliges a él tendrás un compañero de vida, alguien que te aporte mayor felicidad que la amistad, incluso don pesimista, podrías seguir siendo de capitán en la Real Sociedad Y siendo pareja de Unai perfectamente. Así que te digo una cosa, a que estas esperando, como dice Laporte siempre ¿Y PORQUE NO? Y PORQUE NO INTENTARLO. Total el ya te ha dicho lo que siente.
Oyarzabal le miraba ahora con algo más convención, tenía razón, una razón aplastante que ni el mismo había pensado. Se levanto de la cama en donde estaban hablando.
— Tienes razón, SI. Espera como sabes lo que él siente.
— Ahaztu egin zaizu nik ere euskaraz hitz egiten dudala. (Te olvidaste de que yo también hablo Euskera)
— Mira! bueno está bien, lo haré, lo intentare, muchas gracias por escucharme Zubimendi, ve aquí.
Los dos se abrazaron como en los viejos tiempos.
Después de que Mikel se haya pasado la tarde y parte de la cena en pensar que decirle a Unai, decidió lanzarse como le había dicho bien Zubi. Allí estaba en frente de su puerta, toco esperando…
La puerta se abrió dejándolo ver
— Hola Unai… me gustaría hablar contigo.
— ¿a si? pues yo no tengo ganas, lo siento. — he intento cerrar la puerta, salvo por el pie de Oyarzabal que no le dejaba cerrar.
— Por favor Unai, es importante.
—NO, quita el pie.
—No lo pienso quitar.
—Pues vale — Unai empujo más la puerta haciendo más presión en su pie.
—Agh — Oyarzabal se quejo, escuchándole el otro que instintivamente abrió de par en par la puerta.
—¿Estás bien? — le miro preocupado.
— Es de locos, primero me aplastas y luego te preocupas…
—Perdona, es que pensé en alguna lesión, ya sabes para la final y eso.
—Ya ya la final, ahora me vas a dejar entrar o tampoco.
Unai sonrió, le dejo espacio para pasar y se sentó en la cama con los brazos cruzados.
— ¿Que es lo que querías decirme?
—Así de chulito nos ponemos…Vengo a hablar te acuerda de esto "Gero hitz egingo dugu,bakarka. (Hablamos luego y a solas)"
— Buf si me acuerdo, si.
—Pues nos falta esa conversación. Sobre ese tema.
— De verdad necesitamos hacer esto, Mikel no hace falta que me digas que no me quieres, lo sé.
— ¿Seguro?
Mikel se acerco más a Unai, este aprovecho para levantarse y quedar a unos centímetros. Unai poso su mano por la mejilla del Oyarzabal, acariciándola suavemente.
— Esto es en serio Mikel.
— 100%
Sin más dilación Unai se acerco peligrosamente a él, intentando besarlo. Pero sin preámbulos sintió las dos manos de Mikel en su boca y negando.
— No, hiciste un reto, una promesa. Que si ganamos el mundial ibas a besarme y todavía no tengo la copa del mundo entre nuestras manos. — Le soltó para que pudiese expresarse.
— Entonces… ¿no me quieres?
— Pero eres tonto, eres la persona más especial que he conocido, tú lo eres todo…
Unai acorto la distancia y le rodeo con sus brazos, haciendo que Mikel apoye su cabeza en el hombro del otro.
— Jolin Unai, te quiero, te quiero mucho, pero tenía miedo.
— Yo también, yo también te quiero Mikel.
Así estuvieron abrazos un tiempo, mientras Mikel lloraba en su hombro, Unai acariciaba el pelo del otro dejándose flotar en esa atmósfera que los dos habían creado, era un sueño. Un abrazo mucho más personal y único que un beso.
Los 2 días siguientes mejoraron a pasos agigantados. El grupo en los entreno mejoro, la coordinación, la rapidez, energía… Se notaba un ambiente diferente a los anteriores días, de unión, de familia. Entre ellos dos la cosa avanzaba también bastante rápido, Unai seguía intentado no besarle pero se hacía muy difícil, muchas veces no podía y era Mikel el que le paraba los pies, recordándole la maldita promesa que le hizo a la prensa. Por otro lado, Merino y Zubimendi se sentían alegres ya que lo habían conseguido, habían hecho que la pareja se formalizara y además que en equipo entero iba mejorado.
La última noche antes del partido se aproximaba. Mikel estaba lavándose los dientes en el baño, mientras Unai le esperaba en la cama o eso pensaba ya que noto a alguien abrazarle por la espalda y darle pequeños besos en el cuello, miro de frente al espejo, mirándose, los dos así. Era algo que ninguno de los dos había imaginado vivir.
— No queda nada ya…
—ya lo sé—Se aclaro de boca de la pasta de dientes y se giro mirándole a los ojos.
—Vamos a ganar Unai.
—Eso está claro y seguro que tu nos darás la victoria.
—No flipes.
—No lo hago, confió en ti, todo el equipo lo hace incluso Luis de la Fuente, eres una bestia Mikel, solo hay que ver las estadísticas y el público, todos te adoran. Y yo mucho más.
Oyarzabal sonrió, de esas sonrisas que saca cuando está muy feliz, como Unai acababa de decir todo eso y quedarse tan normal viéndole. Pero eso iba a hacer, iba a reventar a los argentinos con todos los goles que pudiera pillar, le encanta esa sensación.
Y así fue. Minuto 106 de partido, llega Nico intenta rematar, la pelota está sola perfecto para él. Corre en dirección a ella y con todas sus fuerzas tira en dirección a portería.
—GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLLLL GOL de parte de España con nuestro delantero favorito MIKEL OYARZABAL desde Eibar. MIKEL! MIKEL!
Su corazón está a mil, empiezan a llegar compañeros a abrazarle, a gritar y emocionarse. Pero el partido debe seguir, unos minutos más tarde y se escucha el silbido de final de partido. Mikel Oyarzabal había conseguido su record de 6 goles en este mundial. Sin pensar en nada mira a la portería y allí esta Unai corriendo hacia él con una sonrisa de ojera a oreja.
—MIKEL!!!! Lo hemos conseguido! lo has conseguido, joder te lo dije, te lo dije MIKEL.
El otro asintió, Unai le vino un pensamiento a la cabeza el beso, el maldito beso, así que agarro la cara de Oyarzabal y le beso, un beso apasionado, lleno de emoción. La excitación de ganar un mundial y encima tener de pareja al mejor goleador era una suerte que muchos ya les gustaría tener.
Unai había cumplido la promesa de la prensa y los periódicos del día siguiente eran de la selección ganando y de una nueva pareja formada. Daba igual todo, la prensa, la Real Sociedad, el Athletic… lo único verdadero era su amor, hasta el fin del mundo.
